Los 3 elementos de la confianza

Ben Welsh/Getty Images

Tomado de HBR – Artículo original en inglés

Por: Jack Zenger y Joseph Folkman. Traducción: Soraya Carvajal

Como líder, usted quiere que la gente de su organización confíe en usted. Y con razón. En nuestro entrenamiento con líderes, a menudo vemos que la confianza es un indicador principal de si los demás los evalúan positiva o negativamente. Pero crear esa confianza o, lo que es más importante, restablecerla cuando se ha perdido, no siempre es tan sencillo.

Afortunadamente, al examinar los datos de las 360 evaluaciones de 87.000 líderes, pudimos identificar tres grupos clave de elementos que suelen ser la base de la confianza. Buscamos correlaciones entre la calificación de confianza y todos los demás elementos de la evaluación y, tras seleccionar las 15 correlaciones más altas, realizamos un análisis factorial que reveló estos tres elementos. El análisis posterior demostró que la mayor parte de la variabilidad de las calificaciones de confianza podía explicarse por estos tres elementos.

Los tres elementos de la confianza

Al comprender los comportamientos que subyacen a la confianza, los líderes están más capacitados para elevar el nivel de confianza que los demás sienten hacia ellos. Estos son los tres elementos.

Relaciones positivas. La confianza se basa en parte en la medida en que un líder es capaz de crear relaciones positivas con otras personas y grupos. Para infundir confianza, un líder debe

    Estar en contacto con los problemas y preocupaciones de los demás.

    Equilibrar los resultados con la preocupación por los demás.

    Generar cooperación.

    Resolver los conflictos.

    Dar retroalimentación honesta de manera útil.

Buen juicio/experiencia. Otro factor que influye en la confianza de la gente en un líder es la medida en que éste está bien informado y tiene conocimientos. Debe comprender los aspectos técnicos del trabajo y tener una gran experiencia. Esto significa:

    Utilizan un buen criterio a la hora de tomar decisiones.

    Los demás confían en sus ideas y opiniones.

    Otros buscan sus opiniones.

    Sus conocimientos y experiencia contribuyen de forma importante a la obtención de resultados.

    Pueden anticiparse y responder rápidamente a los problemas.

Coherencia. El último elemento de la confianza es la medida en que los líderes cumplen su palabra y hacen lo que dicen que van a hacer. La gente valora mucho a un líder si:

    Es un modelo de conducta y da buen ejemplo.

    Cumplen lo que dicen.

    Respeta los compromisos y cumple las promesas.

    Lleva a cabo sus compromisos.

    Está dispuesto a ir más allá de lo necesario.

Queríamos entender cómo estos tres elementos interactuaban creando la probabilidad de que la gente confiara en un líder. Creamos tres índices para cada elemento y, dado que teníamos un conjunto de datos tan amplio, experimentamos con el impacto del rendimiento en cada una de las dimensiones sobre la puntuación global de la confianza. En nuestro estudio descubrimos que si un líder obtenía una puntuación igual o superior al percentil 60 en los tres factores, su puntuación global de confianza se situaba en el percentil 80.

Comparamos las puntuaciones altas (por encima del percentil 60) y las bajas (por debajo del percentil 40) para examinar el impacto que tienen en los tres elementos que permiten la confianza. Nótese que estos niveles no son extremadamente altos o bajos. Básicamente, son 10 puntos de percentil por encima y por debajo de la norma. Esto es importante porque significa que estar justo por encima de la media en estas habilidades puede tener un profundo efecto positivo y, por el contrario, estar justo por debajo de la media puede destruir la confianza.

También descubrimos que el nivel de confianza está altamente correlacionado con la forma en que la gente califica la eficacia general del liderazgo. El impacto más fuerte se produce en las calificaciones generales de los informes directos y de los compañeros. Las calificaciones del director y las del compromiso no están tan correlacionadas, pero todas las diferencias son estadísticamente significativas.

¿Se necesitan los tres elementos de la confianza?

También queríamos saber si los líderes necesitaban ser hábiles en los tres elementos para generar un alto nivel de confianza y si alguno de ellos tenía el impacto más significativo en la calificación de confianza. Para evaluar esto, creamos un experimento en el que separamos a los líderes en niveles altos y bajos en cada uno de los tres pilares y luego medimos el nivel de confianza.

Intuitivamente pensamos que la coherencia sería el elemento más importante. Decir una cosa y hacer otra parece que sería lo que más dañaría la confianza. Aunque nuestro análisis demostró que la incoherencia tiene un impacto negativo (la confianza bajó 17 puntos), fueron las relaciones las que tuvieron el impacto más sustancial. Cuando las relaciones eran escasas y tanto el juicio como la coherencia eran altos, la confianza bajaba 33 puntos. Esto puede deberse a que muchos líderes se consideran ocasionalmente incoherentes. Todos tenemos la intención de hacer cosas que no se hacen, pero una vez que una relación está dañada o si nunca se formó en primer lugar, es difícil que la gente confíe.

Lo normal no era suficientemente bueno

Amanda Northrop/Vox

Tomado de Vox. Artículo original en inglés

Autor Sigal Samuel. Traducción: Soraya Carvajal

Muchos de nosotros nos resistimos a volver a la vida anterior a la pandemia, y con razón.

Con Estados Unidos vacunando a la gente a buen ritmo, empieza a parecer que podríamos volver pronto a la vida normal. Y, por supuesto, todos queremos que se ponga fin a la pandemia que se ha cobrado tantas vidas.

Pero muchos de nosotros también nos sentimos ansiosos por volver a la normalidad, habiéndonos dado cuenta de que nuestras vidas anteriores a la pandemia contenían mucho de lo que es mejor prescindir.

Cuando pregunté a los lectores de Vox si estaban nerviosos por la vuelta a la normalidad, casi 100 personas respondieron con un rotundo “sí”. Les preocupa la incomodidad de reaclimatarse a la vida social. Les preocupa volver a los desplazamientos y al trabajo de oficina, que aumentan su estrés y merman su calidad de vida. Y les preocupa volver a una nueva normalidad que se parece mucho a la antigua normalidad, cuyos defectos la pandemia puso de manifiesto.

Al leer las respuestas, me di cuenta de que en realidad hay dos tipos de preocupación. Una es la ansiedad que sentimos por hacer cualquier cosa que no hayamos tenido que hacer en un tiempo. Por ejemplo, a los que hemos tenido el lujo de trabajar desde casa nos puede poner nerviosos volver a desplazarnos en un vagón de metro abarrotado o a mantener una pequeña charla en la cafetería.

Es muy normal sentir este tipo de ansiedad en estos momentos. La presidenta del Barnard College, Sian Beilock, una científica cognitiva que se gana la vida investigando la ansiedad, me dijo que ella misma lo está sintiendo: “Cuando no has practicado en un tiempo, cualquier cosa puede resultar más difícil o menos fluida”.

Pero aquí hay una segunda categoría de preocupación. Y se podría decir que vale la pena cultivarla: la preocupación por volver a una normalidad global a la que preferiríamos no volver. La pandemia abrió el debate público en torno a cuestiones que normalmente se eludían -los problemas de salud mental, por ejemplo- o se aceptaban con poca resistencia, como la rigidez de la jornada laboral moderna. ¿Significará la vuelta a la vida normal barrer de nuevo estas duras conversaciones bajo la alfombra?

Martin Luther King Jr. dijo una vez: “Hay algunas cosas dentro de nuestro orden social a las que me siento orgulloso de estar inadaptado y a las que os pido que estéis inadaptados”. Las personas a las que escuché expresaron la preocupación de que el mundo se reajustara rápidamente a una normalidad injusta.

Cómo falla la sociedad en materia de discapacidad y salud mental

La abogada de inmigración estadounidense Yasmin Voglewede tiene una discapacidad física. En un trabajo anterior, pidió a su jefe que le permitiera hacer parte de su trabajo desde casa, ya que le resultaba difícil desplazarse.

“Creía que era un ajuste razonable, pero mi jefe nunca lo creyó y nunca lo permitió”, me dijo. Se marchó y montó su propio negocio para tener las facilidades que necesitaba. Pero no todo el mundo puede hacerlo. La pandemia ha dado a muchos empleados una idea de lo factible que es el trabajo a distancia para una serie de empleos, una opción que puede desaparecer pronto para muchos cuando la pandemia retroceda.

“Ahora bien, si todo vuelve a la normalidad, ¿en qué situación quedaría la gente como yo, que tiene discapacidades y quiere seguir trabajando, pero que quizá ya no tenga esa opción si no se permite el trabajo desde casa?”.

Voglewede añadió que el confinamiento le abrió muchas puertas en lo profesional porque todas las conferencias y seminarios web se trasladaron a Internet. Teme que volver a la normalidad signifique que se le cierren de nuevo esas oportunidades.

Su punto de vista subraya los problemas de accesibilidad que siguen obstaculizando las perspectivas de las personas con discapacidad tres décadas después de la aprobación de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, y pone de manifiesto lo injusta que era una faceta de la vida estadounidense en tiempos normales.

Nuestra forma de hablar y pensar sobre la salud mental es otra de las principales preocupaciones. Varias personas me dijeron que sentían que la pandemia les había dejado con TEPT, mientras que otras dijeron que había exacerbado condiciones preexistentes como la depresión. Pero un trasfondo de las respuestas fue la idea de que la pandemia fue un acontecimiento sísmico que hizo socialmente permisible poner en primer plano la salud mental y el autocuidado, algo que no era necesariamente cierto antes de que apareciera el Covid-19.

Como me dijo la estudiante de la Universidad de San Diego Lily Yates, “creo que el aumento de la disposición de la gente a cuidar intencionadamente más de su salud mental durante la pandemia revela el problema de lo tabú que es en tiempos “normales”. No deberíamos tener que citar una pandemia mundial para dedicarnos más tiempo a nosotros mismos y establecer los límites necesarios en el trabajo y la escuela. La idea de que todo el mundo está “bien” en todo momento -y que debemos fingir que lo estamos si no lo estamos- se ha roto, y debería seguir siendo así”

Una cultura laboral opresiva y la presión sobre la carrera profesional

Si hay un mensaje que se desprende claramente de las respuestas de los lectores, es éste: Mucha gente está realmente harta de estar en la oficina de 9 a 5. La pandemia ha demostrado que el trabajo a distancia es totalmente factible para muchos trabajos, validando las sospechas de la gente de que nuestro modelo estándar de trabajo de oficina es arbitrario, innecesariamente agotador y, en última instancia, explotador, obligando a veces a la gente a elegir entre su bienestar y su carrera.

“No quiero volver a la oficina”, me escribió un profesional de los medios de comunicación, que pidió ser identificado sólo por su nombre de pila, Brandon. “Fue una gran pérdida de tiempo, dinero y energía. Los desplazamientos, las charlas, las estúpidas interacciones sociales forzadas, la idea de que la gente debe colaborar y quedarse a trabajar hasta tarde. Una estafa cultural”.

Le encanta que trabajar a distancia le haya dado más tiempo y energía para disfrutar de proyectos personales como pintar y hacer música. “No quiero volver a la forma en que la sociedad era antes”, insiste.

Muchas personas también se están dando cuenta de que la intensa presión profesional que sentían antes de la pandemia oscurecía sus verdaderas prioridades en la vida.

“Perdí mi trabajo durante la pandemia”, me dijo Whitney Delgado. Había estado trabajando en informática para un estadio en Estados Unidos, pero la despidieron cuando se cerraron los eventos deportivos. Sorprendentemente, una vez que se distanció un poco del trabajo, se dio cuenta de lo quemada y miserable que había estado allí. No es sólo que fuera difícil ser una mujer latina en una industria dominada por los hombres. Es que trabajaba muchísimas horas para jefes que parecían pensar que debía estar siempre de guardia.

La pandemia la llevó a reevaluar lo que es realmente importante en su vida: no la productividad constante, sino la familia y la comunidad. En lugar de dedicar tantas horas a ese trabajo, me dijo: “Ojalá hubiera pasado más tiempo con mi abuelo, que murió el año pasado”.

Yates, la estudiante universitaria, siente la presión de nuestra sociedad obsesionada por los logros incluso a su corta edad. “La pandemia no ha hecho más que poner al descubierto la completa adoración del trabajo y la productividad inherente a los sistemas que me rodean. Mi universidad se negó a ampliar las opciones de calificación de aprobado-desaprobado después del primer semestre de la pandemia, y no dio ninguna orientación general a los profesores para ayudar a los estudiantes durante (para muchos de nosotros) el período más traumático de nuestras vidas”, dijo.

“Después de muchas conversaciones con mis compañeros y colegas, nos hemos dado cuenta de que se ha priorizado sistemáticamente la productividad sobre nuestra salud mental, seguridad y bienestar”, añadió. “Mis sentimientos de traición por parte de los sistemas que supuestamente estaban establecidos para protegerme me acompañarán durante mucho tiempo”.

¿Hasta qué punto podemos rediseñar nuestra vida?

Para los privilegiados que hay entre nosotros, ahora es un buen momento para establecer intencionadamente reglas sobre lo que vamos a hacer o no después de la pandemia.

Beilock, el científico cognitivo, recomienda hacerse algunas preguntas. “Empieza por preguntarte qué te hace feliz. ¿Cuáles son las actividades que quieres recuperar? ¿Qué tiene sentido? ¿Y qué no lo es? ¿Cuáles son los límites que quieres tener en términos de trabajo, familia, otras obligaciones?”.

Sugiere que escribas una cuadrícula en la que, en un eje, apuntes todas las actividades que haces normalmente y, en el otro, indiques el grado en que debes hacerlas (tres es “debo hacerlo absolutamente”, dos es “siento que debo hacerlo”, uno es “no necesito hacerlo”). Para cualquier actividad que no sea absolutamente necesaria, pregunta si disminuye tu bienestar. Si lo hace, mira si puedes descartarla.

Sin embargo, este enfoque individualista sólo puede llegar hasta cierto punto. Muchas de las cosas a las que no queremos volver no pueden desecharse por pura fuerza de voluntad (a menos que, tal vez, seas independientemente rico). Esto es cierto en el caso de las cosas mencionadas anteriormente, y es indudablemente cierto en el caso de amplios problemas sociales como la falta de bajas por enfermedad, permisos familiares y atención sanitaria.

Para que se produzca un cambio social, es necesario que arraigue algo más profundo. Eso empieza por reconocer que la “normalidad” a la que estamos volviendo puede no ser tan normal en absoluto. Requiere que nos preguntemos qué podemos hacer para cambiar los sistemas nocivos puestos de manifiesto por la pandemia.

Si no lo hacemos, habremos desperdiciado una enorme oportunidad de reinicio.

“Durante la pandemia, parecía que la gente se daba cuenta de la importancia de la comunidad y la ayuda mutua”, dijo Delgado. “Pero cuando las cosas vuelvan a abrirse, me temo que nos olvidaremos de eso, y volverá a estar cada uno por su lado”.

Escribir dando valor a las voces secundarias

Piensa cuidadosamente las preguntas y, antes de responder, pide aclaración en caso de no haber entendido el sentido exacto de las mismas. A través de sus palabras transmite una lectura crítica del mundo que la rodea, dominio de su oficio y una profunda experiencia vital. Svetlana Alexiévich, escritora bielorrusa y Premio Nobel de Literatura 2015, estuvo en un evento público en Madrid.

Durante la charla, realizada en la Fundación Telefónica, la autora de “Voces de Chernóbil” reflexionó acerca del periodismo y la escritura, la tecnología y su incidencia; su país, la política, la democracia y el papel de la mujer en el proceso histórico, entre otros temas.

Pausada, firme, tranquila e incluso con un aire tímido (o por lo menos, dejando la sensación de no darse a sí misma demasiada importancia), Alexiévich reivindicó como claves de su trabajo y producción literaria, la importancia de escuchar con interés genuino las voces de los personajes secundarios, de los testigos de conflictos, guerras y/o tragedias que tienen la capacidad de verbalizar lo vivido en primera persona, lejos de ideologías o de la fantasía, teniendo siempre presente el vínculo, la conexión humana entre entrevistado y entrevistador.

Víctimas del conflicto colombiano, residentes en España, reclaman derechos

Por: Soraya Carvajal B./Camilo Zabala

Recientemente se constituyó en Madrid la Asociación Europea de Víctimas del Conflicto Armado Colombiano, Asevicom, organización que pretende aglutinar al mayor número de afectados por el conflicto residentes en España y conseguir la atención y reparaciones pertinentes por parte del Estado colombiano.

Ulpiano Rodríguez, Presidente de Asevicom, asegura que en España hay entre 80 y 90 personas que llegaron desplazadas por el conflicto interno colombiano y que el principal impulso para organizarse ha sido el abandono estatal que sienten las víctimas, pues aunque en varias ocasiones han sido entrevistadas por funcionarios de la Unidad de Víctimas y de la Defensoría del Pueblo de Colombia, hasta el momento no han recibido ningún tipo de compensación.

“Las personas que integramos la asociación estamos reconocidas como víctimas, figuramos en los listados del Registro Único de Víctimas (RUV) y estamos trabajando para que las ayudas y compensaciones a las que tenemos derecho, pronto se hagan efectivas. Además, estamos difundiendo la información para que la gente que salió desplazada de Colombia, habiendo puesto su situación en conocimiento de las autoridades nacionales, sepa que tiene plazo para inscribirse en los consulados de nuestro país hasta junio de 2015, a fin de que se les reconozca su condición de víctimas”, afirmó Rodríguez.

Ulpiano Rodríguez, Presidente de Asevicon
Ulpiano Rodríguez, Presidente de Asevicom

El representante de la Asociación señaló también que actualmente la situación de las víctimas residentes en el exterior es más visible porque la grave crisis económica que atraviesa España les ha dejado en una situación de mayor vulnerabilidad. “La mayoría de quienes vinimos desplazados a España estamos pasando por una situación bastante difícil, marcada por el desempleo y la falta de recursos, personalmente yo llevo 2 años en el paro y ya se nos han acabado las prestaciones sociales o ayudas en este país”.

Pero, aunque la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), establece distintas medidas de atención, asistencia y reparación para las personas reconocidas como víctimas del conflicto interno colombiano, Rodríguez afirma que, hasta ahora, ninguna de las personas residentes en España ha recibido la indemnización y tampoco han tenido la atención psicológica o psiquiátrica que establece la norma.

“Desde Asevicom estamos luchando y sumando esfuerzos para que se nos reconozcan lo más pronto posible esas ayudas para poder sobrevivir, porque estamos bastante mal”, puntualizó.

Y ante el posible cuestionamiento de quienes podrían calificarlos como “oportunistas” por reclamar compensaciones estatales, pese a llevar varios años viviendo en el exterior, Rodríguez es contundente en señalar que “cada uno maneja el miedo como puede, de acuerdo a sus circunstancias, pero hay que tener en cuenta que emigrar, salir del país, dejar toda tu vida y en muchos casos a tu familia no es fácil. Además, al venir a otro país hemos enfrentado problemas, hemos sufrido humillaciones y cuando hemos trabajado también hemos aportado al progreso de nuestro país, pues hemos enviado remesas a nuestros familiares, y no hay que olvidar que las remesas son un importante factor de financiación en Colombia”.

¿Qué dice la Ley de Victimas?

La complejidad de las circunstancias a las que se enfrentan las víctimas del conflicto armado dificulta el planteamiento y adopción de cualquier política que pretenda establecer mecanismos de atención y reparación, tanto por la suficiencia como por la efectividad en su definición e implementación.

En el caso del conflicto colombiano, paradigmático por su antigüedad y por las múltiples causas del mismo, las medidas adoptadas por el gobierno remiten a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que pretende dar cobertura integral y con carácter diferencial a quienes, individual o colectivamente, hayan sufrido daños por el conflicto armado, y que se articula en el marco de la política de Justicia Transicional, es decir, del conjunto de medidas judiciales y políticas destinadas a la reparación de las víctimas de violaciones masivas de derechos humanos.

De esta iniciativa legislativa destaca el alcance en cuanto a asistencia y reparación, pues entiende que el tratamiento de las consecuencias del conflicto exceden los aspectos estrictamente económicos; razón por la cual la eficiencia y eficacia de las medidas irían más allá de las indemnizaciones administrativas, que constituirían solo uno de los elementos del conjunto de mecanismos a incluir en el proceso de reparación.

Fuente: Plan Nacional de Atención y Reparación Integral de Víctimas
Fuente: Plan Nacional de Atención y Reparación Integral de Víctimas

Así, el procedimiento de reparación administrativa no se agota con la asignación de una indemnización económica, sino que se extiende a medidas orientadas a la restitución de tierras, al restablecimiento de las víctimas en el ejercicio de derechos, atención psicosocial y establecimiento de garantías de no repetición, de manera que las violaciones a los Derechos Humanos no vuelvan a suceder, entre otros alcances. De la misma manera, la norma recalca el carácter diferencial de género, minorías, infancia y discapacidad que permitirían calificar la situación de beneficiarios de las medidas.

Respecto a la reparación administrativa, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras establece un procedimiento especial por medio del cual se evitaría: (i) que víctimas con derechos se queden por fuera del proceso de indemnización, y (ii) que personas sin derecho sean incluidas en el sistema injustamente. Para la implementación de la iniciativa la norma crea el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas, SNARIV, que comprometido con criterios de descentralización, mediante 32 instituciones del orden nacional y otras instancias de orden territorial, tiene alcance departamental, distrital y municipal.

La Ley también establece una serie de elementos con base en los cuales define la condición de víctima, aspecto determinante a la hora de valorar las situaciones que permitan la calificación de los sujetos de derecho. No obstante, la acreditación de los daños sufridos atiende al principio de buena fe, con fundamento en el cual se libera a las víctimas de la carga probatoria de su condición, dando peso a la declaración y presumiendo la veracidad de la misma.

De esta manera, las herramientas del sistema se hallan integradas en la Red Nacional de Información para la Atención y Reparación a las Víctimas; el Registro Único de Víctimas (RUV), requisito para el acceso a las medidas de asistencia y reparación; el Registro de Tierras Despojadas; y el Plan Nacional para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en el que se establecen los mecanismos necesarios para la implementación del conjunto de medidas.

En lo que se refiere a la situación de víctimas residentes en el extranjero, las garantías de no repetición contenidas en el literal j. del Artículo 149 la Ley 1448 de 2011 establecen que el Estado Colombiano adoptará la “j) Difusión de la información sobre los derechos de las víctimas radicadas en el exterior”; a la vez que en el Artículo 204 indica que “El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, y de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 30, garantizará que las víctimas de que trata la presente ley que se encuentren fuera del país sean informadas y orientadas adecuadamente acerca de sus derechos, medidas y recursos”.

Para ello, la información del procedimiento aparece detallada en la web de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas y se recoge en el documento Orientaciones generales para colombianos/as víctimas en el exterior sobre el acceso a medidas de atención, asistencia y reparación el marco de la Ley 1448 de 2011“, a la vez que centra la atención primaria en los diferentes despachos consulares del país.

Finalmente, cabe mencionar que muchas de las medidas del proceso de acompañamiento y reparación integral a las víctimas se materializan específicamente en Colombia, pues son desarrolladas por el sistema institucional, en el marco de las competencias circunscritas al territorio nacional, lo que supondría, posiblemente, un difícil encaje con las reivindicaciones de las víctimas residentes en el exterior. De esta manera, estas posibles limitaciones plantean nuevos esfuerzos en la búsqueda de mecanismos que contribuyan al logro de la eficiencia y eficacia en materia de reparación.

La geoeconomía gana peso en el contexto internacional

De izq a derecha: Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Pedro Martínez Lillo.
De izq a derecha: Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Pedro Martínez Lillo.

Por: Soraya Carvajal B.

En una interesante conferencia realizada en el marco del seminario de Periodismo Solidario, en la Universidad Autónoma de Madrid, Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), señaló que vivimos en un complejo entorno global, con nuevas dinámicas y actores y donde los intereses de la comunidad internacional se definen principalmente por factores geopolíticos y por los geo-económicos, que siguen ganando peso.

Para este experto en Relaciones Internacionales y Seguridad, la gran atención que actualmente reviste Daesh (acrónimo en árabe del grupo yihadista “Estado Islámico”) evidencia de qué manera se están enfocando las relaciones internacionales desde la perspectiva de seguridad y defensa, la particular valoración que se hace de las amenazas que afectan a la seguridad humana y también nos habla de la competencia por el liderazgo.

En el evento Núñez Villaverde señaló que en el año 2013 hubo cerca de 10 mil ataques terroristas que dejaron 18 mil víctimas mortales en todo el mundo. “Y entendiendo que la vida humana es de valor incalculable (…) también supimos que más de 800 mil niños menores de cinco años murieron el año pasado por falta de sanidad, por no contar con un retrete a su alcance, por diarrea o por contaminación de agua potable con aguas fecales”.

De la misma manera, el analista recalcó que cada año miles de mujeres son abusadas porque al no contar con un retrete en sus viviendas y tener que buscarlo fuera de sus aldeas sufren violaciones, sin embargo estas realidades no revisten mayor atención entre la comunidad internacional. “Estas situaciones también nos hablan de amenazas a la seguridad humana y sin embargo esos temas no se tocan, parecería que morir de una diarrea tiene menos valor que morir en un atentado terrorista y vemos cómo se dedican determinados esfuerzos a atender unos problemas y otros no”.

Para Núñez Valverde, hay una “selectividad” en la atención y respuesta internacional a los problemas, y de ahí surge el concepto de “conflictos olvidados”, referido a aquellos conflictos que aunque en términos numéricos son mayoría (unos intra-estatales y otros interestatales), no cuenta con una respuesta internacional que trate de poner fin a esa violencia, prolongándose durante años e incluso décadas.

Para este experto, la amenaza de Daesh, que actualmente ocupa la atención mediática e internacional, pone de manifiesto la importancia de los factores geopolíticos y geoeconómicos, pues en su opinión, si el petróleo y gas no estuvieran localizados en su zona de influencia, no habría interés ni preocupación por el califato.

“Tengo la seguridad de que si las dos terceras partes del petróleo no estuvieran ubicadas en Oriente Próximo y Oriente Medio y más del 50% de las reservas mundiales de gas no estuvieran en ese mismo territorio, el anuncio de califato habría pasado desapercibido y no habría reacción, pues no es este el primer califato que alguien proclama sin que haya habido consecuencias.

Pero aquí hay un factor económico decisivo, y es que de los casi 90 millones de barriles de petróleo que cada día salen al mercado, nos encontramos con que Estados Unidos consume alrededor de 25 millones y el resto de los países occidentales en general, necesitamos vitalmente contar con la garantía, con la seguridad de que ese tráfico de productos está libre y llegarán a nuestros mercados, permitiéndonos mantener nuestros esquemas de desarrollo económico; por tanto, subordinamos a esa garantía de suministro cualquier otra consideración y en función de que algo ponga en peligro todo ese suministro movilizamos los recursos, incluyendo los militares, para evitar la perturbación que se pueda generar. Si ese elemento no estuviera en juego, no estaríamos implicados de ese modo”.

Pero este analista fue enfático en afirmar que como en casos anteriores, la ofensiva militar en contra de Daesh está condenada al fracaso, pues los medios militares no son adecuados para combatir el terrorismo, porque las causas estructurales que lo explican no pueden ser atendidas con estos medios.

“Quienes trabajamos en el tema de conflictos violentos sabemos que desde el ámbito de la defensa, la amenaza del terrorismo se arregla con servicios de inteligencia, servicios policiales, fuerzas de seguridad, cooperación internacional en el contexto económico para ‘cortocircuitar’ los canales que lo alimentan, con cooperación internacional en el ámbito judicial para poder perseguir esos delitos sobre bases comunes y ahí los ejércitos pueden realizar alguna tarea complementaria”.

“Cuando hablamos de las causas estructurales que explican el terrorismo, entendido como los procesos de radicalización que llevan a una persona a entender que solo a través de la violencia va a conseguir que se resuelva su problema, hablamos de fracasos de convivencia, de modelos económicos que generan discriminación y desigualdad, de entidades políticas estatales que no responden a las necesidades de la población, sino que ‘patrimonializan’ los recursos del Estado en beneficio de una pequeña elite dominante, todo ello es el caldo de cultivo del terrorismo y a eso no se puede atender con medios militares”.

Globalización

Estados Unidos y el poder

El codirector del IECAH aseguró que aunque se ha vuelto costumbre hacer referencia a que Estados Unidos está declinando en su hegemonía, desde su punto de vista “seguimos viviendo en un mundo unipolar, con Estados Unidos como ‘hegemón’ mundial”, porque si bien, esta nación hoy es menos poderosa que hace 20 años, también es verdad que sigue siendo más poderosa que ningún otro actor en el planeta.

Para sustentar su análisis Núñez Valverde señaló que Estados Unidos sigue siendo un poder militar y que prácticamente el 50% de todo el presupuesto de defensa que se moviliza a nivel mundial lo absorbe ese país, “lo cual no quiere decir que eso le dé invulnerabilidad frente a las amenazas”.

Además, el analista internacional aseguró que Estados Unidos representa casi la cuarta parte de la riqueza que se genera en el mundo y, aunque su porcentaje hoy sea menor, en solitario sigue siendo la primera economía a nivel mundial. “Estados Unidos también es la principal potencia en los ámbitos científico y tecnológico, aunque haya algún otro país cerca; en el ámbito cultural es el principal emisor de usos y costumbres culturales, desde lo más frívolo hasta lo más serio, y por si fuera poco, la previsión es que antes de que termine esta década será el primer productor mundial de petróleo y gas, superando a Arabia Saudí y Rusia, lo que cambiará la ecuación geoeconómica, con la ventaja de contar con una economía muy diversificada. Así que tendrá capacidad para autoabastecerse y convertirse en la principal fuente de importación de gas y petróleo para Europa Occidental”.

Aun así, este experto en relaciones internacionales afirma que actualmente Estados Unidos, aún en su posición económica, está replegando velas en clave selectiva, para ganar margen de maniobra y volcar sus esfuerzos hacia escenarios en los que tiene más intereses en juego De esta manera, “en la medida en que obtengan esa independencia energética, Oriente Próximo y sus aliados serán menos importantes y el país se centrará más en Asia-Pacífico, con una China emergente que empieza a reclamar más atención”.

China, ¿nuevo hegemón?
Desde la perspectiva de Núñez Valverde China sigue siendo un actor emergente que ha llegado al final del recorrido del modelo que le ha permitido colocarse en una destacada posición, aunque no está claro qué modelo vendrá a continuación.

“El modelo chino basado en una liberalización acelerada, trabajando con salarios muy bajos, que le permitió conquistar mercados con bienes manufacturados de consumo generalizado y necesitaba de una demanda creciente en los mercados exteriores para absorber sus productos y mantener esos ritmos de crecimiento, se encuentra ahora mismo con una demanda exterior deprimida, pues debido a la crisis los países no compran lo mismo. China, de momento, no tiene la posibilidad de reconvertir a su población en consumidores, porque sus habitantes no tienen el poder adquisitivo necesario, pero si suben los salarios, el país no tendrá la ventaja competitiva respecto a otros países que han replicado su modelo y que consiguen producir con salarios más bajos y precios finales menores”.

Por ello, este experto afirma que actualmente China se enfrenta a varios retos:

Cómo promover el consumo interno, sabiendo que la liberalización de las fuerzas económicas puede acabar presionando a un sistema político volcado en el mantenimiento del Partido Comunista como el único actor a considerar.
• El envejecimiento de la población como resultado de la política del hijo único.
• La atención de los asuntos internos para mantener su cohesión y buscar su nuevo modelo económico.
• Garantizar la seguridad alimentaria, motor que le ha llevado a firmar contratos de larga duración en África o América Latina, buscando asegurar nuevas tierras de cultivo para alimentos destinados a su propia población, así como garantizar el suministro energético, pues China se ha convertido en el primer importador mundial de energía y sigue demandando más.

En opinión de Núñez Valverde el principal talón de Aquiles de China a nivel de defensa está en el ámbito naval, donde Estados Unidos es la principal potencia, y muestra de ello es que ese país tiene 11 portaaviones, mientras que China tiene sólo 1 y las rutas marítimas por las cuales China compra y vende al exterior están controladas por flotas estadounidenses.

Dinámica en marcha
Para este experto en seguridad internacional, el tratamiento de las amenazas que nos afectan actualmente, como el terrorismo, cambio climático, pandemias, crimen organizados, proliferación de armas de destrucción masiva, flujos de población descontrolados, pobreza y exclusión no están siendo atendidas de manera adecuada, porque en un mundo globalizado carecemos de un actor de referencia planetaria, “que no sería otro que la ONU, el legítimo representante de la comunidad internacional. Pero la ONU está aparcada, el próximo año será el 70 aniversario de la ONU y hoy ni siquiera hay un debate sobre la necesidad de reformar, de actualizar el organismo”.

Este analista señaló además que, aunque el mundo actual es más complejo y por tanto genera más inquietud, los protagonistas siguen siendo los estados nacionales, pero ningún actor tiene el peso necesario para marcar la agenda. Sin embargo, también destacó que en el panorama internacional hay nuevos actores como la sociedad civil organizada, que están intentando promover cambios. “El tratado de minas antipersonas surge de la sociedad civil organizada, una sociedad civil que también aspira a otras cosas”.

Finalmente Núñez Valverde precisó que las tensiones y los desajustes mundiales hoy son más grandes porque nos seguimos moviendo con unas reglas de juego generadas al final de la segunda guerra mundial, mientras que el mundo ha cambiado y no estamos dando espacio a otros países y actores.

“Las distintas realidades ponen de manifiesto que los estados están perdiendo peso hacia arriba, con las instancias multilaterales, y hacia abajo descentralizando el poder o porque no tienen la capacidad para imponer la agenda. Además, los actores económicos multinacionales cada vez tienen más fuerza dentro de las distintas dinámicas globales. Pero lo fundamental sigue siendo la falta de voluntad política de los estados, pues en la medida en que se piensa en términos selectivos y de corto plazo, intentando atender sólo los intereses nacionales y no viendo las amenazas comunes, salimos perjudicados todos”.

Nuevos desafíos del orden global

Fuente: Gopixpic
Fuente: Gopixpic

Por: Soraya Carvajal B.

Analizar críticamente los procesos sociales y los desafíos globales actuales fueron algunos de los objetivos de la XI edición de Periodismo Solidario, celebrado recientemente en Madrid.

En el evento, Cristina Manzano, directora de Esglobal, señaló que después de décadas de predominio del orden democrático capitalista, con Estados Unidos como potencia dominante y la Unión Europea como potencia emergente, el nuevo orden global está marcado por el fenómeno de la globalización, en una tercera fase, caracterizada por la gran capacidad tecnológica, el traslado de los centros de producción hacia múltiples sitios, con menores costes y mano de obra más barata; el abaratamiento de los medios de transporte o la reincorporación de China en el orden global.

Para esta analista, el nuevo orden global se caracteriza por:

  • El declive de Estados Unidos que, pese a seguir siendo una potencia, está en declive debido a su participación en dos guerras que le han significado una alta inversión económica y de vidas, las cuales han dejado en su población el deseo de no querer seguir siendo el “policía mundial”, el garante de la paz. Así mismo, la crisis económica y un sistema político disfuncional, con un congreso que puede bloquear permanentemente propuestas como el techo presupuestario u otro tipo de iniciativas estratégicas, han causado mella en el liderazgo de esta nación.
  • El fuerte ascenso de Asia, que puede incidir en un cambio en el equilibrio del poder global.
  • La nueva agresividad de Rusia, debido a su deseo de recuperar cierto protagonismo en el orden global, pero también, debido a errores cometidos por Occidente, pues la incorporación de varios países de su órbita en la OTAN y la intención de Ucrania de ingresar en la Unión Europea, han sido entendidos por esta nación como una forma de intervención y como la violación de ciertos acuerdos tácitos.
  • La incapacidad de la Unión Europea para decidir “lo que quiere ser de mayor”, que se evidencia en el fracaso en la asunción de la Constitución y la falta de voluntad política de los países para ir más allá y poner en marcha políticas e iniciativas necesarias para que la UE sea un motor de cambio.
  • La presencia de los BRICS en el nuevo orden global pues, pese a su potencia demográfica y de recursos, aún son actores un poco difusos y su capacidad económica y peso real en el entorno internacional aún está por confirmarse.
  • Y la fragmentación del poder, pues en el concierto internacional actual las ONG, las corporaciones y la sociedad civil son actores que participan y desempeñan importantes roles.

Cristina Manzano, directora de Esglobal
Cristina Manzano, directora de Esglobal

Ante este panorama,  esta especialista en temas internacionales, asegura que los retos a enfrentar son:

Los desafíos que tienen que ver con las personas: Entre ellos, los demográficos, pues para 2070 las previsiones de los expertos señalan que el mundo tendrá 9 mil millones de habitantes, con todo lo que ello implica en cuanto a presión sobre los recursos y la distribución de los mismos y con grandes masas de población desocupadas o decreciente en distintos rincones del planeta.

Las migraciones, serán otro de los desafíos, pues actualmente hay 215 millones de personas viviendo fuera de sus países de origen y las migraciones Sur-Sur ya son mayores que las que se producen Sur-Norte. Además, según Manzano, se debe considerar la importancia de las remesas monetarias que ya superan el volumen total de la actual ayuda al desarrollo.

Para esta experta en temas internacionales, otras variables a tener en cuenta son los retrocesos en materia de igualdad que se registran en diferentes países, el crecimiento de la población urbana global, que para el año 2050 se calcula en el 60% y el gran desafío de la desigualdad que está creciendo de manera abrumadora en distintas regiones y como muestra de ello, el más reciente informe de Oxfam señala que en Europa actualmente hay más de 122 millones de personas pobres.

Los desafíos que tiene que ver con la seguridad: El terrorismo, el extremismo islamista, los tráficos ilícitos que van desde las drogas, armas o medicamentos, hasta las personas, y cuyas ganancias se han integrado en las estructuras económicas de los países gracias al blanqueo de capitales son algunos de los principales desafíos.

Otros retos son el cambio climático, las pandemias, la seguridad financiera; la ciber-seguridad -uno de los aspectos que más preocupa a las estructuras de seguridad de Occidente-, y la proliferación nuclear que, aunque en su opinión, no es un peligro inmediato, tampoco es desdeñable.

Los desafíos a la hora de gestionar esa complejidad: Tienen que ver con el desfase, la obsolescencia e incluso la debilidad de las instituciones y organismos internacionales, pues sus estructuras y órganos de decisión no responden al mundo actual.

Por otra parte, para la analista internacional, la democracia está siendo cuestionada, desde fuera, porque hay otros modelos como el chino que ha dado resultados en aspectos como el económico y, porque la teoría de que cuando los países alcanzan cierto desarrollo económico alcanzan automáticamente la democracia se está viendo cuestionada.

Pero además, Manzano señala que la democracia también enfrenta cuestionamientos internos porque, incluso en países reconocidamente democráticos, ciertas expresiones de populismo, xenofobia o fascismo están ganando peso. En su opinión, otros desafíos a tener en cuenta son la gobernanza de internet y la incorporación de los nuevos actores como las ONG y la sociedad civil en los órganos de reflexión y decisión global.

“La globalización está aquí para quedarse, no creo que se pueda frenar siempre. Estamos en un momento de transición hacia no sabemos muy bien dónde. Estamos en una multipolaridad, con multiplicidad de actores y, aunque la historia nos enseña que los momentos de grandes transformaciones son momentos peligrosos, porque esos grandes saltos hacia delante se han producido con grandes dramas, también es verdad que ahora, tanto las instituciones globales como los ciudadanos, tenemos la mayor capacidad técnica para intentar poner en marcha mecanismos que nos ayuden a resolver esos problemas globales”, puntualizó.

Luces y sombras de la emigración V

Por: Soraya Carvajal B.

La aventura es un camino. La aventura real – autodeterminada, automotivada y a menudo riesgosa- te fuerza a tener encuentros en carne propia con el mundo. El mundo tal como es, no como te lo imaginas.

Tu cuerpo va a chocar con la tierra y tú serás testigo de eso. De esta manera te verás obligado a lidiar con la bondad ilimitada y la crueldad insondable de la humanidad –y quizás te darás cuenta que tú mismo eres capaz de ambas. Esto te cambiará. Nada será blanco y negro nuevamente.

Mark Jenkins

Carolina Rodríguez. Informática. Seis meses viviendo en Estados Unidos.
Carolina Rodríguez. Informática. Seis meses viviendo en Estados Unidos.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando, o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Carolina Rodríguez: En mi caso, trabajando en España, conseguí una oferta de trabajo en el exterior y pienso que trabajar fuera es una gran oportunidad para aprender acerca de la vida, es una buena experiencia, pero como todo, no es fácil. Me parece una gran posibilidad para abrirnos a otro mundo, a otras culturas, y vivir nuevos aprendizajes.

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

C.R: Los principios no son fáciles,  pero se tienen que combatir los momentos duros con otros momentos de mayor adrenalina, pensando en qué nos depara el país en el que nos resguardamos. Mi experiencia, tanto en lo personal como en lo profesional ha merecido la pena, a pesar de los obstáculos (la falta de la familia, los amigos, el proceso de adaptación, etc.). Pero por otro lado, sin obstáculos no habría retos, por lo que tenemos que preguntarnos ¿Dónde está el siguiente reto?

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

C.R: Si, por qué no. Estoy en un país donde en todo momento estás en la cuerda floja (laboralmente), es decir, en cualquier momento pueden prescindir de mí, aunque mi vuelta a España no sería por voluntad propia, en este momento.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

C.R: Me gustaría poder decir otra cosa pero lamentablemente España es un país de desgastes. Desgaste de jóvenes en paro, de personas mayores sin recursos y los gobiernos no hacen nada. La imagen de España que se tiene en Estados Unidos es la de un país que no puede escapar de la crisis y que no hace nada efectivo para solventarlo.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

C.R: Sinceramente es así, estamos en un país cada día más individual, en donde la gente no mira por nada ni por nadie, sólo piensa en cómo sobrevivir día a día y poder tener un futuro mejor.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

C.R: Supervivencia, esa es la palabra que lo describe.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

C.R: Sí, muchas cosas tendríamos que aprender los españoles de los americanos. Subrayo la amabilidad, la facilidad de ofrecerse a ayudar al prójimo sin conocerlo y sin ningún interés. Algo que se debería de implementar en España sería endurecer las leyes para que así la gente respetase al prójimo. Como ejemplo significativo, diré que en la zona donde vivo en Massachusetts se puede dejar el coche en marcha, con la llave puesta, mientras se calienta en el inverno y con toda confianza, algo impensable en España.

Luces y sombras de la emigración IV

Por: Soraya Carvajal B.

“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”

Mark Twain

Paula Cid. Socióloga. Cuatro años viviendo en Argentina.
Paula Cid. Socióloga. Cuatro años viviendo en Argentina.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Paula Cid: Creo que cuando se habla de “jóvenes españoles” hablamos de un perfil que no representa a la juventud española en general, sino que se hace referencia a jóvenes profesionales que tienen los recursos para poder emigrar al extranjero a desarrollarse profesionalmente, pues tienen más oportunidades que en España. Creo que esa es una imagen bien sesgada de la juventud española.

En mi caso, emigré hace 4 años y lo que me motivó fue la falta de oportunidades profesionales en España y la motivación de continuar formándome en el extranjero, algo que valoro como muy positivo. Aquí estuve becada para estudiar un postgrado en la Universidad de Buenos Aires, UBA, por dos años, una vez finalizado el postgrado pensé en regresar pero el tema del trabajo estaba fatal en España así que busqué aquí y bueno, más o menos he ido creciendo profesionalmente y si bien me gustaría volver para poder desarrollar proyectos personales, en los que el apoyo y presencia de la familia son importantes, ahora mismo me cuesta tomar esa decisión porque  acá tengo un buen empleo, actualmente trabajo en proyectos de inclusión social para el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y mi trabajo tiene relación con el postgrado que estudié y eso ahora mismo es lo que me lleva a decantarme por esperar un poco mas para ver si las cosas mejoran en España, pero creo que de esta situación lo lamentable no es la experiencia de pasar parte de tu vida en el extranjero, sino que la situación política y económica que vive el país no te permita pensar en volver, al menos en el corto plazo, pues casi que te sientes como un privilegiado por poderte buscar la vida en el extranjero y en cierto modo es así.

Lo de los “deseos de aventura” me parece una autentica frivolidad, fruto de un nulo análisis de datos por parte de quienes lo afirman, pues hay una evidente relación entre la crisis laboral y la emigración de jóvenes profesionales al extranjero. Hay que aclarar también que los emigrados no son solo españoles, pues hay muchos profesionales latinoamericanos que también han retornado a sus países de origen.

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

P.C. La experiencia ha sido buena, enriquecedora en todo sentido. Lo lamentable es que sea una crisis política y económica la que te limite a decidir donde vivir.

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

P.C. Si me gustaría regresar a España. El tema que me lleva a postergarlo es la oportunidad laboral, la posibilidad de seguir trabajando en lo mío. A veces me meto en las páginas de empleo de España y veo que se piden becarios para ocupar puestos de trabajo, la precariedad laboral es tal que la calidad de los empleos es mayor en Buenos Aires.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

P.C. La imagen de España hoy la veo pésima, no creo que la “marca” que algunos llaman España dé confianza a nadie. Creo que la crisis hay que aprovecharla para reinventarse.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

P.C. No soy patriota ni creo en la patria como concepto que me convoque ni comparta. Mi patria es el mundo y mis compatriotas todos y cada uno de los seres humanos que lo habitamos. Pero no siento ninguna lealtad mayor con otra persona por el hecho de haber nacido en el mismo país.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

P.C. Muchas cosas positivas, crecimiento, tolerancia. También valoras más lo que quedo lejos: familia, amigos, la comida.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

P.C. La Universidad pública y gratuita para todo el mundo, como la UBA, y también valoro la política educativa “Conectar Igualdad” (política de Estado dirigida a recuperar y valorizar la escuela pública y reducir las brechas digitales, educativas y sociales en Argentina).

Luces y sombras de la emigración III

Por: Soraya Carvajal B.

“Viajar es más que ver lo que hay para ver; es iniciar un cambio en nuestras ideas sobre lo que es vivir, que continúa en nosotros de manera profunda y permanente”

Miriam Beard Vagts

Marina Segovia. Licenciada en Ciencias Políticas. Un año y medio viviendo en Perú.
Marina Segovia. Licenciada en Ciencias Políticas. Un año y medio viviendo en Perú.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Marina Segovia: Considero que es un pensamiento arcaico, y fuera de toda realidad, para no hacerse responsables de la situación a la que nos han enviado a muchos, al exilio, por las malas gestiones de terceros.

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

M.S. Vivir en el extranjero siempre es enriquecedor. Personalmente muy bien en los dos países en los que he estado (Inglaterra en 2009 y Perú ahora); en ambos países he viajado con mi pareja, y he conocido a gente estupenda. Siempre puede haber algún bache en el camino, pero también es enriquecedor.

Laboralmente, en Inglaterra trabajé como camarera, y resulta complicado encontrar un trabajo profesional, aunque me sirvió para mejorar mi nivel de inglés; y en Perú, ser mujer joven y con pareja, parece ser un impedimento, ya que consideran que puedes quedarte embarazada, y al no haber servicios de guardería popularizados como en Europa, se complica encontrar trabajo.

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

M.S. A corto plazo no me veo regresando a España, más que de vacaciones. Por lo que me comentan familiares y amigos, la situación cada vez va a peor, aunque en el extranjero lleguen noticias de que todo está mejorando, los españoles que estamos fuera, sabemos que no es así.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

M.S. Siempre que uno está en el exterior idealiza de más su país. Cuando empiezo a ver España como un paraíso sobre la tierra, me doy cuenta de que lo estoy idealizando de más. España es un país bonito y con buena gente, pero aún tiene mucho que aprender, y mejorar.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

M.S. Creo que precisamente, los que nos hemos ido, o la mayoría de nosotros, éramos de las personas más activas en manifestaciones y reclamaciones de injusticias que se han ido dando. Muchos de nosotros, aún en la distancia, seguimos luchando porque las cosas mejoren, pero no podemos quedarnos atrapados en un país que nos quiere tener siempre de rodillas. Aquellos que deciden quedarse a mejorar la situación, me parece estupendo, sobre todo, si realmente lo hacen, pero irse al extranjero a intentar sobrevivir, y luchar en la distancia, también es intentar mejorar la situación.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

M.S. Vivir en el extranjero te permite tener otra perspectiva, conocer otros mundos, otras personas y otras culturas, y permite conseguir un mejor conocimiento del ser humano y de las diferencias culturales que pueden existir, a pesar de hablar el mismo idioma. Vivir fuera de “casa” siempre es positivo, incluso aunque a veces pienses que está todo mal.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

M.S. En Perú me ha sorprendido lo predispuestos que están siempre a ayudar, aunque luego no siempre consigan hacerlo. Creo que es algo muy positivo, que todos los españoles deberíamos intentar hacer.