9 Razones por las que desintoxicarse de las redes sociales

Imagen tomada de Pxfuel

Por: Holly Chavez (Artículo original en inglés)

El número de usuarios de las redes sociales sigue creciendo. De hecho, la persona promedio pasa por lo menos 1 hora y 40 minutos al día mirando sus aplicaciones y redes sociales favoritas [1].

Sin embargo, esto no significa que pasar tanto tiempo en las redes sea bueno para ti. Aunque tu trabajo puede requerir que permanezcas socialmente en línea durante horas, también puede ser útil desintoxicarse durante el fin de semana o durante las vacaciones.

Aquí hay 9 beneficios de tomar un descanso de los medios sociales:

1. Romper el ciclo de comparación social

Los científicos han descubierto que la mayoría de las personas que usan las redes sociales terminan comparando sus vidas con las de todos sus conocidos. El problema es que esto puede tener un serio impacto en su autoestima.

Por ejemplo, si todas las personas que conoces se casan y tienen bebés, pero tú sigues soltero/a, puedes terminar sintiéndote aislado/a y solo/a. Esto puede incluso llevar a algunas personas a una grave depresión. [2] Rompe este ciclo insalubre tomando un descanso de las redes para que puedas volver a conectarte con todas las cosas extraordinarias de tu vida.

2. Protege tu privacidad

Las redes sociales son una forma conveniente de mantenerse el contacto y compartir fotos, pero también requieren que renuncies a mucha de tu privacidad.

Por ejemplo, ReputationDefender informó recientemente que la última actualización de la política de privacidad de WhatsApp permite que la aplicación de mensajería comparta datos con Facebook [3].

Por lo tanto, si no quieres que Facebook tenga acceso a tu número de teléfono, asegúrate de que no tienes ambas aplicaciones instaladas en tu teléfono. Mejor aún, puedes hacer una desintoxicación de los medios sociales que incluya el borrado de tus aplicaciones y cuentas para proporcionarte la mejor protección posible en cuanto a privacidad.

3. Dejarás de sentirte tan competitivo

Incluso si no eres consciente de ello, las redes sociales sacan a relucir tu lado competitivo. Esto se debe a que la principal base de sitios como Facebook es atraer la atención a tus publicaciones. Cada reacción y comentario es una medida de cuán popular es un post en particular, lo que puede hacer que te esfuerces por superar a otros, e incluso a ti mismo.

Este tipo de competitividad no es saludable, y puede causar ansiedad y depresión.

4. Mejora tu estado de ánimo general

Los estudios han descubierto que cuanto más tiempo pases en una red social, más probable es que desarrolles depresión [4]. Además, la cantidad de tiempo que pasas en estos sitios está directamente relacionada con si te sientes estresado o feliz.

En otras palabras, si te has sentido muy ansioso, estresado o deprimido, este es un buen momento para hacer una desintoxicación de los medios sociales. Puede sentirse raro al principio, pero tu estado de ánimo general debería comenzar a mejorar a medida que te alejas de Facebook, Twitter y otros sitios similares.

Imagen tomada de Pxfuel

5. Conquista tu miedo a la pérdida

Computer World ha señalado que las redes sociales están diseñadas para ser tan adictivos como la cocaína. [5] Esto no es solo una hipérbole; cuando dejas de usar las redes sociales por primera vez, puedes esperar sentir síntomas de abstinencia. Los científicos dicen que esto se debe al miedo naturalmente arraigado de la pérdida. Después de todo, podrías perderte algo entretenido o importante si te alejas de tu portátil o smartphone.

El número de notificación hace que sea aún más difícil mantenerse alejado. Pero aquellos que se vuelven adictos a las redes pueden terminar destruyendo sus relaciones personales y profesionales.

Puedes minimizar este efecto después de la desintoxicación programando una visita al día a tus redes sociales favoritas. Cuando esa visita termine, no mires estos sitios en el resto del día.

6. Reconectar con el mundo real

¿Te conectas bien con otros en línea, pero nunca te encuentras conectando en persona? Esto puede ser ideal para los introvertidos, pero todos necesitamos algún contacto humano en persona.

Tristemente, la gente que pasa mucho tiempo en las redes sociales reportan sentirse solos y aislados en la vida real. También es más probable que sufran de un sistema inmunológico debilitado.

La buena noticia es que, aunque seas introvertido/a y te sientas incómodo/a con mucha interacción en persona, puedes mejorar tu estado de ánimo simplemente saliendo en público. Visita tu parque o restaurante favorito si prefiere estar solo. También puedes ir al cine o a un concierto (teniendo en cuenta las medidas y recomendaciones de seguridad, debido a la pandemia de Covid19)

Si quieres hacer nuevos amigos, considera la posibilidad de usar un servicio como MeetUp para encontrar personas con ideas afines (y programar actividades).

7. Empieza a vivir el momento

¿Publicas todo lo que haces en Facebook mientras cada actividad o evento de la vida está sucediendo? Incluso ha habido casos de personas que actualizan sus cuentas de Facebook y Twitter desde el altar inmediatamente después de casarse. [6]

Esta es una forma viable de documentar tu vida, pero también puede convertirse en una carga que te saca del momento presente. Si estás viviendo todo a través de la lente de las redes sociales en lugar de interactuar directamente, tus experiencias serán de menor calidad y se volverán menos memorables.

8. Deja de obsesionarte con el pasado

¿Pasas mucho tiempo mirando viejos tweets o acechando a tu ex en Facebook? Esto puede mantenerte atrapado/a en un ambiente negativo, y hace mucho más difícil recuperarse de una ruptura.

Dejar atrás los medios sociales por un tiempo puede darte el espacio que necesitas para dejar de obsesionarte y seguir adelante con tu vida. Asegúrate de que cuando vuelvas a tus perfiles sociales, des un paso más para bloquear a tus ex o a cualquier otra persona que te duela ver en línea. También puedes modificar tus recuerdos de Facebook para eliminar ciertos elementos para que dejes de recordarlos.

9. Gana mucho tiempo libre

¿Sientes que nunca tienes suficiente tiempo para hacer ejercicio, leer o limpiar tu casa? Poner las redes sociales en pausa te ayudará a recuperar casi 2 horas diarias, durante las cuales podrás dedicar tu energía a mejorar tu vida.

Caminar durante 30 minutos al día ofrece enormes beneficios para la salud física y mental, es mejor y más útil que estar desplazándote a través de tu feed de noticias de Facebook [7]. También te sentirás menos estresado/a si te tomas un tiempo para poner tu casa en orden.

Reflexión final

Para muchos de nosotros, las redes sociales son una gran parte de nuestras vidas. Pero a pesar de los beneficios que obtenemos de ellas, también hay desventajas en su uso, especialmente si pasamos demasiado tiempo conectados.

Si te resulta difícil desconectarte completamente, considera visitar uno de los muchos sitios web que ofrecen beneficios educativos respecto a los medios sociales. También ten en cuenta que tomar un curso gratuito, leer o escuchar podcasts sobre un tema de interés es definitivamente una mejor manera de pasar el tiempo, y puede enriquecer tu vida personal y profesional.

Traducción y adaptación: Soraya Carvajal B.

Referencias:

[1]^The Telegraph: Is your daily social media usage higher than average?
[2]^Forbes: New Study Links Facebook To Depression: But Now We Actually Understand Why.
[3]^Reputation Defender: How social engineers find your personal information
[4]^Cosmopolitan: Why Social Media Is Making You Miserable
[5]^Computer World: Social media addiction is a bigger problem than you think
[6]^Gizmodo: Husband and Wife Update Facebook and Twitter at the Altar
[7]^The Washington Post: The many benefits of walking 30 minutes a day

¿Puedes detectar una foto falsa en línea? Tu experiencia virtual importa mucho más que las pistas contextuales

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Por: Mona Kasra en NiemanLab

Versión original en inglés

Puede ser difícil saber si una imagen es real. Considere, como lo hicieron los participantes en nuestra reciente investigación, estas dos imágenes y vea si usted piensa que ninguna de ellas, o ambas, han sido alteradas.

Usted podría haber basado su evaluación de las imágenes sólo en la información visual. O tal vez tuvo en cuenta la reputación de la fuente, o el número de personas a las que les gustaron y compartieron las imágenes.

Mis colaboradores y yo estudiamos recientemente cómo la gente evalúa la credibilidad de las imágenes que acompañan a las historias en línea y qué elementos figuran en esa evaluación. Encontramos que es mucho menos probable que caigas en la trampa de las imágenes falsas si tienes más experiencia con Internet, la fotografía digital y las plataformas de medios en línea; si tienes lo que los académicos llaman “alfabetización en medios digitales”.

¿A quién engañan las falsificaciones?

¿Te han engañado? Ambas imágenes son falsas.

Queríamos saber en qué medida cada uno de los diversos factores contribuía a la precisión del juicio de la gente sobre las imágenes en línea. Hicimos la hipótesis de que la confiabilidad de la fuente original podría ser un elemento, al igual que la credibilidad de cualquier fuente secundaria, como las personas que compartieron o reenviaron las imágenes. También anticipamos que la actitud existente del espectador sobre el tema representado podría influir en ellos: Si no estaban de acuerdo con algo acerca de lo que la imagen mostraba, es más probable que lo consideren falso y, a la inversa, que lo real crean si están de acuerdo con lo que vieron.

Además, queríamos ver cuánto importaba si una persona estaba familiarizada con las herramientas y técnicas que permiten a la gente manipular imágenes y generar imágenes falsas. Estos métodos han avanzado mucho más rápidamente en los últimos años que las tecnologías que pueden detectar la manipulación digital.

Hasta que los detectives no se pongan al día, los riesgos y peligros siguen siendo altos por las personas malintencionadas que utilizan imágenes falsas para influir en la opinión pública o causar angustia emocional. El mes pasado, durante los disturbios postelectorales en Indonesia, un hombre difundió deliberadamente una imagen falsa en los medios sociales para inflamar el sentimiento antichino entre el público.

Nuestra investigación tenía la intención de obtener información sobre cómo la gente toma decisiones acerca de la autenticidad de estas imágenes en línea.

Que una imagen se parezca a una entrada aleatoria de Facebook o a una parte de una historia del New York Times no hace mucha diferencia. Pero su nivel de experiencia con Internet y la edición de imágenes sí.

Evaluando imágenes falsas

Para nuestro estudio, creamos seis fotos falsas sobre un conjunto diverso de temas, incluyendo la política nacional e internacional, los descubrimientos científicos, los desastres naturales y las cuestiones sociales. Luego creamos 28 maquetas de composiciones de cómo cada una de esas fotos podría aparecer en línea, tales como compartidas en Facebook o publicadas en el sitio web del New York Times.

Cada maqueta presentaba una imagen falsa acompañada de una breve descripción textual sobre su contenido y algunas claves y características contextuales, como el lugar particular en el que supuestamente aparecía, información sobre cuál era su fuente y si alguien la había vuelto a compartir, así como cuántos gustos y otras interacciones habían tenido lugar. Todas las imágenes y el texto y la información que las acompañaba eran fabricaciones, incluidas las dos que aparecen en la parte superior de este artículo.

Sólo utilizamos imágenes falsas para evitar la posibilidad de que los participantes se encontraran con la imagen original antes de unirse a nuestro estudio. Nuestra investigación no examinó un problema relacionado conocido como mala atribución, donde una imagen real se presenta en un contexto no relacionado o con información falsa. Reclutamos a 3.476 participantes de Amazon Mechanical Turk, todos los cuales tenían al menos 18 años y vivían en Estados Unidos.

Cada participante de la investigación primero contestó un conjunto de preguntas ordenadas al azar con respecto a sus habilidades en Internet, experiencia en imágenes digitales y actitud hacia varios temas sociopolíticos. Luego se les presentó una maqueta de la imagen seleccionada al azar en su escritorio y se les instruyó que miraran la imagen cuidadosamente y calificaran su credibilidad.

El contexto no ayudó

Encontramos que los juicios de los participantes sobre la credibilidad de las imágenes no variaban con los diferentes contextos en los que las poníamos. Cuando pusimos la foto que muestra un puente colapsado en una entrada de Facebook, que sólo cuatro personas habían compartido, la gente juzgó tan probablemente que fuera falsa como cuando parecía que esa imagen era parte de un artículo en el sitio web de The New York Times.

En cambio, los principales factores que determinaron si una persona podía percibir correctamente cada imagen como una falsificación fueron su nivel de experiencia con Internet y la fotografía digital. Las personas que estaban muy familiarizadas con los medios sociales y las herramientas de imagen digital eran más escépticas sobre la autenticidad de las imágenes y menos propensas a aceptarlas en su valor nominal.

También descubrimos que las creencias y opiniones de las personas influían en gran medida en la forma en que juzgaban la credibilidad de las imágenes. Por ejemplo, cuando una persona no está de acuerdo con la premisa de la foto que se le presenta, es más probable que crea que es falsa. Este hallazgo es consistente con estudios que muestran un sesgo de confirmación, o la tendencia de las personas a creer que una parte de la nueva información es real o verdadera si coincide con lo que ya piensan.

El sesgo de confirmación podría ayudar a explicar por qué la información falsa se propaga tan fácilmente en línea. Cuando las personas encuentran algo que afirma sus puntos de vista, comparten más fácilmente esa información entre sus comunidades en línea.

Otras investigaciones han demostrado que las imágenes manipuladas pueden distorsionar la memoria de los espectadores e incluso influir en su toma de decisiones. Así que el daño que pueden causar las imágenes falsas es real y significativo. Nuestros hallazgos sugieren que para reducir el daño potencial de las imágenes falsas, la estrategia más efectiva es ofrecer a más personas experiencias con los medios online y la edición digital de imágenes, incluso invirtiendo en educación. Entonces sabrán más sobre cómo evaluar las imágenes en línea y tendrán menos probabilidades de caer en una falsificación.

Traducción: Soraya Carvajal B.

La transparencia y la confianza en la era digital

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De izq a der: Eduardo Madina, de Kreab España; María Tadeo, de Bloomberg España; Julio Montes, de Maldita.es y Borja Bergareche, de Vocento.

Por: Soraya Carvajal B.

La transparencia tiene un valor decisivo en la creación de reputación y confianza, en la consolidación de la democracia y en el crecimiento económico, especialmente en la era digital. Esta fue una de las conclusiones de la tercera edición del Corporate Transparency Summit, celebrado recientemente en Madrid.

En el evento, donde se abordaron los desafíos y riesgos que la digitalización comporta para la sociedad y las corporaciones, Charlotte Erkhammmar, Ceo Global de Kreab, señaló que, con el incremento de la información y el notable acceso a la misma, cada vez es más difícil discernir entre información correcta y falsa, de manera que las fake news han llegado a ser, incluso, una amenaza para la democracia.

En este escenario, la dirigente de Kreab señaló que la comunicación puede cumplir un papel clave, contribuyendo a balancear la información negativa. También destacó la importancia de incrementar la transparencia en el sector corporativo, hizo un llamado a adoptar la tecnología (criptomonedas, blockchain y la inteligencia artificial) y afirmó que la transparencia está directamente relacionada con inspirar confianza.

Carina Szpilka, presidenta de Adigital, señaló a su vez, que la resistencia al cambio y la capacidad para estar en constante transformación e innovación, son los principales desafíos que afrontan las organizaciones de la economía digital.

Esta dirigente destacó la importancia de la transparencia en la gestión corporativa, asegurando que la transparencia no es el fin, sino el medio para obtener los objetivos corporativos y construir confianza con sus grupos de interés (accionistas, empleados, instituciones públicas, comunidades, etc.)

Szpilka, reivindicó, además, el alcance de “hacer las cosas bien y ser responsables en toda la cadena de valor” y recordó que “en España estamos perdiendo la oportunidad de aumentar el PIB entre un 1% y un 1,5% con la digitalización que conlleva, por sí misma, a la transparencia”.

Tecnología y transparencia

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Almudena de la Mara, cofundadora de Blockchain España, explicando esta tecnología y sus posibilidades.

En el encuentro también se abordó el papel que la tecnología y la transformación digital están desempeñando en relación con el cambio cultural y estratégico de las organizaciones empresariales y la administración pública.

En este sentido, Almudena de la Mata, co-fundadora de Blockchain España, destacó que esta tecnología es un disruptor que implica pasar de la “internet de la información” a la “internet del valor”; que puede suponer un cambio de paradigma económico y social, y tiene un enorme potencial para la generación de negocios, la inclusión y la transparencia corporativa.

Para esta profesional, blockchain contribuye a crear confianza gracias a la combinación de registros únicos (bases de datos), encriptado y distribución, mediante un registro único y compartiendo copias en tiempo real. De la Mata, asegura, además, que blockchain posibilita transacciones transparentes, seguras, inmutables, trazables y automáticas.

De la Mata afirma que blockchain tiene posibilidades de aplicación multisectoriales, cuenta con un enorme potencial de generación de negocios en sectores como monedas, contratos, patentes y activos, pero también tiene aplicabilidad en el sector de los medios de comunicación, dado que esta tecnología puede ayudar a luchar contra las fake news y a monetizar la propiedad intelectual, estableciendo los derechos como activos.

En el evento se abordó el auge de las plataformas digitales, entendidas como espacios comunes de transacción y como nuevos modelos de negocio basados en la generación de confianza, donde la valoración activa por parte de los usuarios reviste especial importancia.

También se analizaron las plataformas digitales como esos espacios que apuestan por construir y saber vivir colectivamente, pero, donde el control social queda diluido y la relevancia de generar confianza puede llevar, incluso, a la “dictadura de la reputación”.

En el encuentro, los expertos destacaron la creciente transformación digital y el desarrollo de modelos tecnológicos que permiten la compartición de datos en tiempo real y desestimaron la “demonización de los datos”, por sí mismos, aunque coincidieron en la importancia de saber quién los controla, quién puede acceder y hacer uso de los mismos y con qué propósitos.

En este sentido, los representantes de plataformas como Traity, Cabify, Consentio y Liliana Arroyo, investigadora y experta en transformación digital, expresaron que la transparencia no sólo se trata de poner los datos encima de la mesa, sino de explicar cómo se toman las decisiones, cuáles son los límites o barreras de las mismas, quiénes desarrollan los algoritmos, y reivindicaron la necesidad e importancia de la educación digital.

Medios, redes sociales y credibilidad

Jack Werner (Medium)
Jack Werner hablando de noticias falsas, leyendas urbanas y sesgos de confirmación.

Finalmente, el evento se analizaron los cambios en el modelo de negocio de la comunicación, el proceso de transformación que están viviendo los medios de comunicación, al igual que los desafíos que implica todo el fenómeno de la posverdad y la credibilidad en la era de los algoritmos.

Así, Jack Werner, periodista, experto en fake news y cofundador de Viralgranskaren, advirtió acerca de las innumerables leyendas urbanas y noticias falsas que circulan a diario por las redes sociales.  Werner también hizo un llamado a las audiencias para que contrasten la información, hagan una lectura crítica de medios y redes sociales y reten sus propios sesgos de confirmación, es decir, esa tendencia a querer creer toda información que va acorde nuestra manera de pensar, independientemente de su veracidad.

María Tadeo, corresponsal de Bloomberg en España, señaló que, aunque actualmente la posverdad es un hecho indiscutible, la clave está en seguir desempeñando el ejercicio informativo con seriedad, rigor, pluralidad y contraste de voces y fuentes, porque “la verdad, como principio en el periodismo tiene que seguir ahí”.

Para Borja Bergareche, Director de Innovación Digital de Vocento, el principal problema no es que existan noticias falsas en los medios y redes sociales, sino la enorme velocidad y el alto volumen de información en la era de los algoritmos. “Puede haber algunos problemas en la producción, pero el problema nuevo está en la distribución viral, inmediata de la información, que ocurre en las redes sociales (…) Y en que, por los filtros burbuja, nos hemos dejado envolver en esos círculos de gente que nos miente”, precisó.

Retos y amenazas para la ciberseguridad de los españoles (II)

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Por: Soraya Carvajal B.

Junto con el avance en materia digital, en España aparecen nuevos retos y riesgos para la Sociedad de la Información. Así lo expresó José María Sanz-Magallón, director de la Fundación Telefónica, durante la presentación del Informe Sociedad Digital en España 2017, al señalar que el anterior “fue el año de los ciberataques (WannaCry, el más relevante) y de la eclosión de las fake news y su injerencia en el terreno de la política”. El directivo agregó que la certeza sobre la importancia de estos fenómenos es tal que la ciberseguridad y las fake news están entre las prioridades de la actual estrategia de seguridad nacional.

En el ámbito global, el Foro Económico Mundial situó los ciberataques entre los riesgos con mayor probabilidad de ocurrencia y potencial de impacto, por encima del terrorismo. Asimismo, se estima que el mercado mundial de ciberseguridad crecerá a una tasa anual del 8.3% hasta 2020 y esta área se está convirtiendo en un activo estratégico en las políticas de seguridad nacional de los Estados.

A nivel doméstico, el informe de la Fundación Telefónica señala que el 63,9% de los ordenadores de los hogares españoles tiene algún programa maligno o malware y un gran porcentaje de la población española aún no es consciente de estas vulnerabilidades.

El estudio también encontró que en 2017 aumentó ligeramente la importancia que los usuarios dan a la privacidad de los datos (83,7% de los usuarios, 3,4 puntos más que en 2016). Más entre las mujeres (89%) que entre los hombres (78,3%). Sanz-Magallón afirmó también que el 90% de los usuarios considera importante poder ejercer un control sobre la información que se cuelga en la red.

El análisis sdiE[1] señala además que la confianza en la Ley Orgánica de Protección de Datos sigue siendo alta y que el 85,6% de la población española dejaría de utilizar un servicio determinado si vulnera las normas de control de seguridad. Esto evidencia un aumento en la preocupación y precaución de los usuarios ante la falta de privacidad de la información en la red. Los internautas españoles, además, tienden a confiar en los servicios, siempre y cuando sigan las normas existentes, y el antivirus se mantiene como la medida más frecuente para preservar la privacidad y evitar riesgos.

Entre otras medidas adoptadas cabe señalar que más de la mitad de los usuarios de 20 a 24 años utiliza bloqueadores para filtrar o evitar publicidad al navegar en internet (55,8%). Desconectar el GPS se convierte en la medida más común para los usuarios de 14 a 19 años (88,5%), por delante del uso del antivirus y de tapar la webcam, mientras que el 22,5% de los jóvenes de entre 14 y 19 años no utiliza antivirus.

El Internet de las Cosas (65,2%), los sistemas de reconocimiento facial (57,9%) y la nube (55,6%) son las tecnologías que más afectan a la privacidad según los internautas españoles.

Según el Informe, además, 8 de cada 10 usuarios se muestran a favor de que las operadoras de telecomunicaciones dispongan de una plataforma para gestionar sus datos. Y, el 34.5% de los internautas considera que, a día de hoy, las empresas de telecomunicaciones –sujetas a una regulación específica- protegen mejor sus datos que los proveedores y plataformas online de servicios digitales, mientras que el 54,7% de la confianza depositada en las telecos proviene de usuarios de 14 a 19 años.

En el evento de presentación del Informe César Alierta, presidente de la Fundación Telefónica, afirmó que Telefónica invierte al año 10 mil millones de euros en redes, y que garantizar la seguridad de las comunicaciones en Europa requiere de 4 mil millones de euros por parte de Europa, tarea que “es fundamental porque todo va a ser digital”.

Para este directivo establecer la privacidad y seguridad de las comunicaciones en Europa es una “prioridad fundamental” que requiere convencer a la Comisión Europea para que desarrolle una norma que las garantice, pues ese modelo sería replicado en América Latina y otras regiones del mundo. “Tendríamos un mundo digital privado y seguro y eso sí que es defender los derechos de las personas”, puntualizó.

Polarización y rechazo a los medios de comunicación

Media12 (Medium)

Por: Soraya Carvajal B.

En una época marcada por el apogeo de las tecnologías de la información, las redes digitales, las nuevas maneras de acceder a la información, el auge de las fake news, entre otros aspectos, conviene volver sobre la clasificación que Francis Balle hace en “Comunicación y Sociedad” (Médias e Sociétés*) sobre las percepciones, resistencias y variaciones de la credibilidad de los medios de comunicación, dada la vigencia de sus aportes.

Y es que en contextos marcados por un fuerte polarización política y social, el desapego, la distancia, la prevención, la desconfianza e incluso el escepticismo frente a los medios (tradicionales/digitales), sus contenidos y mensajes, crecen, especialmente entre las audiencias jóvenes, más conectadas, que a través de las redes suelen dejar constancia de no ser consumidores pasivos, de su disconformidad con los contenidos ofrecidos, cuestionando, subvirtiendo el orden o mofándose de los mismos, generando a su vez, enfrentamientos-espectáculo.

En “Comunicación y Sociedad” Balle sostiene que la influencia de los medios depende de lo que la gente hace, de lo que espera, de lo que obtiene o de lo que cree obtener de ellos, pero también depende de lo que piensa de los medios. Así, sostiene que la influencia de un mensaje sobre el público depende de la imagen que éste se haga del medio que soporta dicho mensaje y resalta que el poder de los medios cambia según las épocas o según los públicos, independientemente de sus características intrínsecas.

En su obra Balle también afirma que el rechazo, las reacciones inmunizantes hacia los medios son extremadamente variadas y abarcan un espectro que va desde la convicción, justificada o no, de la condición de todopoderosos de los medios, hasta una forma más atenuada de prevención que lleva a veces a investigar obstinadamente las segundas intenciones del autor de los mensajes.

Así, entre las formas de rechazo a los medios están:

1. Rechazo radical: Balle afirma que el drop out se asocia al rechazo radical a una cultura cuyos medios se encuentran bajo sospecha de ser los vectores privilegiados. (…) Es la actitud de aquellos, menos numerosos a partir de 1970 en las sociedades norteamericana y europeas, que decidieron ubicarse y vivir al margen de las estructuras modernas de la producción y el consumo.

2. El rechazo político: Refleja el rechazo a una sociedad política particular de la que se cree, con razón o sin ella, que les quita cualquier crédito a medios avasallados por los poderes establecidos y la censura, brutal o sutil, de sus funcionarios. En ese caso no hay prácticamente ninguna alternativa distinta de esa confianza más o menos ciega en los medios extranjeros o en los que, en el interior, son tolerados o clandestinos.

3. El rechazo moralizador: Es el rechazo a los medios que son denunciados alternada o simultáneamente por conformistas o irresponsables, acusaciones que a menudo se oponen, pues mientras unos reprochan a los medios por poner el acento sobre todo lo que no funciona (rupturas, conflictos, minorías), otros consideran que los medios son el aliado más firme de todos los “establishments”.

4. El rechazo institucional: Hace referencia al rechazo a un “cuarto poder” siempre dispuesto a suplantar, al menos, al poder Ejecutivo, el cual se halla desarmado frente al poder de los dueños de los medios. Verdadera o falsa, la idea según la cual los medios son todopoderosos, capaces de hacer creer cualquier cosa a cualquiera, termina por quitarles su influencia. A la inversa, la idea según la cual los medios no son el cuarto poder que se cree, expone todas las manipulaciones de los ciudadanos repentinamente desarmados y crédulos.

* Médias et Sociétés – Édition-Presse-Cinéma-Radio-Télévision-Internet – Montchrestien – 15e éd. – 2011 (ISBN 2-70-761702-4)

 

 

Redes sociales: la exposición seduce

“Un café para comenzar bien el día; hoy cumple años mi sobrino;  me voy de puente al Caribe; haciendo galletas en casita; me voy a dormir que ya es hora”, estos son solo algunos de los mensajes que a diario inundan las redes sociales y que evidencian la creciente tendencia de millones de internautas de exponer milimétricamente su día a día en la red.

En nuestra sociedad, mediada por lo tecnológico, internet se consolida como el “espacio público” virtual por excelencia, un lugar dinámico, de movimiento, de conexión, relaciones e intercambio, un espacio donde se genera un nuevo lenguaje y maneras de hacer, un lugar con numerosas bondades, pero también con sombras fundamentadas en los usos que hacemos de la red.

Las redes sociales, han venido a evidenciar que existen nuevas maneras de concebir lo público, lo privado e incluso lo íntimo, pues ya no se puede establecer claramente dónde termina una esfera y comienza otra, todo se mezcla en este ágora y aumenta la legión de personas enganchadas  a sus dispositivos móviles, fascinadas por contar su cotidianidad, desde que se levantan hasta que se acuestan, sus declaraciones de amor y odio, sus idas y venidas, por intrascedentes que sean;  sus romances y rupturas, todo a través de facebook, twitter, Hi5, Sonico, whats app, entre otros tantos, sin contar además con que gracias a los sistemas de geolocalización de los móviles,  en todo momento estamos indicando dónde estamos.

Pero, ¿por qué  seducen tanto las redes sociales?, ¿Por qué la gente encuentra placentero contar sus vidas privada a través de ellas?, ¿Por qué ceden voluntariamente sus vidas y datos, de manera que incluso sabemos qué música escuchan o qué artículos leen mientras están conectados a la red?, ¿será que todos buscamos nuestros cinco minutos de fama? o ¿ que la gente tiende a refugiarse en los espacios públicos virtuales, dejando de lado los espacios públicos reales?,  ¿cuál es el concepto actual de privacidad?, ¿por qué el valor de la esfera privada hoy cotiza a la baja?.

Estas preguntas tienen múltiples respuestas y el debate sigue en construcción, pero casi todos los expertos coinciden en que tras estas conductas también subyacen tendencias narcisistas, exhibicionistas y voyeristas. Pero además, coinciden en recordar a los usuarios de las redes sociales que son ellos quienes producen y difunden los contenidos a través de las plataformas y por tanto deberían ser los primeros a los que compete el desafío ético de decidir qué publicar o no, pues es claro que en internet todo es público, aunque lo público tenga distintos niveles.

Y teniendo en cuenta que con el móvil es muy fácil hacer una foto o video y subirlo inmediatamente a la red, tal vez deberíamos tomarnos unos segundos antes de hacerlo  y pensar si vale la pena compartirlo o si podría comprometer a alguien.  Si no gana el afán mediático, siempre nos quedará la posibilidad de recurrir a empresas como reputation.com, salirdeinternet.com, eprivacidad.es o muchas más que trabajan en eliminar de la red la información no deseada o que afecte nuestra reputación; porque entrar en la red depende de un simple click, pero salir y tratar de recuperar el anonimato tiene un precio.