Luces y sombras de la emigración V

Por: Soraya Carvajal B.

La aventura es un camino. La aventura real – autodeterminada, automotivada y a menudo riesgosa- te fuerza a tener encuentros en carne propia con el mundo. El mundo tal como es, no como te lo imaginas.

Tu cuerpo va a chocar con la tierra y tú serás testigo de eso. De esta manera te verás obligado a lidiar con la bondad ilimitada y la crueldad insondable de la humanidad –y quizás te darás cuenta que tú mismo eres capaz de ambas. Esto te cambiará. Nada será blanco y negro nuevamente.

Mark Jenkins

Carolina Rodríguez. Informática. Seis meses viviendo en Estados Unidos.
Carolina Rodríguez. Informática. Seis meses viviendo en Estados Unidos.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando, o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Carolina Rodríguez: En mi caso, trabajando en España, conseguí una oferta de trabajo en el exterior y pienso que trabajar fuera es una gran oportunidad para aprender acerca de la vida, es una buena experiencia, pero como todo, no es fácil. Me parece una gran posibilidad para abrirnos a otro mundo, a otras culturas, y vivir nuevos aprendizajes.

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

C.R: Los principios no son fáciles,  pero se tienen que combatir los momentos duros con otros momentos de mayor adrenalina, pensando en qué nos depara el país en el que nos resguardamos. Mi experiencia, tanto en lo personal como en lo profesional ha merecido la pena, a pesar de los obstáculos (la falta de la familia, los amigos, el proceso de adaptación, etc.). Pero por otro lado, sin obstáculos no habría retos, por lo que tenemos que preguntarnos ¿Dónde está el siguiente reto?

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

C.R: Si, por qué no. Estoy en un país donde en todo momento estás en la cuerda floja (laboralmente), es decir, en cualquier momento pueden prescindir de mí, aunque mi vuelta a España no sería por voluntad propia, en este momento.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

C.R: Me gustaría poder decir otra cosa pero lamentablemente España es un país de desgastes. Desgaste de jóvenes en paro, de personas mayores sin recursos y los gobiernos no hacen nada. La imagen de España que se tiene en Estados Unidos es la de un país que no puede escapar de la crisis y que no hace nada efectivo para solventarlo.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

C.R: Sinceramente es así, estamos en un país cada día más individual, en donde la gente no mira por nada ni por nadie, sólo piensa en cómo sobrevivir día a día y poder tener un futuro mejor.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

C.R: Supervivencia, esa es la palabra que lo describe.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

C.R: Sí, muchas cosas tendríamos que aprender los españoles de los americanos. Subrayo la amabilidad, la facilidad de ofrecerse a ayudar al prójimo sin conocerlo y sin ningún interés. Algo que se debería de implementar en España sería endurecer las leyes para que así la gente respetase al prójimo. Como ejemplo significativo, diré que en la zona donde vivo en Massachusetts se puede dejar el coche en marcha, con la llave puesta, mientras se calienta en el inverno y con toda confianza, algo impensable en España.

Luces y sombras de la emigración IV

Por: Soraya Carvajal B.

“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente»

Mark Twain

Paula Cid. Socióloga. Cuatro años viviendo en Argentina.
Paula Cid. Socióloga. Cuatro años viviendo en Argentina.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Paula Cid: Creo que cuando se habla de «jóvenes españoles» hablamos de un perfil que no representa a la juventud española en general, sino que se hace referencia a jóvenes profesionales que tienen los recursos para poder emigrar al extranjero a desarrollarse profesionalmente, pues tienen más oportunidades que en España. Creo que esa es una imagen bien sesgada de la juventud española.

En mi caso, emigré hace 4 años y lo que me motivó fue la falta de oportunidades profesionales en España y la motivación de continuar formándome en el extranjero, algo que valoro como muy positivo. Aquí estuve becada para estudiar un postgrado en la Universidad de Buenos Aires, UBA, por dos años, una vez finalizado el postgrado pensé en regresar pero el tema del trabajo estaba fatal en España así que busqué aquí y bueno, más o menos he ido creciendo profesionalmente y si bien me gustaría volver para poder desarrollar proyectos personales, en los que el apoyo y presencia de la familia son importantes, ahora mismo me cuesta tomar esa decisión porque  acá tengo un buen empleo, actualmente trabajo en proyectos de inclusión social para el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y mi trabajo tiene relación con el postgrado que estudié y eso ahora mismo es lo que me lleva a decantarme por esperar un poco mas para ver si las cosas mejoran en España, pero creo que de esta situación lo lamentable no es la experiencia de pasar parte de tu vida en el extranjero, sino que la situación política y económica que vive el país no te permita pensar en volver, al menos en el corto plazo, pues casi que te sientes como un privilegiado por poderte buscar la vida en el extranjero y en cierto modo es así.

Lo de los «deseos de aventura» me parece una autentica frivolidad, fruto de un nulo análisis de datos por parte de quienes lo afirman, pues hay una evidente relación entre la crisis laboral y la emigración de jóvenes profesionales al extranjero. Hay que aclarar también que los emigrados no son solo españoles, pues hay muchos profesionales latinoamericanos que también han retornado a sus países de origen.

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

P.C. La experiencia ha sido buena, enriquecedora en todo sentido. Lo lamentable es que sea una crisis política y económica la que te limite a decidir donde vivir.

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

P.C. Si me gustaría regresar a España. El tema que me lleva a postergarlo es la oportunidad laboral, la posibilidad de seguir trabajando en lo mío. A veces me meto en las páginas de empleo de España y veo que se piden becarios para ocupar puestos de trabajo, la precariedad laboral es tal que la calidad de los empleos es mayor en Buenos Aires.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

P.C. La imagen de España hoy la veo pésima, no creo que la “marca” que algunos llaman España dé confianza a nadie. Creo que la crisis hay que aprovecharla para reinventarse.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

P.C. No soy patriota ni creo en la patria como concepto que me convoque ni comparta. Mi patria es el mundo y mis compatriotas todos y cada uno de los seres humanos que lo habitamos. Pero no siento ninguna lealtad mayor con otra persona por el hecho de haber nacido en el mismo país.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

P.C. Muchas cosas positivas, crecimiento, tolerancia. También valoras más lo que quedo lejos: familia, amigos, la comida.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

P.C. La Universidad pública y gratuita para todo el mundo, como la UBA, y también valoro la política educativa «Conectar Igualdad» (política de Estado dirigida a recuperar y valorizar la escuela pública y reducir las brechas digitales, educativas y sociales en Argentina).

Luces y sombras de la emigración III

Por: Soraya Carvajal B.

“Viajar es más que ver lo que hay para ver; es iniciar un cambio en nuestras ideas sobre lo que es vivir, que continúa en nosotros de manera profunda y permanente”

Miriam Beard Vagts

Marina Segovia. Licenciada en Ciencias Políticas. Un año y medio viviendo en Perú.
Marina Segovia. Licenciada en Ciencias Políticas. Un año y medio viviendo en Perú.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Marina Segovia: Considero que es un pensamiento arcaico, y fuera de toda realidad, para no hacerse responsables de la situación a la que nos han enviado a muchos, al exilio, por las malas gestiones de terceros.

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

M.S. Vivir en el extranjero siempre es enriquecedor. Personalmente muy bien en los dos países en los que he estado (Inglaterra en 2009 y Perú ahora); en ambos países he viajado con mi pareja, y he conocido a gente estupenda. Siempre puede haber algún bache en el camino, pero también es enriquecedor.

Laboralmente, en Inglaterra trabajé como camarera, y resulta complicado encontrar un trabajo profesional, aunque me sirvió para mejorar mi nivel de inglés; y en Perú, ser mujer joven y con pareja, parece ser un impedimento, ya que consideran que puedes quedarte embarazada, y al no haber servicios de guardería popularizados como en Europa, se complica encontrar trabajo.

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

M.S. A corto plazo no me veo regresando a España, más que de vacaciones. Por lo que me comentan familiares y amigos, la situación cada vez va a peor, aunque en el extranjero lleguen noticias de que todo está mejorando, los españoles que estamos fuera, sabemos que no es así.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

M.S. Siempre que uno está en el exterior idealiza de más su país. Cuando empiezo a ver España como un paraíso sobre la tierra, me doy cuenta de que lo estoy idealizando de más. España es un país bonito y con buena gente, pero aún tiene mucho que aprender, y mejorar.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

M.S. Creo que precisamente, los que nos hemos ido, o la mayoría de nosotros, éramos de las personas más activas en manifestaciones y reclamaciones de injusticias que se han ido dando. Muchos de nosotros, aún en la distancia, seguimos luchando porque las cosas mejoren, pero no podemos quedarnos atrapados en un país que nos quiere tener siempre de rodillas. Aquellos que deciden quedarse a mejorar la situación, me parece estupendo, sobre todo, si realmente lo hacen, pero irse al extranjero a intentar sobrevivir, y luchar en la distancia, también es intentar mejorar la situación.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

M.S. Vivir en el extranjero te permite tener otra perspectiva, conocer otros mundos, otras personas y otras culturas, y permite conseguir un mejor conocimiento del ser humano y de las diferencias culturales que pueden existir, a pesar de hablar el mismo idioma. Vivir fuera de «casa» siempre es positivo, incluso aunque a veces pienses que está todo mal.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

M.S. En Perú me ha sorprendido lo predispuestos que están siempre a ayudar, aunque luego no siempre consigan hacerlo. Creo que es algo muy positivo, que todos los españoles deberíamos intentar hacer.

Luces y sombras de la emigración II

Quien está engreído en el dogma de que no hay sino solo una grandeza, que es la suya;

de que no hay sino una cultura, que es la suya;

de que no hay sino una civilización, que es la suya;

no pasa de ser el más limitado de los hombres,

impotente para ver lo que apunta más allá de sus fronteras”.

 Germán Arciniegas

Por: Soraya Carvajal B.

Débora Quiroga. Socióloga. Dos años viviendo en México.
Débora Quiroga. Socióloga. Dos años viviendo en México.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando, o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Débora Quiroga: Mi caso es algo diferente porque fue una migración en 2 pasos: estudios en México, vuelta a Madrid y regreso a México por trabajo. Creo que se juntan ambas cosas, pero no en el sentido en el que piensas los políticos del PP. Lo que te mueve a cambiar de país es la falta de expectativas en España, pero eso va acompañado por cierta emoción, por comenzar en un país nuevo y ver qué puedes lograr. Es como pasar de un mundo con horizontes limitados a la amplitud de posibilidades.

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

D. Q. La experiencia ha sido positiva. En mi caso particular siento que he tenido mucha suerte porque ya me fui con trabajo por lo que no he sufrido miedo o incertidumbre respecto a lo que pasará conmigo. Creo que ha sido un reto de madurez, personal y profesional, porque te obliga a tomar decisiones importantes y adaptarte a circunstancias diferentes a las tuyas. Lo negativo que percibo es la sensación de vulnerabilidad; creas amistades pero no funcionan como las redes de apoyo que tienes en España. Además, hay que tener en cuenta que estoy en un país sin una buena sanidad o coberturas de ayuda en el caso de desempleo, etc, por lo que cualquier contratiempo se vuelve mucho más problemático

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

D. Q. Por el momento no veo a España como una posibilidad a la que regresar porque me parecería una involución; renunciar a la independencia, trabajo, dinero, cosas que ya tengo asentadas, por algo incierto. De hecho, si las cosas no me fueran bien en México creo que antes optaría por intentarlo en un tercer país.

A corto plazo regresaría por motivos familiares o si las circunstancias me obligaran a ello. De todas formas valoro la calidad de vida de España y allí tengo familia y amigos así que no sé si en el futuro sí me plantearía el regresar.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

D. Q. Ahora sólo llega lo negativo: las noticias, los mensajes de los amigos diciendo que lo están pasando mal etc. La verdad es que cuando volví en Navidad no lo vi todo tan negro, pero desde luego no creo en absoluto que España esté en un proceso de recuperación.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

D. Q. Quedarte en España es el permanecer estancado o sobrevivir. A mí el estar en España me suponía una falta total de expectativas personales y laborales. Aquí, en México, por lo menos siento que estoy creciendo profesionalmente, aprendiendo, creando curriculum, ampliando horizontes.

Los problemas de España son estructurales, por lo que creo que yo, como individuo, poco puedo hacer. Estoy a favor de la lucha civil y las manifestaciones, pero hasta que los que mandan en el país no se lo empiecen a tomar en serio y reflexionen sobre las consecuencias de las políticas y decisiones que están tomando poco se puede hacer, y mucho menos desde mi posición de mujer soltera treintañera sin trabajo y viviendo en casa de sus padres.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

D. Q. Madurez e independencia, orgullo de poder hacer las cosas por mí misma, capacidad de adaptación.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

D. Q. México no es un ejemplo a seguir, tiene muchos y muy graves problemas, pero sí hay que reconocer que valora más los estudios y capacidades que España. Allí veían mi curriculum con estudios de posgrado e idiomas y pensaban “esta chica será una gran teleoperadora”. En este aspecto es importante mencionar que no me refiero sólo al momento actual sino a los años previos a la crisis, cuando los licenciados sí tenían trabajo, pero en la mayoría los trabajos eran infra-cualificados. El problema no era tanto que no apreciaran el talento o la capacidad sino que se aprovechaban de él, contrataban a personas para puestos inferiores pero con la seguridad que por su formación iban a hacerlo mejor que los que deberían optar a ese perfil. Eso sí, cobrando lo mismo.

Luces y sombras de la emigración I

Por: Soraya Carvajal B.

Porque el extranjero no sólo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos,

ayer o mañana, al albur de un destino incierto:

cada uno de nosotros es un extranjero en potencia.

Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes,

se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización.

Tzvetan Todorov

Recientemente el Instituto de la Juventud de España (Injuve) estableció que 218 mil jóvenes españoles, entre los 18 y 29 años, emigraron entre 2009 y 2013, en busca de mejores expectativas laborales y profesionales, y empujados por el desempleo y el contexto de crisis económica vividos en este país.

Así mismo, el Padrón de Españoles Residentes en el Exterior (PERE) estableció que a 1 de enero de 2014, había 2.058.048 ciudadanos españoles (autóctonos y nacionalizados), residentes en el exterior, lo que equivale a un 6.6% de aumento respecto a enero de 2013.

Sin embargo, hay que recordar que en ningún caso existen cifras consolidadas sobre este fenómeno y hay posiciones como la del informe «La nueva emigración española”, de la socióloga Amparo González-Ferrer para la Fundación Alternativas, quien alertó acerca de que las cifras oficiales estarían subestimando notablemente esta situación, al basarse exclusivamente en el PERE, y señalando que entre 2008 y 2012 realmente habrían emigrado cerca de 700 mil personas.

Por su parte, la investigadora del Real Instituto Elcano, Carmen González Enríquez, considera que la atención que se le está dando a la emigración en España es desmesurada, pues en su opinión, la mayoría de quienes han emigrado son extranjeros nacionalizados, mientas que los ciudadanos españoles nacidos en España y residentes en el extranjero sólo aumentaron en 40 mil personas entre enero de 2009 y enero de 2013, Para esta investigadora lo interesante es dilucidar por qué con una tasa de paro tan alta la emigración no es mayor, y asegura que el apego familiar, la solidaridad y la carencia en el manejo de idiomas extranjeros estarían detrás de las posibles respuestas.

Desde abril de 2010 la tasa de desempleo española supera el 20% y actualmente es la más alta de la Unión Europea, con un 25,1 en abril de 2014, según Eurostat (a falta de conocer los resultados de Grecia que ha venido ocupando el primer lugar). Y aunque el desempleo juvenil en España se redujo en dos décimas con respecto a marzo de 2014, la cifra sigue estancada en el 53,5% según el organismo europeo, lejos del 22,5% de promedio de desempleo en la UE y más lejos aún del 7.9% de paro juvenil que se registra en Alemania. Así, en el pasado abril había unos 852 mil jóvenes, menores de 25 años, parados en España, del total de 4.572.385 personas desempleadas, registradas en los servicios públicos de empleo.

Otro factor que agrava la situación española es que la protección social ha disminuido considerablemente, de manera que, actualmente, hay cerca de cuatro millones de parados que no reciben ningún tipo de prestación o subsidio, según un informe de la Fundación 1º de Mayo (basado en la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2014), lo que sumado a los recortes sociales está llevando a buena parte de los hogares españoles a la pobreza.

Así mismo, la precariedad laboral y la destrucción de empleo se han incrementado con una reforma laboral que, en aras de la “flexibilidad y competitividad”, posibilita despidos más baratos, recorta garantías laborales a los trabajadores y favorece la contratación temporal y parcial, influyendo también en lo que algunos investigadores denominan como el “exilio económico”.

Ante este panorama y dadas las escasas o inexistentes expectativas de mejora en el corto o mediano plazo, miles de españoles, de distintas edades, han decidido hacer las maletas e intentar abrirse paso en otros escenarios, buscando principalmente mejorar su situación profesional y económica, más que por un “impulso aventurero”, de “movilidad exterior” o por el “deseo de intercambio” como en un momento llegaron a afirmar las autoridades españolas.

Con el ánimo de conocer a las personas, más allá de las estadísticas, sus miradas frente al proceso migratorio, sus aprendizajes, pérdidas, ganancias y su percepción de España, desde el exterior, entrevistamos a cinco jóvenes españolas, todas con formación universitaria y cuyas edades oscilan entre los 30 y 40 años; un sector de la población con una alta disposición a emigrar en búsqueda de oportunidades y de la valoración de su formación y capacidades, pues como lo atestiguan los datos del INE, entre 2008 y 2012 un 30% de los migrantes tenían entre 20 y 29 años y un 27.9% lo conformaron personas de entre 30 y 39 años.

La adaptación, el principal aprendizaje

Bárbara Orozco, Socióloga. Dos años viviendo en Inglaterra.
Bárbara Orozco, Socióloga. Dos años viviendo en Inglaterra.

¿Qué piensas del planteamiento de que los jóvenes españoles que están emigrando, o saliendo del país, se van por deseos de aventura o ante la posibilidad de movilidad exterior?

Bárbara Orozco: Creo que es un planteamiento erróneo, los jóvenes, por ejemplo, se van a estudiar inglés en el exterior con la ilusión de regresar a España y conseguir un trabajo que les permita vivir independientemente y holgadamente. La aventura la quieren en vacaciones y en otros países, como ocio o como experiencia vacacional

¿Cómo ha sido tu experiencia al vivir y trabajar en el exterior? ¿Cómo la evalúas tanto en lo personal como en lo laboral?

B. O. Partiendo de que cuando vivía en España tenía un trabajo cualificado y considerando mis condiciones y calidad de vida aquí y las opciones de trabajo que tengo fuera, aunque ahora no estoy en un trabajo cualificado, puedo decir que las motivaciones y mi calidad de vida han aumentado. Estoy contenta en el exterior y puedo plantearme un futuro no sólo inmediato sino a largo plazo, algo que en España no podría hacer porque las condiciones laborales, seas trabajador cualificado o no, cada vez son peores, tu calidad de vida se resiente y las condiciones para conseguir pagar un piso, irte de vacaciones o incluso comer y vestir son cada vez peores.

¿Está entre tus planes la perspectiva de regresar a España en un futuro cercano? ¿Ves posibilidades a corto o mediano plazo?

B. O. El hecho de volver a tu país, estar cerca de tu familia y amigos y con tu identidad es un deseo constante pero no es un planteamiento que me haga a corto plazo y en el futuro tendría que pasar porque tenga la posibilidad de tener una vida cómoda, una vida tranquila en mi país, pero no, ese no es un planteamiento que me haga hoy en día.

¿Cómo ves a tu país desde el exterior? ¿Qué imagen tienes ahora de España?

B. O. La verdad es que no he estado muy pendiente de mi país, pero cuando escucho las noticias, me parece un comic, un chiste mi país, tanto la situación política como la situación social, no me parece que la sociedad española esté en el siglo XXI ahora mismo y es paradójico, porque probablemente esta es la generación de jóvenes más preparada en la historia del país y no va acorde ello con todo lo que está sucediendo políticamente, socialmente y empresarialmente.

¿Qué piensas del planteamiento de que la gente que emigra de España lo hace dando prioridad a solucionar un problema individual, en lugar de permanecer en el país y tratar de mejorar la situación?

B. O. Es un tema preocupante porque la gente tenía unas expectativas altas de futuro y cuando salen al exterior, a mejorar su inglés o a conseguir alguna oportunidad que les permita volver y conseguir sus propósitos, se dan cuenta de que esas expectativas son demasiado altas para lo que España les puede ofrecer ahora y probablemente en el futuro y es frustrante. Cuando esa situación de frustración es asimilada, entonces el planteamiento es volver al país y esperar a que en el futuro se encuentre la vía de escapar a toda esta situación y ser capaces de lograr que su progreso individual sea entendido como parte y visto también como positivo para el progreso social.

¿Qué has aprendido, qué te ha dejado a nivel personal tu experiencia viviendo en el exterior?

B. O. Lo más positivo es saber que la capacidad de adaptación hoy en día es fundamental y que quien consiga adaptarse rápidamente a los cambios podrá ser feliz en este mundo.

¿De lo que has vivido y aprendido en el país donde ahora resides, qué crees que debería implementarse en España para que esta sociedad fuese a mejor?

B. O. La igualdad de oportunidades, que el desarrollo de ideas sea aceptado, que la gente tenga la posibilidad de cambiar de oficio en cualquier momento de su vida, ya sea por las circunstancias o por un deseo individual, en España eso es completamente imposible. Todo esto desarrolla la motivación y la creatividad y fomenta el progreso no sólo individual sino social. Para esto es necesario contar con políticas adecuadas y sobre todo mucha educación para aceptar lo distinto, y conseguir vías empresariales y legales para que la gente pueda desarrollar sus iniciativas sin distinción de género, edades, clases y control social.

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Otras fuentes consultadas:

Movimientos migratorios en España antes y después de 2008

Crisis económica y nuevo panorama migratorio en España

En exilio económico de los jóvenes.

Informe Juventud en España 2012

Encuesta de Condiciones de Vida. Año 2013

RSC, entre la ideología y la sostenibilidad (II)

Jornada "Activismo RSC", convocada por el Instituto Complutense de Estudios Internacionales y moderada por Helena Ancos.
Jornada «Activismo RSC», convocada por el Instituto Complutense de Estudios Internacionales y moderada por Helena Ancos.

Por: Soraya Carvajal B.

En la jornada Activismo RSC, convocada por el ICEI, se hizo hincapié en que la RSC/RSE requiere un cambio de paradigma, contar con unos consumidores y una sociedad ilustrada, pasar del exceso de voluntariedad, que prima actualmente, a la gestión de impactos, al igual que dotarse de una estructura propia de gobernanza, para ganar legitimidad.

En el evento Francisco Cervera, economista y voluntario de Economistas sin Fronteras, aseguró que la RSC/RSE ha sido capturada por la ideología neoliberal y que, en términos generales, sólo se ha vestido la acción empresarial con el traje de la RSC. “Hemos llegado a la RSC del envase, es muy importante cómo presentar el discurso, las ideas, pero sin profundizar demasiado”.

Este profesional dijo además que, para que la situación actual cambie, es necesario democratizar el gobierno corporativo de las empresas; que la sociedad civil se implique en la RSE y que haya cambios de actitud enfocados a resistir, generar una RSC crítica, que cuestione todo y que aporte para construir una sociedad mejor.

Susana Ruiz, Responsable de Justicia Fiscal de Intermón Oxfam, señaló que si bien, las empresas son un factor de desarrollo, este desarrollo no puede ser a cualquier costa, pues debe haber una visión clara de los impactos sociales, en derechos humanos, en aspectos medioambientales y en cuanto a la contribución económica. Para la representante de Oxfam un modelo de sociedad se construye desde el modelo fiscal y “no puede haber responsabilidad social sin responsabilidad fiscal, pues ésta es un elemento fundamental del comportamiento y del compromiso de las empresas con las sociedades de todos los países donde operan”.

Ruiz aseguró además que el interés dominante en las empresas es la maximización de los rendimientos de cara a los accionistas y por ello se dan casos en los que las compañías aprovechan las fisuras de los sistemas internacionales y crean estructuras administrativas “con el único fin de reducir su contribución fiscal en los países donde operan”, de manera que no tributan ni en los países donde tienen su matriz, ni en aquellos donde operan. Ante esta situación, la representante de la ONG señaló que generalmente las empresas argumentan que estas actuaciones son legales “y la discusión entre legalidad, la responsabilidad y la moralidad nos preocupa porque es cierto que no podemos asegurar que todas esas prácticas son ilegales, pero sí hay una zona gris donde difícilmente podemos hablar de responsabilidad de las empresas”.

Para esta representante del sector social generar un cambio cultural en las empresas implica que éstas entiendan que la responsabilidad fiscal forma parte de su integralidad, de su compromiso con la sociedad. “Las empresas tienen que dar información clara y transparente sobre su política fiscal y crear estructuras corporativas más cercanas a la economía real”.

Según Ruiz, entre las dificultades que enfrenta Intermón Oxfam en este propósito están: que el sector empresarial entienda que un modelo de sociedad se construye desde la justicia fiscal, que es necesario pasar de la acción social al compromiso fiscal; superar el difícil acceso a la información de las empresas, debido a sus temores respecto a la utilización que se le dará a la misma; conseguir una mayor presencia e impacto en los medios de comunicación, para denunciar y hacer visibles las prácticas de las empresas y que el sector empresarial reconozca la legitimidad de las organizaciones sociales para estar participando en este diálogo.

Para Yolanda Román, Gerente de Asuntos Públicos de Inforpress, la RSC es una herramienta más de la gestión de los asuntos públicos de las empresas, de la forma como la compañía ejerce su responsabilidad política en el sentido amplio.

Según Román, el trabajo en RSC implica la decisión estratégica de trabajar desde la filosofía del diálogo, en un espacio social que cada vez es más complejo, buscando dónde se juega el interés general, para así conseguir un interés común.

“Es necesario asumir que el diálogo y el trabajo conjunto con distintas organizaciones es inevitable, es necesario contar con perfiles adecuados para negociar, con actores que puedan ejercer la labor de tender puentes, que cuenten con capacidad de interpretación de los diferentes lenguajes y narrativas”, aseguró Román, para quien, en el futuro, las iniciativas que tendrán verdadero impacto serán las que se desarrollen desde alianza audaces, “desde nuevas alianzas, que consigan construir, nunca desde la confrontación”.

¿Cómplices o agentes de cambio?

Por su parte Juan Villamayor, Director de Business with Common Sense, y uno de los impulsores del primer código deontológico de estos profesionales, afirmó que entre las responsabilidades del consultor en RSC/RSE están el trabajar para que las empresas sean permeables a la crítica y que incorporen esa crítica para cambiar su accionar, al igual que contribuir a un cambio de modelo, construyendo un nuevo paradigma que apueste por una forma sostenible y responsable de hacer negocios.

En opinión de Villamayor el consultor es un agente de cambio que, dada la actual crisis de confianza hacia las empresas, los bancos, los sindicatos, los políticos, las altas instituciones del estado, etc., ha visto limitada su capacidad de incidencia.

Este directivo considera que, para poder incidir en las empresas y en su manera de hacer negocios, el consultor debe ofrecer una visión crítica a las compañías, retándolas a pensar de otra manera y enseñándoles a ser empáticas; al igual que conocer sus grupos de interés y tener una conducta ética.

Para Villamayor el papel del consultor es empoderar a la empresa, “no hacer memorias para empresas que no tienen RSC, pues los consultores deben tener un compromiso ético, a fin de contribuir al bien común”.

Este consultor afirmó también, que las empresas tienen impactos y deben ser responsables no sólo de aquellos negativos, sino aumentando los impactos positivos. “El tema de la responsabilidad es muy importante y el consultor debe ser responsable, crítico y actuar como puente entre empresa y sociedad, teniendo en cuenta que el bien común es nuestro fin y que nuestras acciones condicionan cómo se ve la RSC fuera”.

Y es que las posiciones críticas hacia la RSC, por parte de los ciudadanos, también se manifestaron en el evento y en este sentido, Vicente Santiago, profesor universitario, afirmó que “la RSC vende humo, no se ve cómo se manifiesta, especialmente cuando entidades bancarias que son las causantes de la crisis hablan de RSC sin asumir sus culpas, su responsabilidad y sin siquiera hacer autocrítica (…) Se tiene que legislar, aunque España es un país donde se legisla pero luego no se cumple y creo que lo importante, además de legislar, es que se cumpla, se controle y se penalice. Además se requiere un sistema educativo que esté centrado en formar ciudadanos no consumidores”.

RSC, entre la ideología y la sostenibilidad (I)

Foto tomada de Blog RCySost Telefónica S.A.
Segundo encuentro «Activismo RSC», realizado por el ICEI. Foto tomada de Blog RCySost Telefónica S.A.

Por: Soraya Carvajal B.

¿Qué papel juegan el lenguaje, los discursos y la ideología en el ámbito de sostenibilidad?; ¿Los actores de la Responsabilidad Social Corporativa- RSC/RSE actúan de acuerdo a la lógica del sistema que pretenden transformar?; ¿Cómo se está construyendo la RSC/RSE en las grandes empresas?, ¿La RSC está atascada en el gobierno corporativo?, estas fueron algunas de las cuestiones que se abordaron en la segunda edición del evento “Activismo RSC”, realizado recientemente por el ICEI, con el ánimo de abrir espacios de diálogo y aportar en la construcción de una gestión responsable de las organizaciones.

En esta jornada Mercedes Molina Ibáñez, Vicerrectora de la UCM, señaló que los paradigmas neoliberales dominantes han ocasionado situaciones de graves desequilibrios en todo el planeta, pues el mercado está marcando las actuaciones políticas y sociales. Por eso, para esta académica cada vez es más necesario un “buen gobierno nacional e internacional”, en el que los derechos humanos, ambientales y la sociedad en su conjunto sean protagonistas, y donde haya una gestión responsable.

Molina Ibáñez aseguró además, que para integrar estos aspectos y avanzar hacia un nuevo paradigma son fundamentales las políticas públicas, como incentivadoras o impositoras, “pues a veces se necesitan actuaciones que impongan igualdad”.

RSC/RSE en las grandes corporaciones

Antoni Ballabriga, Director de Responsabilidad y Reputación Corporativa del BBVA, afirmó que actualmente el sector financiero está mediado por tres grandes tendencias: pérdida de la dignidad social, más acentuada en los países desarrollados; la creciente regulación del sector y el cuestionamiento de la dignidad de la profesión. Por ello, este directivo considera que los retos más importantes del sector financiero son reconstruir la confianza y la reputación desde dentro.

Para Ballabriga el rol fundamental del área de RSC/RSE, dentro de la empresa, es ser el radar que traduce y prioriza la “inteligencia social” para que los directivos de la organización tomen mejores decisiones, que aporten valor a todos los grupos de interés. Por eso, este ejecutivo considera que el reto de los departamentos de RSC/RSE es conectar con quienes tienen la capacidad de tomar decisiones en las empresas “y para ello es necesario crear una narrativa potente que conecte y haga que los equipos directivos realmente interioricen que la sostenibilidad vale más que la cuenta de resultados”. Sin embargo, Ballabriga reconoció que ha habido falencias para crear esa narrativa y que esta es una tarea colectiva, “porque de lo que se trata en el fondo es de generar un cambio cultural, al máximo nivel”.

Por otra parte, ante el cuestionamiento debido a las malas prácticas en el sector bancario, el alto cargo señaló que no se debería meter a todas las entidades en el mismo saco, aunque reconoció que “en España no se castigan las malas prácticas y eso corrompe el sistema. La justicia es muy lenta y eso mina la moral y explica en parte la desafección de los ciudadanos”.

A su vez Alberto Andreu, Director Global de Asuntos Públicos de Telefónica, señaló que sí hay ideología en la RSC/RSE, “al igual que en todo, en la educación, la medicina, el estado de bienestar, etc.”

“Todas las organizaciones siempre quieren más, más mercados, más ingresos, más clientes menos costes y nuestro rol (de la RSC/RSE) es muchas veces poner las líneas rojas al más, ahí donde se roza el concepto de legitimidad…nuestra labor es de equilibrio”, añadió el directivo, para quien es claro que “la cultura del rendimiento rápido no es sostenible en el largo plazo”.

Por eso, para Andreu el reto de la RSC/RSE es pasar de gestionar principalmente proyectos sociales que, en su opinión, limitan este trabajo a cierto “efecto placebo” para apostar por trabajar en equipo y de manera transversal en las organizaciones, apuntando hacia la “ideología de la sostenibilidad” como objetivo, lo que implica un cambio social, cultural y de pensamiento. “Es mejor hablar de sostenibilidad y pensar cuál es la naturaleza de nuestro trabajo, nuestra función, pensar en qué se hace, para qué se hace y cómo se hace”, afirmó Andreu.

¿Existe la sociedad civil?

Para Ramón Jáuregui, Diputado del PSOE en el Congreso, en los últimos cinco años en España se ha producido una ruptura brutal del proceso de legitimación social de la política y los partidos, pero también de las empresas, especialmente por las imágenes que el mundo empresarial está dando como respuesta a la crisis, con abanicos salariales disparatados, utilización exagerada y abusiva de las leyes laborales para producir reducciones de plantilla, recortes, depauperaciones y devaluaciones del mundo laboral. “Todo eso está ahí y el camino que habíamos recorrido en la RSE ha sufrido una caída importante y la sociedad está haciendo razonables críticas al mundo de la empresa”.

Según este político, otro de los factores que afecta la construcción de la RSE es la confusión conceptual existente, pues la RSE está centrada en la acción social de la empresa y hay un abuso del marketing social de las compañías, lo que dista de la práctica real de la responsabilidad social.

Para Jáuregui otro escollo que enfrenta la RSE es que en España no hay una sociedad exigente, que premie y castigue. “La gente cree que aquí hay una sociedad civil fantástica y no la hay, una sociedad civil articulada, integradora, con capacidad de liderazgo, con entidad, sinceramente no la hay (…) cuando fallan los partidos y cuando las instituciones están sufriendo un desgaste enorme, una sociedad civil potente, impulsa, orienta, establece criterios, pero en España no la hay”.

El diputado afirmó además que actualmente se ha protocolizado el trabajo en RSC/RSE, pues las compañías han rutinizando sus esfuerzos y acaban subcontratando la elaboración de las memorias a una consultora, lo que de hecho evidencia la poca importancia que le dan a la RSC/RSE. Para Jáuregui otro de los fallos es que la RSE no ha permeado a la empresa, no es horizontal, ni responde a todos los planes de las compañías, por eso, considera necesario que la ley obligue a las empresas a cumplir en materia de RSE y especialmente en materia de derechos humanos. “Hay que hacer converger que la empresa necesita ser rentable y responsable”.

Para Jáuregui otra falencia clave es que, a diferencia del neoliberalismo, la RSE/RSC no se ha impuesto como una idea fuerza, no tiene notoriedad ideológica, soporte intelectual, ni es una idea que manejen los líderes. “¿La RSE tiene futuro?, sí; ¿tiene sinergias con los nuevos paradigmas?, sí; ¿queremos que las empresas sean agentes fuertes en el cambio social?, sí, pero en RSE está todo por hacer”, aseguró el diputado.

A su vez, Carles Campuzano, Diputado de CiU, señaló que en España hay un déficit de sociedad civil, de espacios de discusión y que además existe una desconexión entre la sociedad civil organizada con el resto de la sociedad, dado que no comparten intereses.

“Entre la universidad, que genera pensamiento, y la acción política gubernamental, legislativa o de control parlamentario, no hay espacios de intersección, no hay organismos que ayuden a generar pensamiento o que permitan tener espacios de discusión incluso entre posiciones ideológicas distintas y es ahí donde se prueba la calidad del sistema democrático (…) Además, la mayoría de los debates que se suceden en los medios de comunicación sobre los asuntos colectivos, tan sólo ayudan a generar ruido, no ayudan a generar pensamiento”.

Campuzano afirmó además que quienes, como él, han participado en el movimiento de la RSC deben hacer autocrítica porque “no hemos vinculado, incorporado la RSC a la visión de la gobernanza de las empresas”.

Este diputado aseguró además que cualquier aproximación seria acerca de la RSC debe asumir el debate acerca de la cuestión de los impuestos, pues la cuestión fiscal debería plantearse con toda la fuerza. En ese sentido, dio la voz de alerta al señalar que en algunas mesas de trabajo de la OCDE se ha discutido la doble ‘no’ imposición a las empresas, de manera que no tributen ni donde tienen la sede social ni donde ejerzan su actividad económica, desde la idea de que superar la crisis económica no puede pasar por subir los impuestos a las clases medias y a las empresas, porque eso termina acabando el sistema.

Otros escollos

Pedro Ortún, DG de Empresa e Industria de la Comisión Europea, aseguró que para fortalecer el debate en torno a la RSC es necesario implicar mucho más a los líderes políticos, sindicales, empresariales, de ongs, presidentes, consejeros, entre otros, para que asuman un compromiso público respecto a la RSC

Ortún señaló además que se necesita sensibilizar a los consumidores, inversores, administraciones públicas, empresas (como empleadores), ciudadanos, para que sean los principales motores de la RSC/RSE desde abajo, desde la base e incorporen en sus procesos de decisión interna todos los criterios de responsabilidad social.

Este directivo también hizo un llamado para que los medios de comunicación se impliquen más con la RSC pues, en su opinión, actualmente los temas de la RSC sólo son tomados con seriedad por parte de pequeños medios especializados y ninguno de los grandes medios de comunicación se ha implicado. “Si los medios de comunicación fueran mucho más responsables, podrían generar espacios de discusión y contribuir más a este debate”, dijo Ortún.

Para José Carlos González, Responsable Federal de RS, Inversión Responsable y Sostenibilidad en Comfia-CCOO, en gran parte de la RSE actual hay una fuerte ideología ultra liberal, una ideología que tiene que ver con las causas de la crisis. “Existe una RSE del ‘Tea Party’ que piensa que los sindicatos son una cosa anticuada y que habría que terminar con ellos, que cree que la política está de más y las grandes corporaciones podrían sustituir al Estado y que promociona la acción social mientras dinamita las políticas de bienestar”, afirmó el líder sindical.

Según González el sector empresarial español no quiere aceptar los nuevos conceptos de la RSE, definidos por las directrices de la UE. “Se está frenando la compra pública responsable, no se está implantando lo que se consensua a nivel político, hay demasiados obstáculos y uno fundamental es la falta de indicadores para orientar a las empresas (…) Los indicadores hablan de concreción, por eso es necesario contar con indicadores de retribución, de equidad, fiscalidad, que demuestren la apuesta fiscal de las empresas, indicadores de cumplimiento legal, sobre cadenas productivas, etc.”

Para este representante sindical en España se requieren una política fuerte en materia de RSE, contar con leyes fuertes y responsables que ayuden a trabajar en RSE, mejorar la representatividad de los grupos de interés y que haya diálogo entre empresas y sindicatos, porque en su opinión, en este momento no lo hay.

Visiones de México

Manifestación de maestrosMuseo de la Memoria y la Tolerancia.Visitando el museoCotidianidadPaseador de perrosNoticias
ReflejosDanzas folclóricasDanzas folclóricasVendedoresTarde de sábadoTarde de sábado
Familia al solTacosVisita teatralizadaMañana de domingoDespués de misaHora de la comida
RemerosVendedoresVendedor de plantasAnte el Cristo NegroVirgen de GuadalupeAtardecer en Loreto

La galería de icuestiona en Flickr.

Un país es un universo y si es un país como México, con más de 118 millones de habitantes, cerca de 2 millones de kilómetros cuadrados de extensión y una historia que se remonta a más de 30 mil años, es sencillamente inabarcable. Este enorme y diverso territorio aúna las más variopintas tradiciones, gastronomía, costumbres, arte, paisajes, y a millones de mujeres, hombres, ancianos y niños que día a día se levantan con la determinación de aportar en la construcción de su mundo. Estos son algunos de sus rostros.

Emigración española a América, historias y lecciones para el futuro

Estudio coordinado por: Pilar Pérez-Fuentes, José Antonio Pérez Pérez y María Angeles Salle Alonso.
Estudio coordinado por: Pilar Pérez-Fuentes, José Antonio Pérez Pérez y María Angeles Salle Alonso.

“Porque el ayer esconde muchas respuestas a nuestras preguntas de hoy”

 En momentos en que la emigración de ciudadanos españoles en busca de oportunidades y empleo se torna en asunto cotidiano pues, debido a la crisis económica y a las altas tasas de desempleo, cada vez es más frecuente que se tenga un familiar, amigo o conocido “buscándose la vida” en el exterior, cobra vigencia el estudio “Memorias de la Emigración Española a América” (Fundación Directa, 2009), que hace una completa radiografía del proceso migratorio hacia distintos países de América en el siglo XX y recoge la experiencia de más de cien hombres y mujeres emigrantes, aportando además lecciones para el futuro.

Este estudio se planteó como una forma de acercarse a la experiencia vivida por aquellos que se vieron obligados a dejar sus lugares de origen ante la falta de oportunidades económicas o por causas políticas, buscando desarrollar sus proyectos de vida en la otra orilla del Atlántico y que, aunque fueron protagonistas de la historia de España, muchas veces han sido dejados de lado por la historia oficial.

La investigación también apunta a combatir la intolerancia, xenofobia y exclusión hacia muchos de los inmigrantes llegados a España en los últimos 20 años, aportando herramientas a favor de la integración. Por eso, en el volumen “La Emigración Española en América: historias y lecciones para el futuro”,  a modo de espejo, se aborda el papel clave que las redes de parentesco, tejidas entre los dos continentes, jugaron tanto en la integración social y laboral de los inmigrantes españoles que se asentaron en América, como en los cuidados a los miembros de la familia que permanecieron en el país, analizando además el continuo envío de remesas.

"La España de hoy no sería imaginable sin esa larga cadena de éxito y sufrimiento que dejaron tras de sí millones de compatriotas, al emprender nuevas rutas en busca de un porvenir mejor, mientras huían del hambre, la falta de oportunidades o la injusticia", advierte este estudio.
«La España de hoy no sería imaginable sin esa larga cadena de éxito y sufrimiento que dejaron tras de sí millones de compatriotas, al emprender nuevas rutas en busca de un porvenir mejor, mientras huían del hambre, la falta de oportunidades o la injusticia», advierte este estudio.

“Memorias de la Emigración Española a América” va más allá de las estadísticas y explora el aspecto cualitativo del proceso migratorio de españoles que se instalaron en Argentina, Costa Rica, Cuba, Chile, México, Panamá, Uruguay y Venezuela, explorando las causas de su emigración, sus preocupaciones personales y familiares, su entorno económico, político y social, el impacto que provocaron en ellos los nuevos países, las cadenas migratorias, la situación en que quedaron las familias en sus lugares de origen, la continuidad y ruptura de las relaciones entre los dos mundos, la construcción de nuevas identidades, entre otros aspectos.

Y aunque hoy España no es ese país agrario, atrasado y con unos mercados de trabajo industriales muy concentrados, que expulsó a miles de personas a finales del siglo XIX;  ni el país de la posguerra, marcado por el hambre, la represión y la falta de oportunidades, que también echó fuera de sus lindes a otros tantos miles de hombres, mujeres y niños, la crisis económica, el desempleo y la falta de oportunidades  actuales han hecho que de nuevo éste sea un país de emigrantes, con más formación y recursos, sí, pero con similares sentimientos de desarraigo, incertidumbre, expectativa, aspiraciones y esperanzas al enfrentarse a nuevos escenarios donde ahora ellos son “los otros”.

Y al cabo de muchos años

estaban de vuelta en su tierra de origen,

y  nunca habían olvidado nada.

Ni al irse, ni al estar, ni al volver:

Nunca habían olvidado nada.

Y ahora tenían dos memorias

Y tenían dos patrias”

Eduardo Galeano