Polarización y rechazo a los medios de comunicación

Media12 (Medium)

Por: Soraya Carvajal B.

En una época marcada por el apogeo de las tecnologías de la información, las redes digitales, las nuevas maneras de acceder a la información, el auge de las fake news, entre otros aspectos, conviene volver sobre la clasificación que Francis Balle hace en “Comunicación y Sociedad” (Médias e Sociétés*) sobre las percepciones, resistencias y variaciones de la credibilidad de los medios de comunicación, dada la vigencia de sus aportes.

Y es que en contextos marcados por un fuerte polarización política y social, el desapego, la distancia, la prevención, la desconfianza e incluso el escepticismo frente a los medios (tradicionales/digitales), sus contenidos y mensajes, crecen, especialmente entre las audiencias jóvenes, más conectadas, que a través de las redes suelen dejar constancia de no ser consumidores pasivos, de su disconformidad con los contenidos ofrecidos, cuestionando, subvirtiendo el orden o mofándose de los mismos, generando a su vez, enfrentamientos-espectáculo.

En “Comunicación y Sociedad” Balle sostiene que la influencia de los medios depende de lo que la gente hace, de lo que espera, de lo que obtiene o de lo que cree obtener de ellos, pero también depende de lo que piensa de los medios. Así, sostiene que la influencia de un mensaje sobre el público depende de la imagen que éste se haga del medio que soporta dicho mensaje y resalta que el poder de los medios cambia según las épocas o según los públicos, independientemente de sus características intrínsecas.

En su obra Balle también afirma que el rechazo, las reacciones inmunizantes hacia los medios son extremadamente variadas y abarcan un espectro que va desde la convicción, justificada o no, de la condición de todopoderosos de los medios, hasta una forma más atenuada de prevención que lleva a veces a investigar obstinadamente las segundas intenciones del autor de los mensajes.

Así, entre las formas de rechazo a los medios están:

1. Rechazo radical: Balle afirma que el drop out se asocia al rechazo radical a una cultura cuyos medios se encuentran bajo sospecha de ser los vectores privilegiados. (…) Es la actitud de aquellos, menos numerosos a partir de 1970 en las sociedades norteamericana y europeas, que decidieron ubicarse y vivir al margen de las estructuras modernas de la producción y el consumo.

2. El rechazo político: Refleja el rechazo a una sociedad política particular de la que se cree, con razón o sin ella, que les quita cualquier crédito a medios avasallados por los poderes establecidos y la censura, brutal o sutil, de sus funcionarios. En ese caso no hay prácticamente ninguna alternativa distinta de esa confianza más o menos ciega en los medios extranjeros o en los que, en el interior, son tolerados o clandestinos.

3. El rechazo moralizador: Es el rechazo a los medios que son denunciados alternada o simultáneamente por conformistas o irresponsables, acusaciones que a menudo se oponen, pues mientras unos reprochan a los medios por poner el acento sobre todo lo que no funciona (rupturas, conflictos, minorías), otros consideran que los medios son el aliado más firme de todos los “establishments”.

4. El rechazo institucional: Hace referencia al rechazo a un “cuarto poder” siempre dispuesto a suplantar, al menos, al poder Ejecutivo, el cual se halla desarmado frente al poder de los dueños de los medios. Verdadera o falsa, la idea según la cual los medios son todopoderosos, capaces de hacer creer cualquier cosa a cualquiera, termina por quitarles su influencia. A la inversa, la idea según la cual los medios no son el cuarto poder que se cree, expone todas las manipulaciones de los ciudadanos repentinamente desarmados y crédulos.

* Médias et Sociétés – Édition-Presse-Cinéma-Radio-Télévision-Internet – Montchrestien – 15e éd. – 2011 (ISBN 2-70-761702-4)

 

 

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Ciudadanía, democracia y corrupción, un asunto de tod@s

Por: Soraya Carvajal B

En momentos en que numerosos países atraviesan una aguda situación de crisis económica, en que la indignación de los ciudadanos se incrementa día a día por cada nuevo escándalo de corrupción descubierto, por las duras medidas gubernamentales que recortan derechos y beneficios sociales y por las acciones de la banca, los grandes grupos empresariales y la clase política, que son vistos como coprotagonistas de todos los males; en momentos en que grandes franjas de la población manifiestan un enorme desencanto y hartazgo frente al modelo económico, político  y social vigente, surgen preguntas como ¿qué papel han jugado y juegan los ciudadanos en esta compleja situación, bien sea por acción, conformismo u omisión?, ¿en qué medida han permitido, colaborado o incluso se han beneficiado de un sistema que ahora sienten que les da la espalda y no les representa?, ¿qué responsabilidad les cabe a los ciudadanos del común en la búsqueda y construcción de soluciones?, ¿es la relación entre modernización y corrupción inevitable e indisoluble?.

Diferentes investigadores y académicos han intentado arrojar luz sobre este debate desde diferentes perspectivas, pero señalando la responsabilidad colectiva,  al igual que el ejercicio de la  ética y de la ciudadanía como condiciones para la construcción de sociedades democráticas. Estos son algunos de los más recientes artículos y estudios  al respecto:

“La sociología del miedo y la co-responsabilidad del elector en el surgimiento y consolidación de las prácticas corruptas”, de José Antonio Ramírez Lucas, plantea que la mentalidad asentada en los ciudadanos de los países llamados “desarrollados” y de los que han experimentado cambios económicos notables, tiene como características destacadas el individualismo, la competitividad, la cultura del enriquecimiento rápido, y el interés por el bolsillo particular. Ramírez Lucas afirma que esta mentalidad lleva aparejada lo que el sociólogo S. Bauman llama “indiferencia moral”. Una mentalidad producto de la sociedad que afecta no sólo al político, sino también a los ciudadanos de a pie, creando ciudadanos cómodos, alejados del interés por la política en mayúsculas, y sólo interesados en unas elecciones si de ello depende algún tipo de contrapartida económica (un empleo, una ayuda social, etc.), lo que se observa en mayor medida en municipios pequeños, en donde un buen número de ciudadanos pasan a ser cómplices y protectores del corrupto. Documento completo

Marta C.  Nussbaum advierte en “La Crisis Silenciosa” que más que más que la crisis económica global, la principal crisis que recorre el mundo y que pasa prácticamente inadvertida,  “como un cáncer”, aunque con el tiempo puede ser mucho más perjudicial para el futuro de la democracia es la crisis de la educación para el pensamiento crítico. Esta investigadora advierte que se están produciendo cambios drásticos en aquello que las sociedades democráticas enseñan a sus jóvenes, pero se trata de cambios que aún no se sometieron a un análisis profundo. “Sedientos de dinero, los estados nacionales y sus sistemas de educación están descartando sin advertirlo ciertas aptitudes que son necesarias para mantener viva a la democracia. Si esta tendencia se prolonga, las naciones de todo el mundo en breve producirán generaciones enteras de máquinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales con la capacidad de pensar por sí mismos, poseer una mirada crítica sobre las tradiciones y comprender la importancia de los logros y sufrimientos ajenos. El futuro de la democracia a escala mundial pende de un hilo”. Documento completo

En “Ética pública y corrupción en el inicio de un nuevo milenio”, Manuel Villoria Mendieta  señala que en el comienzo del tercer milenio se observa la necesidad de redefinir los papeles del Estado en una economía globalizada, situar el mercado en su auténtica dimensión sistémica y devolverle a la política el papel de vehículo a través del cual los seres humanos organizan su presente y preparan su futuro. “Todas estas revisiones nos llevan a destacar la importancia de los valores y las normas en la construcción de sociedades dignas de ser vividas; en definitiva, nos llevan a plantearnos el problema de la ética pública y la corrupción, su naturaleza, orígenes y efectos”. Documento completo

“La construcción de lo político y la ciudadanía” es un artículo de Mercedes Oraisón que a partir de la investigación ‘Análisis comparativo de las perspectivas ético-morales y políticas del ejercicio ciudadano en jóvenes de Colombia, México y Argentina’, pretende comprender y significar algunas construcciones de “lo político” entre los jóvenes universitarios de estos países, así como la manera en que la perspectiva de lo político configura nociones, posicionamientos y prácticas de ciudadanía.  Y es que para los autores de la investigación la construcción de ciudadanía se debería sustentar en la creación de nuevas condiciones simbólicas y subjetivas que permitan transitar hacia posicionamientos más críticos y activos, en los que el propio sujeto se sienta capaz de incidir y generar transformaciones en su entorno, por más acotadas que estas fueran y hacia la apertura de instancias institucionalizadas de participación. Documento completo

“Comportamiento ético y acción política”, tesis doctoral de Héctor Manuel Rodríguez Cruz, busca aportar a un “vigoroso que despierte en los ciudadanos la conciencia y el compromiso para participar activamente en la política”. Enfatiza que el debate es necesario, en tanto la suerte y el destino de millones de ciudadanos, su provenir y la calidad de vida están vinculados al quehacer político y el valor de la discusión pública debe ser incorporado a la reflexión acerca de la democracia en sí. Este propósito toma fuerza debido a las reiteradas manifestaciones de un visible desencanto con  la política y la democracia, situación que impone el repensarlas y emprender su profilaxis desde la ética, pues entiende que la acción política que no se somete a normas éticas, termina siendo una política sin conciencia y poco trascendente. El autor de la investigación sostiene además que las dificultades del mundo de hoy no se resolverán renunciando a la política, sino con su saneamiento y transformación para modelar y organizar la sociedad democráticamente y enfatiza que para asumir democráticamente los retos del siglo XXI se hace necesario que la gente que tenga poder político también tenga ética. Documento completo

Finalmente en “Modelos de ciudadanía y globalización”, José Antonio Antón Valero, expone la tesis de que los cambios en nuestro mundo global y sus tendencias elitistas y de exclusión, nos plantean resituar conceptualmente el uso de los derechos político-sociales y la participación democrática. En su artículo este autor apuesta por la consideración del espacio escolar como un ámbito de aprendizaje de ciudadanía y valores interculturales. Documento completo