El pasado 8 de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer y a lo largo del mundo millones de mujeres realizaron manifestaciones reivindicando la lucha por sus derechos y la igualdad real; por ser reconocidas por su valía profesional más que por su aspecto físico, por romper el techo de cristal que les impone limitaciones en sus logros profesionales, por obtener a igual trabajo, el mismo salario que sus compañeros hombres, por hacer posible la conciliación de la vida laboral con la vida personal y familiar, entre otros.
Pero, pese de todos los logros obtenidos y a las barreras derribadas por las mujeres desde aquel 8 de marzo de 1911, cuando por primera vez se conmemoró esta efeméride[i], en nuestra sociedad quedan algunos reductos que siguen ubicando a las mujeres como responsables principales o casi que exclusivas del ámbito doméstico y, la publicidad que a diario vemos en las televisiones, refuerza estos estereotipos.
Muestra de ellos son los siguientes anuncios:
Estos anuncios tienen en común la representación de la mujer como ama de casa, como principal encargada del ámbito doméstico y del cuidado de su familia, aunque, paradójicamente, desconozca el funcionamiento técnico de los equipos de limpieza. En ellos, se destaca la ausencia del hombre del espacio doméstico y cuando aparece, generalmente lo hace como alguien torpe, alejado e incapaz de desarrollar las tareas domésticas, o como la voz autorizada, es decir, el “técnico” o “asesor” que domina el conocimiento y la tecnología y tiene la misión de explicarle a la mujer los beneficios de los productos.
Este tipo de publicidad usualmente desconoce a los hombres como agentes activos en el espacio doméstico, como encargados de sus hogares y responsables del cuidado de su ropa o la de sus hijos. Entonces cabe preguntarse ¿esta publicidad refleja la sociedad en la que se produce? o ¿contribuye a crear un modelo específico de sociedad?
El índice Europeo de Igualdad de Género presentado en junio de 2013 (aunque referente a datos del año 2010), establece que en las áreas de conocimiento, poder y salud España está dentro de la media de igualdad de la Unión Europea, pero en las áreas de trabajo, dinero y tiempo está por debajo de la media. Así mismo, en el índice que analiza a los trabajadores que realizan tareas domésticas durante una hora diaria o más, el informe señala que en España el porcentaje de mujeres que hacen estas tareas es del 85,7%, por sólo el 37,3 de hombres de los hombres trabajadores.
Además, la desigualdad en materia de trabajo doméstico vigente en España se ha agravado debido a la crisis económica y a las altas tasas de desempleo que están afectando al sector femenino y que han pasado del 13% en 2008 al 27.02% en 2013, según el informe “Las mujeres en el mundo del trabajo” de la UGT.
Por otra parte y como es bien sabido, la publicidad busca la persuasión, a la vez que transmite mensajes, valores, conceptos y creencias. Y aunque los mensajes publicitarios sean un sistema abierto a la significación, a la interpretación, por parte de una audiencia televisiva que los decodifica de acuerdo a esquemas mentales que incluyen experiencias anteriores de recepción, género, disposición social respecto a las informaciones, etc[ii], también es cierto que la publicidad contribuye a la construcción de referentes e imaginarios colectivos.
En este sentido, muchos de los anuncios, que a diario nos bombardean desde nuestras televisiones siguen creando estereotipos y promoviendo desigualdades, pues se empeñan en representar a las mujeres básicamente como personas familiares, maternales, emocionales, sacrificadas, dependientes, con deseos de agradar/complacer, sensuales y orientadas al espacio privado, mientras que a los hombres se les presenta como seres racionales, enérgicos, decididos, independientes, seguros de sí mismos, con un lugar en el mundo, orientados al espacio público, entre otros.
Pero este tipo de representaciones perjudica a la sociedad en general, porque como señala la investigadora Estela Bernard Monferrer[iii], “aquella publicidad que manipula, invisibiliza, y tergiversa el rol femenino en la sociedad, maltrata la imagen de las mujeres consolidando estereotipos que perjudican gravemente no sólo a las mujeres, sino a la sociedad en general, puesto que tener una sociedad igualitaria es signo de tener una sociedad más justa tanto para mujeres como para hombres, y estas prácticas publicitarias y el efecto cultural y social que conlleva no hacen más que dificultar la consecución de la igualdad”.
Bernard Monferrer advierte además que “mantener los discursos estereotipados en la publicidad comporta que se siga amparando patriarcados de consentimiento, asignando roles de género a ambos sexos. Los estereotipos de género que se observan a través del discurso de la publicidad, hacen referencia especialmente a la invisibilización y ridiculización de la mujer, a su rol de víctima, a la subyugación de las mujeres con patrones estéticos, al reforzamiento de roles tradicionales que minimizan el universo femenino a un ámbito privado doméstico, a la cosmovisión masculina como modelo a seguir por las mujeres, a la representación de la mujer como persona objeto en los medios y la especialización temática en función de los géneros”.
Por ello y como vías iniciales de acción para combatir esta situación José J. Sánchez Aranda[iv] propone un papel más activo de las audiencias señalando que “se ve la conveniencia de fomentar una conciencia crítica en la audiencia a la hora de contemplar el anuncio. Debería poseer los suficientes elementos de juicio como para poder valorar como bueno o malo un mensaje publicitario, lo mismo que ocurre cuando contempla una película en la sala cinematográfica”.
Pero cambiar la situación también es responsabilidad de quienes crean los anuncios publicitarios y en este sentido, Sánchez Aranda, asegura que “quienes crean los anuncios han de asumir el hecho de que están transmitiendo mensajes y de que están modelando o enmarcando la imagen, no sólo de la mujer, sino del entorno completo en el que vivimos. Su actividad, lo quieran o no, posee un influjo en la audiencia de acuerdo a unos determinados principios y han de actuar con responsabilidad para aceptarlos o rechazarlos”.
[i] En agosto de 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) más de cien mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora teniendo como objetivos promover el derecho al voto femenino, a ocupar cargos públicos, a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo.
[ii] LIVINGSTONE, Sonia (2000). Television and the active audience. In: Formations: 21st century media studies. Manchester University Press, Manchester, UK, pp. 175-195.
[iii] BERNAD MONFERRER, E.. Nuevos formatos publicitarios televisivos y perspectiva de género.Estudios sobre el Mensaje Periodístico, Norteamérica, 18, dic. 2012. Disponible en: <http://revistas.ucm.es/index.php/ESMP/article/view/40922>. Fecha de acceso: 09 mar. 2014.
[iv] SÁNCHEZ ARANDA, J.., «La publicidad y el enfoque de la imagen femenina» en: Communication and Society/Comunicación y Sociedad, vol. XVI, n. 2, 2003, pp.67-92.
La escritora Laura Restrepo (izq) conversa con Monserrat Iglesias, directora de Cultura del Instituto Cervantes (der).
Por: Soraya Carvajal B.
Escuchar a Laura Restrepo implica quedarse con la sensación de estar frente a una mujer vital, inteligente, accesible, amplia conocedora de su oficio, satisfecha con su vida y con una marcada identidad colombiana, que refrenda a lo largo de la charla con innumerables referencias a su país de origen.
La escritora, quien recientemente participó en los “Encuentros en el Instituto Cervantes” habló acerca de literatura, sus distintas influencias, su última obra “Hot Sur” y sobre su mirada frente a las conversaciones de paz que actualmente se llevan a cabo entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc.
Estas son algunas de sus impresiones:
Periodista, profesora, escritora, política, negociadora de paz, exiliada: Las distintas Lauras
Laura Restrepo: Soy varias Lauras y una sola colombiana, no hay colombiano que no tenga una vida tormentosa y de alguna manera yo siento que son varias facetas de lo mismo: Empecé siendo maestra de escuela muy jovencita, inclusive de muchachos que eran mayores que yo y a quienes realmente no tenía nada que enseñarles (…) pero siento que desde esos 17 años, cuando era maestra de escuela, para mí siempre ha sido importante la relación con el público, me interesa el que está enfrente, el lector, el que está dialogando contigo, tengo muy clara conciencia de que sin esa persona no estás haciendo nada y toda la diversidad de estos oficios tienen en común el que estás jugando a 2 bandas con esa persona. El contenido es la comunicación, ese puente que se quiere crear y que es el mismo en los diferentes oficios que he desempeñado.
Maneras de mirar
L.R: Admiro de los periodistas el que tengan el derecho de preguntar, el derecho de no saber, en contraposición al escritor que parecería tener el deber de saber. Es una posición que me parece más cómoda y por eso muchas veces los protagonistas de mis obras de ficción son periodistas, pero son periodistas ficticios y eso genera algunas ambigüedades con el público(…) y también puede generar problemas. Recuerdo que realicé una investigación en una población muy combativa en Colombia y después lo transformé en ficción, en un par de novelas y cada vez que voy a ese lugar me arman unas peleas fuertes porque me dicen “le contamos todo como era y usted lo contó todo mal, usted no entendió, tiene que corregir en la próxima edición”.
El exilio
L.R: Colombia es un país que siempre, por razones de turbulencia interna, tiene que estar en movimiento. Yo creo que Colombia es una esquina de mundo donde quien vaya y analice las cosas puede ver lo que va a pasar más adelante, en términos un poco apocalípticos, esas oleadas de “fin de los tiempos” pasan primero por Colombia y después se riegan. Medio país está por fuera o vive el desplazamiento interno. Cuando fui a México por el exilio, ahí había tantos exiliados colombianos y por tantas causas, que uno no les preguntaba las razones, porque seguramente iban a ser controversiales.
Presencia de la locura en su obra
L.R: Me interesa mirar en los puntos extremos ¿hasta qué punto un país o un individuo mantienen la cordura? Literariamente es un territorio rico y además de riesgo, porque la locura disgrega, es muy difícil armar un personaje coherentemente cuando puede salir disparado hacia cualquier lado y la novela requiere un grado importante de coherencia, las cosas no pueden pasar porque sí.
Tengo una gran frustración y es no ser médico, me hubiera encantado y en mis novelas se enferma todo el mundo, de unas enfermedades tremendas, en cada libro escojo una distinta, me documento muy bien, enfermo a los personajes y luego trato de curarlos, cuando el asunto ya está muy grave llamo a mis amigos médicos y les pregunto cómo salvarlos, les cuento los síntomas, a veces me dicen que cómo los llevé hasta ese extremo, que la cosa está muy grave; tengo un catálogo interesante de enfermedades.
El papel de la familia
L.R: Tuve una maravillosa madre, un maravilloso padre y una infancia feliz, si bien puede sonar a retórica, sí, yo fui muy feliz en mi casa y sin embargo muy consciente de que todo dependía de un hilo, de que una vuelta de tuerca y la familia puede llegar a ser realmente un manicomio y más en nuestras cultura donde es tan fuerte, donde la necesitamos tanto y es al mismo tiempo la fuente de toda seguridad, alegría, de toda cohesión interna, de toda presión y de un sentimiento de culpa tan feroz, porque nada tan poderoso para hacerlo sentir a uno culpable como la familia, siempre está uno en deuda con todos y cada uno de sus integrantes.
La presencia de los libros
L.R: Esa presencia de esos libros (de la biblioteca de mi abuelo) fue clave, porque eran tan bonitos, era tan inquietante que estuvieran ahí, por eso yo creo que a la gente que haga vivienda popular habría que exigirle que junto con el excusado y la cocina y con el porche, tuvieran que poner una biblioteca como uno de los objetos básicos de todos los días, porque donde hay libros los niños leen y se fascinan con los libros y asocian la idea del libro con la idea de la felicidad.
La religión y su obra
L.R: Mi familia no era religiosa, yo nunca fui a misa, ni a esas cosas y como fui a tantos colegios y de todos me echaban, nunca tuve la presión de la religión como una presencia amenazante o coercitiva, entonces para mí, que la he visto de lejos, la fe de los demás siempre ha sido una fascinación, todo lo que es rito, lo que gira en torno a la ritualidad, los convencimientos de la gente, su capacidad de crear mitos. En mis obras no hay una religión vista desde dentro, la novela “Dulce compañía” es precisamente sobre eso, sobre la capacidad de multiplicar el mundo a través del mito.
La novelista Laura Restrepo presenta su obra más reciente Hot Sur. Foto: Sebastián Jaramillo Matiz, Revista Credencial.
Hot Sur y el misticismo
L.R: En esta novela hay un asesino que mata por razones rituales y de alguna manera tiene ese viso de novela negra. Evidentemente uno de los mitos de nuestro tiempo es el asesino en serie y en la novela yo quise asociarlo a ese sentimiento de “fin de los tiempos”, ese sentimiento apocalíptico que yo detecto muy fuerte en cada uno de nosotros, ese sentimiento de que esto dentro de poco no va a ir más…me parece que el asesino en serie se convierte en un mito contemporáneo porque empieza a ejecutar por mano propia lo que todo el mundo siente que va a suceder, como una especie de ángel exterminador.
Es un personaje tétrico que acaba con un misticismo desbocado y frustrado, así que la novela fue una interesante exploración de ese territorio tan delicado y que los colombianos hemos vivido con tanta intensidad, que es ese contubernio entre la vida y la muerte, porque ha habido momentos en la historia de Colombia donde tú no sabes dónde comienza la una y dónde termina la otra y aunque eso parecería retórico no lo es. Hay momentos en que no está tan clara la idea de que la vida sea mejor que la muerte , cuando la vida no depara nada, no te lleva a ningún lado, no te da educación, trabajo, felicidad y de pronto la muerte sí, esto ha sido muy generalizado en algunas culturas, el rock tiene esa idea muy subliminal, o en culturas sicariales generadas por el narcotráfico, hay una muchachada que puede pensar que quizás la muerte, aunque sea de manera fugaz, podría depararles algunas satisfacciones que la vida no les depara. Entonces ese territorio ambiguo donde la vida se toca con la muerte resulta muy interesante.
La presencia de los hispanos en Estados Unidos
L.R: Siento que actualmente estamos presenciando un “cambio de sueño” y que en el momento en que la gente ha dejado de soñar con eso, en el momento en que su imagen de felicidad no coincide, como en este caso, con lo que se ha dado en llamar “el sueño americano”…cuando ya se ha resquebrajado el sueño, eso ya apunta hacia la caída de ese imperio. Me gusta una frase de Oscar Wilde que dice que “cuando alguien se va, es porque ya se ha ido”, en paralelo se podría decir que “cuando un impero cae, es porque ya ha caído” y lo quise mostrar a través de varios personajes del sur en el sentido amplio, no solamente latinoamericanos, sino una serie de marginales que tratan de vivir el sueño americano y en su manera de ser, absolutamente ajenos a él, por más de que tratan de acercarse (…)Yo los veía como una especie de testigos de ese sueño ya resquebrajado y de la necesidad de fabricar uno nuevo, que no tenemos ni idea de cómo se llame, pero que a través de ciertos gestos de solidaridad, de volver a recurrir a lo humano como método de subsistencia, de ver a tu prójimo, de alguna manera apuntan hacia la construcción de un sueño menos individual, menos pretencioso, menos petulante, menos ambicioso, menos competitivo y más solidario, más humano.
La evolución de los hispano en Estados Unidos
L.R: Para mí era interesante ver el mundo que van construyendo los latinos allí, muchos entre una especie de ilegalidad que se va consolidando por debajo de lo legal. Fue interesante descubrir en Estados Unidos toda una plataforma que van construyendo los indocumentados pero que funciona con la lógica de una sociedad. Descubrí que hay toda una red de hospitales clandestinos en Estados Unidos, donde se atiende no sólo a indocumentados, sino a norteamericanos que no pueden pagar la medicina oficial y quienes ahí trabajan son médicos, cirujanos de primera categoría de otras partes del mundo, que no tienen licencia para ejercer el oficio en ese país. Yo no quería una novela lacrimógena, entiendo que el drama del desplazamiento, la migración y los indocumentados es un drama humano de primerísimo orden, pero al mismo tiempo esa experiencia requiere mucho coraje, así que me interesaba la parte del desafío, el reto, de no dejarse dominar por esa imposición de que hay seres humanos de primera y de tercera. Y de alguna manera ellos son la vanguardia en ese desafío, de no aceptar esa imposición. Lo cual da también muchas situaciones tragicómicas de las que está llena la novela. Quería que la viveza del sobreviviente fuera un componente de la novela.
El papel de las mujeres
L.R: Siento que en mis novelas las protagonistas llevan una voz cantante más notoria. Yo tengo la certeza de que la única revolución triunfante en el Siglo XX es la de las mujeres, lo cual no quiere decir que todavía falte muchísimo y que haya muchas mujeres que lo pasen muy mal, pero la punta de lanza ya pasó, fue una revolución que triunfó y yo tengo la sensación de que si bien hay que denunciar todo lo que falta, las atrocidades y los sometimientos que aún se viven, hay que asumir la responsabilidad de ser revolución triunfante, hay que saber que uno tiene un poderío, una capacidad de decisión y una responsabilidad ante la sociedad que se está formando. Por eso trato de que mis protagonistas se asuman como protagonistas de la historia.
Frente al actual proceso de paz en Colombia
L.R: Todo proceso de paz es necesario, el diálogo entre contrarios es la única manera de tener esperanza de algo. Yo tengo la sensación de que cuanto menos se encierre, cuanto menos palaciego sea, cuanto menos a puerta cerrada se hagan las negociaciones, más posibilidad de éxito tienen, porque un proceso de paz no solamente se hace entre las partes enfrentadas, sino que su éxito depende de que un país lo viva, se lo apropie, un proceso de paz está centrado en el perdón y el perdón es un proceso complejo, que donde no lo vivas, después no lo vas a hacer por decreto. Hay ofensas muy grandes de parte y parte, es un país que ha sufrido, que se ha agredido internamente mucho, así que mientras no sea un proceso de paz vivido y asumido, puede llegar simplemente a ser una firma sobre papel que no tenga verdadero contenido.
Mirada aotros escritores
L.R: Álvaro Mutis es un maravilloso poeta que nos ha influido mucho a todos los escritores colombianos que venimos después, porque de alguna manera le puso palabras a nuestro paisaje. En su prosa hay una novela que a mí me parece genial, que es una de las grandes historias de amor que he leído, una novela donde sí te crees la historia de amor, se llama “La muerte del estratega”, una bellísima historia de amor sabiamente contada.
Por alguna razón los que escribimos en español enfrentamos un problema de prestigio muy evidente, es muy difícil que a un autor lo declaren una gran figura de la literatura universal. Por razones rarísimas, porque en español se han producido muchos de los portentos literarios más notorios, y sin embargo es mucho más fácil para un norteamericano o un francés que lo consideren un grande de la literatura universal, a que eso suceda con alguien que escribe en español. Por eso yo estoy segura de que si Fernando Vallejo fuera francés sería considerado uno de los grandes contemporáneos, porque tiene todo el aliento. Una novela como “El desbarrancadero” es una novela muy poderosa.
Vargas Llosa y García Márquez
L.R: Yo pertenezco a una generación militante de jóvenes muy urbanos que teníamos una reacción bastante violenta frente a esa visión mítica de García Márquez, nos parecía muy decimonónico. Yo hice una tesis de grado, felizmente perdida, donde con mucho atrevimiento hacía una perorata contra Gabo, absurdo porque desde luego es un enorme maestro y el reconocimiento es absoluto. Pero Vargas Llosa en ese sentido era un tipo más cercano a nosotros, luego, políticamente se volvió enormemente lejano, pero “La ciudad y los perros” era la ciudad urbana, era mucho más cercana a lo que nosotros creíamos que se debía hacer en ese momento. Claro, en materia de literatura todos esos juicios son superfluos, porque se hace literatura desde el mito, la historia, el periodismo, desde donde quieras, sin embargo, en los momentos de formación, donde uno está más ávido de recibir influencias, me influyó más Vargas Llosa, además me he leído su obra con el propósito claro de ver cómo armaba la estructura, cómo monta la novela pieza a pieza, porque Vargas Llosa siempre fue in genio de la estructura.
Un país es un universo y si es un país como México, con más de 118 millones de habitantes, cerca de 2 millones de kilómetros cuadrados de extensión y una historia que se remonta a más de 30 mil años, es sencillamente inabarcable. Este enorme y diverso territorio aúna las más variopintas tradiciones, gastronomía, costumbres, arte, paisajes, y a millones de mujeres, hombres, ancianos y niños que día a día se levantan con la determinación de aportar en la construcción de su mundo. Estos son algunos de sus rostros.
Estudio coordinado por: Pilar Pérez-Fuentes, José Antonio Pérez Pérez y María Angeles Salle Alonso.
“Porque el ayer esconde muchas respuestas a nuestras preguntas de hoy”
En momentos en que la emigración de ciudadanos españoles en busca de oportunidades y empleo se torna en asunto cotidiano pues, debido a la crisis económica y a las altas tasas de desempleo, cada vez es más frecuente que se tenga un familiar, amigo o conocido “buscándose la vida” en el exterior, cobra vigencia el estudio “Memorias de la Emigración Española a América” (Fundación Directa, 2009), que hace una completa radiografía del proceso migratorio hacia distintos países de América en el siglo XX y recoge la experiencia de más de cien hombres y mujeres emigrantes, aportando además lecciones para el futuro.
Este estudio se planteó como una forma de acercarse a la experiencia vivida por aquellos que se vieron obligados a dejar sus lugares de origen ante la falta de oportunidades económicas o por causas políticas, buscando desarrollar sus proyectos de vida en la otra orilla del Atlántico y que, aunque fueron protagonistas de la historia de España, muchas veces han sido dejados de lado por la historia oficial.
La investigación también apunta a combatir la intolerancia, xenofobia y exclusión hacia muchos de los inmigrantes llegados a España en los últimos 20 años, aportando herramientas a favor de la integración. Por eso, en el volumen “La Emigración Española en América: historias y lecciones para el futuro”, a modo de espejo, se aborda el papel clave que las redes de parentesco, tejidas entre los dos continentes, jugaron tanto en la integración social y laboral de los inmigrantes españoles que se asentaron en América, como en los cuidados a los miembros de la familia que permanecieron en el país, analizando además el continuo envío de remesas.
«La España de hoy no sería imaginable sin esa larga cadena de éxito y sufrimiento que dejaron tras de sí millones de compatriotas, al emprender nuevas rutas en busca de un porvenir mejor, mientras huían del hambre, la falta de oportunidades o la injusticia», advierte este estudio.
“Memorias de la Emigración Española a América” va más allá de las estadísticas y explora el aspecto cualitativo del proceso migratorio de españoles que se instalaron en Argentina, Costa Rica, Cuba, Chile, México, Panamá, Uruguay y Venezuela, explorando las causas de su emigración, sus preocupaciones personales y familiares, su entorno económico, político y social, el impacto que provocaron en ellos los nuevos países, las cadenas migratorias, la situación en que quedaron las familias en sus lugares de origen, la continuidad y ruptura de las relaciones entre los dos mundos, la construcción de nuevas identidades, entre otros aspectos.
Y aunque hoy España no es ese país agrario, atrasado y con unos mercados de trabajo industriales muy concentrados, que expulsó a miles de personas a finales del siglo XIX; ni el país de la posguerra, marcado por el hambre, la represión y la falta de oportunidades, que también echó fuera de sus lindes a otros tantos miles de hombres, mujeres y niños, la crisis económica, el desempleo y la falta de oportunidades actuales han hecho que de nuevo éste sea un país de emigrantes, con más formación y recursos, sí, pero con similares sentimientos de desarraigo, incertidumbre, expectativa, aspiraciones y esperanzas al enfrentarse a nuevos escenarios donde ahora ellos son “los otros”.
Entender que el conocimiento se crea y re-crea mediante el lenguaje y que el discurso de los maestros en el aula puede construir aprendizajes, pensamiento crítico y ciudadanía, fue el centro de la ponencia “Las características del discurso del maestro en el aula”, presentada por la investigadora Diana Chamorro Miranda, en el marco del III Congreso Internacional de Etnografía y Educación, CIEYE, organizado por el CSIC y diversas universidades de Madrid.
Chamorro Miranda, Doctora en investigación, diagnóstico y evaluación para la intervención educativa, señaló que su investigación parte de varios trabajos de investigación dirigidos en el marco de la Maestría de Educación en la Universidad del Norte (Barranquilla-Colombia). Estos trabajos de investigación se centraron en establecer cuáles son las características del discurso del maestro que puedan guardar relación con el desarrollo del aprendizaje de los estudiantes y sus niveles de pensamiento, en la enseñanza primaria, secundaria y universitaria.
En los análisis realizados la investigadora encontró que, en buena medida, siguen primando en el aula unos patrones de interacción en los que el profesor pregunta, el alumno responde y el profesor hace una evaluación positiva o negativa de lo que dice el estudiante. Esta tendencia es especialmente marcada en la educación primaria.
Diana Chamorro Miranda, doctora en Educación por la UCM y profesora de la Universidad del Norte (Colombia)
Chamorro Miranda señala que ya en 1975 los investigadores Sinclair y Clouthard, que analizaron el discurso en el aula, encontraron que en ésta se produce una interacción caracterizada por unos intercambios en el discurso, caracterizados en el modelo IRE (inicio, respuesta, evaluación). En este modelo en el inicio el profesor presenta la información y promueve la participación del estudiante; la respuesta es dada por el estudiante y está determinada por el inicio y la evaluación surge como una reacción del maestro a la respuesta dada por el estudiante.
Este modelo fue revisado y replanteado en 1992 por Clouthard y Brazil, que formularon el modelo EIA, una nueva modalidad de intercambio con tres movimientos: eliciting, informing y acknowledging. Así, en el eliciting, el profesor comienza su discurso con un caso, una situación provocadora, con explicaciones, no con una pregunta. ; el informing, es el momento en que se aporta información y lo puede hacer tanto el profesor como el propio estudiante y la evaluación puede ir acompañada de una retroalimentación, pero en la respuesta que el profesor le da al estudiante, validando su participación, puede retarlo a seguir cuestionando e indagando sobre su propia respuesta.
Chamorro Miranda destaca que la importancia del eliciting está en que implica contextualizaciones, “el profesor puede partir de experiencias personales o de experiencias vividas por los estudiantes, traer a colación un caso, explicarlo, explicar cómo ha actuado él. Aquí lo importante es que hay agentes, personas, el docente se identifica como quien vivió la situación e incluso les presenta a los estudiantes situaciones futuras a las que podrían enfrentarse”.
“Este patrón lo identificamos sobre todo en la universidad y, ocasionalmente, en algunos contextos de educación media y considero importante rescatarlo porque se aleja de la enseñanza tradicional, del IRE y nos lleva hacia las metodologías no tradicionales (…) Cuando identificamos este modelo en contextos de educación secundaria encontramos que el profesor contextualiza acudiendo a una vivencia personal de los estudiantes para que ellos comprendan mejor los conceptos, entonces los acerca a situaciones que los estudiantes han vivido”.
Chamorro Miranda afirma que los investigadores Giordan y De Vecchi incidieron en la utilidad de la contextualización para acercar a los estudiantes a la comprensión de los fenómenos sociales y naturales, creando la posibilidad de captar las similitudes y diferencias entre los conceptos y las proposiciones relacionadas, traduciendo esto en un marco de referencia personal, de manera que el estudiante reorganiza los saberes y los moviliza hacia una práctica donde puede comprobar su aplicabilidad.
“Cuando se logra acercar al estudiante a situaciones vividas es más factible que aprenda los conceptos, pero en los trabajos de investigación identificamos que en muchas ocasiones, en el discurso del maestro intervienen factores que hacen que esas contextualizaciones no sean bien logradas” y es que para esta investigadora “cuando el profesor trata de explicar un evento simplificándolo, omitiendo información relevante, causas, circunstancias, condiciones y efectos, omitiendo la agencialidad humana, se construye una relación con el estudiante en la que éste es subvalorado , pues el docente no considera importante que el estudiante no pueda acceder a la información necesaria que le permita comprender los eventos, sociales o naturales estudiados”.
“Nosotros hemos encontrado que una de las características de los libros del texto es que no hay presencia humana y si a eso se le agrega que en el discurso del profesor tampoco está presente esa agencialidad humana, pues no nos extrañe que, por ejemplo, ante la firma de un tratado de paz, los estudiantes piensen que ‘se reunieron, llegaron a un acuerdo y todos quedaron bien’, sin tener claro ¿quiénes se reunieron?, ¿por qué?, ¿en qué condiciones?. A los estudiantes se les están presentando los hechos históricos, los eventos sociales e incluso los naturales, como si se produjeran por sí solos, por generación espontánea. Todo ‘apareció’, ‘se dijo’, ‘se creó’, porque sí”, sostuvo la investigadora.
Chamorro Miranda asegura que en los distintos análisis “encontramos que a los estudiantes se les sigue preguntando por datos (una fecha, un nombre) que no requieren ningún proceso de elaboración cognitiva elevado, llevando a los estudiantes a que solamente acudan a la memoria y construyendo así el rol de un estudiante que no tiene que pensar y de un docente que lo sabe todo, esto se puede leer también en términos de relaciones de poder como que hay un profesor que tiene la autoridad en clase y un estudiante que sigue subordinado, cosa que extraña en tiempos en que estamos hablando de una educación emancipadora, de desarrollo del pensamiento crítico y de construir ciudadanía desde las aulas de clase”,
Por esto la investigadora hace un llamado para “mirar muy bien cómo se presenta la información en los textos escritos, pero también en el discurso del maestro en el aula, en la forma como él o ella hablan, en la forma como explican y contextualizan, en las estrategias discursivas que escogen, pues el no mencionar agentes, condiciones y efectos, el iniciar las clases con extensas disertaciones o la constante formulación de preguntas retóricas, tiene consecuencias a nivel del aprendizaje y de la formación de las personas, porque dejan poco margen a la reflexión, la crítica y la participación activa de los estudiantes, repercutiendo en la formación de una ciudadanía no responsable”.
“Cuando les dices a los estudiantes de dónde salen las cosas, cuáles son los procesos que hay detrás de los hechos, qué agentes han intervenido, cuando contextualizas, cuando no simplificas los hechos a través de metáforas gramaticales o léxicas que omiten información, compactan los procesos, esconden la agencialidad y muchas veces no son entendidas por los estudiantes; cuando el maestro es consciente de que hay unas formas discursivas, unas formas de decir que pueden obstaculizar el aprendizaje, cuando el profesor se constituye en un mediador del lenguaje científico o del discurso de lo social en el aula, está contribuyendo a construir ciudadanos más participativos, analíticos, críticos, comprometidos y conscientes”, concluyó la investigadora.
De izq a der: Nuria Vilanova, Krista Walochik, C. Rodríguez Braun, María Gómez del Pozuelo, Nuria Chinchilla y Eva Tormo.
Tecnología y liderazgo femenino
Krista Walochik: Si me voy al estilo de dirección y gestión que tenemos en España en este momento, en grandes corporaciones, en empresas medianas, etc., el liderazgo sigue siendo principalmente masculino. Hoy hay mucha tecnología disponible, pero la tecnología y la mente son como el paracaídas, si no se abre no sirve de nada, y la tecnología no sirve de nada porque aunque nos abre una cantidad de oportunidades de flexibilidad horaria, todavía no la estamos admitiendo en la empresa española porque gestionamos por la presencia y por tener a las personas a nuestro lado.
Nuria Chinchilla: La cultura de la empresa debería tener valores de flexibilidad. Es verdad que la tecnología nos ha ayudado mucho, pero los mandos intermedios o los grandes jefes no quieren usarla porque se han acostumbrado a ser “alcohólicos” del trabajo, están a gusto no por el trabajo en sí, sino por lo que éste les da, el trabajo les da todo, la fama, el aplauso, los amigos, el aprendizaje, el desarrollo, el reto, entonces si allí son los reyes del mambo y en sus casas no lo son, entonces actúan como se dice en el chiste: se van a casa cuando los niños ya están bañados o cuando hay que sacar al perro.
No estamos cambiando la cultura empresarial porque no estamos midiendo cómo lo hacen los mandos intermedios, sino que decimos ¿qué tal en cuanto a políticas? y la Ley puede decir una cosa pero la realidad es totalmente distinta, porque son nuestros jefes quienes dominan nuestro día a día y nuestros horarios, así que muy bien por la tecnología, pero por favor usémosla.
María Gómez del Pozuelo: Creo que la tecnología está ayudando a muchísimas mujeres que están solas, pues pueden compartir con otras mujeres a través de la red, nos estamos juntando y nos estamos ayudando para combatir este tipo de actuaciones que tendrán que desaparecer. Además, en países subdesarrollados donde está empezando a haber puntos de tecnología, ésta está ayudando mucho a la mujer a desarrollarse gracias al conocimiento que está adquiriendo, pues en muchos casos antes hubiera sido imposible acceder a cursos a los que ahora pueden vincularse de forma grupal, con un ordenador, desde sus aldeas.
Nuria Vilanova: La tecnología es absolutamente liberadora y dentro de ésta el internet nos está marcando mucho el camino de cómo conseguir que nuestras empresas tengan futuro. Para mí la red es como la calle, la que nos permite saber qué es lo que está pasando. Pero la red es lo que va a condicionar junto con esos estilos más típicos de liderazgo femenino -que se encuentran en muchísimos hombres que hoy están en primeros niveles directivos, pues hay características que no son solo nuestras-.
Pero la otra gran evolución tiene que ver con que en la red no trabajamos por jerarquía, sino que nos relacionamos, navegamos por temas e interés, por cosas que nos apasionan y creo que las empresas van a tener que organizarse de acuerdo a esos criterios. Además, en la red en vez de esconder, de proteger mí sitio o mi conocimiento para ser imprescindible, lo comparto. Y ese va a ser para mí otro cambio en las empresas, porque en éstas la gente está muy acostumbrada históricamente a intentar guardarse cosas para ser imprescindible, porque ‘si mi segundo me puede sustituir igual me echan o ya no me suben tanto el sueldo’. Las empresas podrían ir mucho más rápido, podrían conseguir muchos éxitos e innovaciones si en vez de intentar ser imprescindibles todos estuviéramos dispuestos a compartir y ayudar a crecer a los que nos rodean. Esto no pasa en las empresas pero sí en la red y yo creo que en cuanto vaya calando en las compañías, cuando éstas consigan integrar esos modelos de liderazgo irán como una moto.
NCH: Ayudar a los demás, incluir a los demás, integrar a los demás es muy femenino porque es muy maternal y en el ADN femenino está precisamente la maternidad y el ayudar a otros a crecer, nutrirlos y ayudar a que sean mejores. Pero lo que también está detrás es la noción de economía de la escasez o economía de la abundancia y eso es un problema porque muchos hombres aún quieren liderazgos basados en el poder; sin embargo, cuando hablamos de influencia ésta se multiplica, sigue adelante y en la economía de la abundancia, cuanto más compartes más llega y más felices y más ricos somos todos. La economía de la escasez no es sostenible en el tiempo.
Proyección individual en las grandes sociedades
MGP: Yo creo en la transparencia de la red, en la red al final se valora a las personas por el conocimiento pero también por los valores que tienen, en la red se sabe si el líder es una persona transparente, con valores, generosa con su equipo, porque creo que la red es un pequeño pueblo, donde se sabe quién está diciendo la verdad y se pilla al mentiroso, al que hace trampa, al que no está haciendo bien su trabajo o al que no quiere compartir.
KW: A las mujeres en general nos educan para hacer las cosas muy bien en todas las áreas y sobre todo para no llamar mucho la atención sobre nosotras mismas, así que llevamos muy metido en nosotras el hacer las cosas muy bien, por eso no me sorprende que haya mujeres con una trayectoria brillantes desempeño. ¿Dónde está la asignatura pendiente? Podemos llamarle “techo de cristal”, “suelo pegajoso” o cualquier otra denominación, el trabajar bien nos da independencia económica y gracias a eso muchas mujeres podemos tomar decisiones, pero hay dos cosas importantes para las que no nos educan, una de ellas es nuestra propia reputación, que es básicamente es lo que dicen de nosotras cuando no estamos, y esa reputación nos da el poder de la visibilidad, las mujeres no levantamos la mano, no nos hacemos visibles.
Y el tercera aspecto quería poner sobre la mesa como un reto para las mujeres es la exposición, el estar expuestos a riesgos, a hacer cosas diferentes, a asumir aquello que estaba roto, a arrancar una compañía, a asumir ese proyecto que nos pone delante de la alta dirección, los consejeros, los inversores. Si el trabajo nos da el poder de elegir con independencia económica y la reputación nos da la visibilidad, asumir el riesgo y la exposición nos da el poder de la influencia y nos permite que las cosas ocurran.
NCH: La comunidad pequeña en la que todos vivimos es la familia, pienso que hay que recuperar a la familia y que la mujer tiene que tener sus tiempos para estar en el hogar. El gran problema que tenemos ahora las mujeres profesionales es que también nosotras podemos estar metidas en la ola del “alcoholismo” al trabajo, dejando atrás cosas que son más relevantes, por eso es importante enseñar a mujeres y hombres a que tengan unas agendas con preferencias muy claras, pero como no se metan dentro de esas prioridades a la familia va a seguir pasando lo que está sucediendo ahora, ya tenemos demasiados “ni-nis” y los “ni-nis” son hijos de familias que no han sabido dedicar tiempo, ni energía a esta labor, son hijos de padres que llegan a casa tarde y sin energía para educar hijos, muchos son padres de hijos horizontales, se van cuando están durmiendo y vuelven cuando están durmiendo, construir familia significa tiempo, energía, ganas y convivir.
La familia es la comunidad mínima que tenemos que cuidar y hablando de preferencias es importante dar espacios de decisión para cada una y cada uno, que las empresas sean flexibles porque la flexibilidad lleva a más productividad y eso está súper estudiado y la gente tiene que ir decidiendo a medida que pase la vida y las realidades, la gente debe pensar en hacer trayectorias profesionales, personales y familiares; vayamos haciendo trayectoria al andar.
Hay un estudio de la profesora Catherine Hakim, de London School of Economics, que indica que un tercio de las mujeres quieren sólo trabajar fuera de casa, un tercio quieren trabajar sólo en casa, aunque no cobren, y un tercio quieren conciliar casa y familia. Y lo digo porque la gente necesita libertad y que no pase como en España o Alemania donde siempre hay estereotipos, aquí la gente que se quiere quedar en casa cuidando niños es una “Maruja”, allí la gente que se quiere ir a trabajar en época de cuidar niños es una “Rabenmutter”, es decir, una “madre cuervo” que abandona a sus hijos. Basta ya de estereotipos.
NV: Internet nos da mucho juego para trasladar ejemplos a nuestros equipos cuando gestionamos a distancia, no podríamos transmitir los valores, la información a nuestros equipos si no fuera por la tecnología.
Papel del Estado y la política en cuanto al liderazgo femenino
NCH: El Estado debería estar sólo para facilitar el bien común poniendo un contexto y unas normas para que los demás decidamos y cuanto más amplio sea el contexto mejor porque la libertad de elección es lo que importa. Pero la perspectiva del Estado es de votantes, de individuos solos, no de familia y así nos va.
Yo vengo de Cataluña donde hay 0.9 hijos por mujer en edad fértil, en España es de 1.3 hijos. Estamos en un invierno demográfico espectacular todos sabemos lo que eso significa para pensiones y para muchas otras cosas, ¿por qué pasa esto?, porque llevamos décadas sin cuidar de la familia y así no hay sostenibilidad, no se alcanza la tasa de reposición. El Estado tampoco está ayudando a que haya complementariedad entre el hombre y la mujer, a que haya comprensión, sino a que haya lucha porque empezamos con las leyes de igualdad, y la igualdad de oportunidades está muy bien, pero la igualdad basada en que somos iguales en todo – en lugar de construir sobre las diferencias- no funciona.
Luego viene una parte de ley que aclara que la mujer madre tendrá todos los derechos, pero ¿en qué hombros cargan esos derechos? En los de la empresa, entonces el empresario y el directivo comienzan a decir, ¿mujer en edad fértil? No, gracias. Esto es lo que pasa cuando un Estado hace leyes pero luego no quiere hacer los reglamentos y entonces éstas se vuelven un boomerang contra la mujer o contra la familia
Las cuotas van a los indicadores ¿y cuál es la causa del problema? ¿Por qué no llegan las mujeres a los consejos directivos? No hay mujeres en los comités directivos, sólo hay un 3% de empresas en España que tengan un tercio de mujeres en el Comités directivos y eso que decimos que es “para cambiar las cosas”, pero las mujeres no llegan a estas esferas porque todo está hecho a la medida de los hombres, pero para hombres del siglo pasado. La rigidez todavía se lleva en las empresas porque todo está montado para hombres que salían a trabajar fuera mientras las mujeres se quedaban en casa, el sistema no está montado para que sea flexible y más productivo para todos. Y las cuotas no ayudan porque es querer cambiar desde arriba el sistema y el Consejo no hace impacto en la empresa, lo que hace impacto es la flexibilidad del día a día para que lleguen a comités directivos.
NV: Yo sí creo en el tema de cuotas pero creo que lo que nos divide es el nombre. En España las cuotas no significan una multa, no le pasa nada a las empresas que no ponen mujeres en sus consejos, la cuota es sólo un indicativo que dice “deberías tener y si no las tienes deberías explicar el por qué”, ¿y si en vez de cuotas les llamamos indicadores?, porque es importante que haya indicadores de la presencia de mujeres en los consejos y en la empresas, igual se acababa la discusión, y los indicadores o cuotas son buenos porque cuando tú te fijas en algo, el hecho de que sea observado modifica su comportamiento. Es bueno que midamos cómo va la evolución en este sentido y cuál es el esfuerzo, imponer multas sería horrible, pero es verdad que hasta ahora no ha habido en ningún aspecto cuotas con multa.
KW: Parte del problema es el para qué de la incorporación de las mujeres en los Consejos, en los órganos de toma de decisión. No me gustan las cuotas pero lo que está claro es que aceleran el proceso, aunque también dividen, con lo cual, yo animaría mejor a pensar no en cuotas sí o cuotas no, sino el para qué. Tenemos empresas que no cumplen con las reglas de buen gobierno de gestión, no solamente en el tema de la mujer, sino en el tema del fracaso económico, de los escándalos que tenemos en la prensa, inversores que se encuentran con problemas enormes, por qué no nos centramos, en el caso de los negocios, en por qué la diversidad es buena, por qué no nos centramos en la flexibilidad dentro de la educación de nuestros ejecutivos y las carreras de ejecutivos y ejecutivas, el para qué nos va a juntar, porque son empresas más rentables, más longevas, más creativas, más innovadoras, más líderes, yo animaría a dejar de lado el tema de las cuotas e irnos al de buen gobierno que nos va a dar negocio sostenible en medio de la crisis que tenemos.
MGP: El mundo es una pequeña cuota, España no tendría ningún representante como comisario europeo si no hubieran establecido unas cuotas en Europa. Cuanto tuve la suerte de cenar con Vivian Reding, quien explica el tema de las cuotas con un discurso maravilloso, se ve que si seguimos así hasta el 2054 esto no cambiará. Un estudio publicado esta mañana por el Instituto Europeo de la Igualdad demuestra que España ha retrocedido 10 puesto en este aspecto y ahora estamos en el puesto 26 en materia de iguadad…Hoy tenemos un banquillo de mujeres extraordinarias con carreras, master, una población enorme de mujeres preparadas pero falta dar un último paso hacia la igualdad.
NCH: Hablamos todo el rato de cuotas en el Ibex, pero lo que pide Vivian Reding es que haya sanción y yo, que he estado en su consejo asesor, he sido la única persona que le ha dicho vas por mal camino, porque esto es un boomerang y los estados le han dicho que no. ¿Para qué sirve esto? Para medir sí, porque es bueno que sepamos por qué queremos mujeres en la dirección, para que en los procesos de selección, en las ternas haya por lo menos una mujer, así tu ves si te gusta o no, pero si ni siquiera está ahí, ¿cómo vas a saber que te gusta?…Entonces, forzar un poco el proceso y que luego con toda libertad digan sí o no a la mujer está bien, pero eso es muy diferente a decir 40% por cuota a todas las empresas rumanas, españolas o polacas; es que no tiene nada qué ver la forma como hemos ido evolucionando en diferentes etapas. Por ejemplo, Francia tiene cuotas ahora y todo el mundo dice qué bien, pero Francia ha pasado por un proceso en el cual unos cuantos CEOs de empresas gordas de allí han decidido apoyar a 2 ó 3 mujeres y hacerlas visibles delante de otros CEOs, para que estos otros fueran sus mentores, con lo cual, después 3 años de hacer esto, tener una culturay considerar que valía la pena, al final han decidido poner sus cuotas, sigo pensando que se equivocan, pero por lo menos hay un poco más de cultura de aquí no tenemos.
Entender las claves del liderazgo femenino, sus avances, logros y lo que aún falta para que las mujeres alcancen una destacada proyección al interior de las organizaciones y en el ámbito público, fue el objetivo del foro “A Debate”, realizado recientemente por la Fundación Canal.
De izquierda a derecha: Nuria Chinchilla, Krista Walochik, Nuria Vilanova, C. Rodríguez Braun y María Gómez del Pozuelo.
¿El liderazgo femenino es una realidad?
Nuria Vilanova: El Liderazgo femenino es una revolución, antes no pasaba, es nuevo y una de las ventajas que tenemos las mujeres es que no tenemos unos modelos de liderazgo que repetir, así que podemos inventarnos nuestros propios modelos.
Krista Walochik: El liderazgo femenino es claramente una revolución que está cambiando el mundo, parece que los próximos 500 años van a ser de la mujer. Y aunque sí hemos tenido unos modelos, tal vez no los recordamos, porque desde María Curie o Sally Ride, la primera astronauta norteamericana que dio la vuelta al mundo, ha habido una revolución, silenciosa sí, porque lo estamos haciendo sin guerras y sin batallas.
Nuria Chinchilla: Yo creo que estamos en una “evolución” y estamos llegando a ella de un modo bastante tranquilo, en el sentido de que hace unas cuantas décadas que la mujer ha salido a trabajar en el mercado laboral y hemos empezado a abrir el ojo femenino, porque durante muchos años ha sido totalmente el ojo masculino el que ha llegado a un tipo de liderazgo, para bien o para mal…ahora las mujeres hemos abierto los dos ojos.
¿Evolución silenciosa?, en cuanto al liderazgo femenino sí, tenemos un estilo distinto siendo féminas y aunque es verdad que en las familias las mujeres hemos sido líderes siempre, en la política o en la empresa no lo éramos, hasta hace pocos años.
María Gómez del Pozuelo: Es una revolución y evolución y de silenciosa nada. En las redes sociales, en internet, en la prensa y los medios cada vez estamos viendo más a las mujeres, sobre todo a aquellas que están empezando a ser líderes, estamos haciendo este proceso con un estilo, de una manera diferente, porque las mujeres somos diferentes, pero sobre todo lo estamos intentando hacer con el hombre a nuestro lado, porque es muy importante que esté a nuestro lado nuestro hermano, padre, compañero de trabajo, compañero en la vida, etc., creo que es donde se marca una diferencia de estilo, porque las mujeres intentamos hacer posible un liderazgo en comunidad, que se algo grupal, social, para incorporar nuestro talento en nuestra economía.
¿En qué medida condiciona el hecho de ser mujer a la hora de alcanzar la proyección pública deseada?, ¿es una limitación que viene dada? ¿O se trata de una autolimitación?
NCH: Históricamente se ha relacionado al líder más con el militar, el jefe, con un estilo jerárquico, pero cada vez se ve más que de lo que se trata es del liderazgo relacional. ¿Cuáles son los verdaderos líderes? Los que hacen crecer la economía y la comunidad de gente que trabaja con ellos. El buen líder es el que es capaz de construir relaciones positivas, duraderas y que al final hacen crecer a los demás, no sólo es aquel al que siguen, sino aquel al que pueden emular y también el líder, desde su humildad, es capaz de buscar lo positivo que puede emular de otros. Por eso decimos que el siglo XXI será femenino o no será, porque esta es una visión más de la mujer que del hombre.
NV: Yo voy a utilizar el concepto de ‘micro-poder’, los nuevos líderes no tienen que ser “Superman” o “Superwoman”, sino los que nos saquen de dentro esos “Superman” o “Superwoman” que todos llevamos dentro. Hay una frase que me cuesta creer, pero en algunas empresas se decía “no te pago para que pienses sino para que trabajes” y aunque algo ha quedado de ello, hoy las empresas necesitan desesperadamente cambios para adaptarse, porque las que no cambien mueren; necesitan las ideas de todas y cada una de las personas que las integran, ese es el concepto de ‘micro-poder’. Hoy el poder es enorme pero está tremendamente dividido y el nuevo estilo de liderazgo es el que agita, el que hace emerger, el que hace que todos piensen para aportar lo mejor dentro de la compañía y este estilo de liderazgo está muy entroncado con el estilo genético de la mujer.
MGP: Ahora hay una tendencia, en el mundo del emprendimiento, de las start ups, respecto a cómo se están creando las nuevas compañías. Al final son empresas celulares, integradas por personas con alma que son expertas, mucho más expertas en cada materia, que su líder, y su líder es quien se dedica a interconectar esas células para que sea todo un espacio muy abierto y colaborativo, donde cada uno pone su máxima experticia y es responsable de sus pequeñas células. Esto es muy importante porque al final les das capacidades a las personas para desarrollarse profesionalmente exponencialmente y el líder organiza las células. Creo que esto es una revolución que va en paralelo con la integración de la mujer en el mundo de la dirección.
KW: Hay un estudio, que no es nuevo, pero que define lo que para mí es el liderazgo de hoy, hay que aclarar que se parte de unos condicionantes como tener cierta inteligencia, ganas de abrazar el cambio, dones de comunicación y sobre todo ganas de liderar. Pero el estudio que entrevistó a 82 personas excepcionales a nivel mundial, plantea que hay cinco palancas que tenían todas estas personas en común: Había algo en sus vidas que les daba sentido, se levantaban por las mañanas entusiasmadas con algún tipo de cambio que querían hacer, construían de adentro hacia afuera; se enganchaban con el mundo, salían al mundo para vivir; eran excelentes comunicadores y dentro de la comunicación tenían la capacidad de establecer redes y traer a sus organizaciones recursos de fuera ; sabían gestionar muy bien su energía y sabían cómo reponerla; y finalmente, tenían la capacidad de ver el mundo no sin problemas, porque las cosas ocurren, sino que ante un problema veían una posibilidad de acción, tenían un encuadre positivo incluso cuando las cosas iban mal. ¿El resultado de todo esto? mayor resiliencia, impacto y resultados y eso realmente es el liderazgo de hoy para mí, el que empieza de adentro hacia afuera. Hay que anotar que todas las 82 personas excepcionales entrevistadas eran mujeres.
La asignación de roles
NCH: Es verdad que hay una serie de roles asignados en los que hay que trabajar, porque las mujeres hemos sido gerentes de nuestro hogar desde hace siglos, pero sería bueno que al final fuese una bicefalia en la que no solo la mujer salga a trabajar fuera, sino que también el hombre entre a cumplir su parte de construcción de hogar y ahí es donde a veces los roles asignados no ayudan.
KW: Yo creo que todo empieza desde la educación, desde los valores que hemos vivido en casa y con los modelos que hemos visto y hemos podido validar, pero en estos momentos, en el postfeminismo, cuando no estamos buscando tantas conquistas sino poder tomar decisiones, creo que las mujeres queremos tenerlo todo, queremos ser esposa, amante, madre, hija, consejero, consejero delegado, vecina, artista, cantante o lo que quiera y la gran diferencia es que ninguno de esos roles, hoy por hoy, nos está vetado. Empezamos a tener modelos diferentes de mujer, que pueden elegir, y para mí eso es el feminismo, que cada una pueda elegir si quiere estar en casa con los niños, trabajando, si quiere estar en Zimbabue cuidando niños, etc., pero la ventaja es que ahora queremos y podemos tenerlo todo.
MGP: Ahora no necesitamos llegar a ser una “superwoman” porque si no hacemos bien todas las parcelas que anota Krista no pasa nada, en una época podemos hacer muy buenas cosas y en otras épocas otras, pero es muy importante quitarnos esa sensación de que tenemos que llegar a todo.
NV: En mi empresa somos mayoritariamente mujeres y tenemos un programa de discriminación positiva a favor de los hombres, porque creemos en la diversidad y ya conseguimos un 30% de hombres en nuestro equipo. Los roles existen, pero una de las cosas que ayuda a cambiarlos es el ver nuevos modelos, la educación y la necesidad de sobrevivir, yo tengo una teoría y creo que por puro problema de reproducción los hombres van a estar diferentes dentro de unos años, el gusto de qué tipo de hombres o mujeres han ido gustando a lo largo de la humanidad ha ido cambiando y en este momento uno de los temas que va a hacer que los hombres sean atractivos es que sean abiertos en cuanto a los roles y estoy segura de que nos enamoraremos de aquellos hombres que entiendan que la vida es de arrimar todos el hombro para conseguir los objetivos conjuntos y los que no, pues a lo mejor tendrán problemas para que su código genético continúe.
“El ciudadano debe preguntarse ¿a quién beneficia aquello que nos están contando los medios?”, esa es la recomendación que da la veterana periodista internacional y ex corresponsal de TVE, Rosa María Calaf, al público asistente a la charla “Información ¿periodismo o espectáculo?”, en la que la reconocida profesional reflexionó sobre la necesidad de contar con un periodismo plural, independiente y riguroso, “que esté al servicio de la sociedad”, pero también sobre la necesidad de que los ciudadanos asuman su compromiso y sentido crítico frente a los medios de comunicación, pasando de ser consumidores dóciles a ciudadanos responsables.
Rosa María Calaf
Para Calaf es claro que hoy, la gente tiene mayor acceso a la información que nunca antes, tanto que ésta llega a convertirse en una verdadera “avalancha informativa”, aunque no necesariamente se trate de información de calidad.
“¿Los medios de comunicación en las democracias occidentales son libres?, ¿están al servicio de la mayoría?, ¿al servicio del ciudadano?, ¿reflejan la realidad o la maquillan a conveniencia de los intereses?, ¿o incluso llegan a inventarla?. Bueno, pues la respuesta es no. Los medios tienen una serie de restricciones e intereses”, opinó esta periodista.
En este sentido, Calaf considera que actualmente hay una clara decisión de marcar una agenda, “de establecer de qué hablamos y de qué no hablamos, pues, se habla de algunos conflictos, que interesan por determinadas circunstancias y no de otros; se habla de algunos conflictos durante algunos días y después desaparecen de las pantallas o los diarios, Por ejemplo en el Congo hay una estrategia de violaciones masivas de mujeres, o niños trabajando en las minas y de eso no se habla porque no interesa”.
Calaf afirma que la información es clave para tomar decisiones y afirma que “desde el albor de los tiempos el no dejar saber es una forma de controlar, porque si no sabemos no podemos actuar, o, tomaremos decisiones equivocadas sin querer”.
Para la periodista es claro que actualmente prima el criterio de “contar aquello que está acorde con los intereses de unos grupos mayoritarios”. Por eso asegura sin ambages que “los medios de comunicación hoy se han alineado con el pensamiento único que busca construir un tipo de sociedad de consumidores, de sumisos que siguen unas pautas que son las que le convienen a ciertos sectores, no de ciudadanos que piensan, de ciudadanos libres que deciden teniendo los conocimientos necesarios para tomar decisiones adecuadas, que no vayan en contra de sus propios intereses”.
Esta destacada comunicadora asegura que “hoy en día, la política está supeditada a la economía y desde la política, en vez de controlar a los mercados, se les protege (…) y los medios de comunicación al alinearse con esa idea no buscan la excelencia informativa, sino hacer sinónimo de éxito el dinero, la posesión de cosas y bienes, cuando lo verdaderamente importante es la persona; pero se quita a la persona del centro de interés, poniendo en su lugar a los bienes materiales”.
Sobre la transformación de los principios y objetivos de los medios de comunicación, Rosa María Calaf afirmó que “en un principio, los periódicos, “la gran prensa” tenían los nombres de sus ciudades en la cabecera, porque había una voluntad de servicio a la comunidad, evidentemente eran un negocio que buscaba tener beneficios para reinvertir e ir mejorando sus operaciones, pero no estaban centrados en enriquecerse a costa del producto que estaban vendiendo (…) La prensa y los periodistas tenían esa vocación de servicio, pero todo eso se pervirtió en el momento en que empezó a entrar el gran capital a los medios de comunicación y éstos se convirtieron una empresa más de grandes grupos que tienen de todo, fábricas de neveras, cadenas de hoteles, fábricas de armas, etc., y la operación de prensa pasó a ser una operación más, que tiene como objetivos la cuenta de resultados, se pasa entonces a otro estadio en el que se tiene una intención clara de manejar el flujo informativo”.
Calaf también advirtió sobre el papel que la tecnología está cumpliendo respecto a los procesos informativos, señalando que “si bien, la tecnología es una herramienta muy poderosa de conocimiento, de acercamiento a los demás, de libertad, de creación de espacio de discusión, que no tiene límites, también tiene la potencialidad del desconocimiento, la mentira y la falsedad, tiene la capacidad de instalar el rumor”, por eso desde su perspectiva es fundamental tener en cuenta que “la tecnología hay que ponerla al servicio de los contenidos y no los contenidos al servicio de la tecnología, porque si no, corremos el riesgo de, como se ha dicho, morir por el mal uso de la tecnología”.
Rosa María Calaf afirma que no puede jubilarse del periodismo porque, para ella, sería como jubilarse de la vida.
En este sentido, la comunicadora afirmó que “Twitter, por ejemplo, es una herramienta fantástica, pero querer hacer creer que porque uno lee los tweets está bien informado, no es verdad. La información es algo mucho más complejo, tiene que estar contextualizada, confirmada, contrastada, saber de dónde procede, saber quien la manda, por qué y para qué (…) La tecnología consigue hacernos creer que estamos informados, cuando estamos es entretenidos o a lo mejor, “info-toxicados”, además en la red se juntan la acumulación de información con la rapidez y cada vez hay menos tiempo para pensar y reaccionar”
Esa rapidez es para Calaf uno de los peligros que acecha al periodismo pues en su opinión “en el periodismo ahora se valora más la rapidez, la inmediatez, que en el rigor, o sea que todo vale, se cuelga cualquier cosa, así no se haya podido comprobar completamente y eso es terrible y se agrava por la difusión rapidísima que tiene cualquier cosa a través de la tecnología”.
La periodista señaló además que “hay un informe del Instituto Pew que habla de la excelencia en el periodismo y por ejemplo dice que nunca ha habido tantos corresponsales en el Estado de Washington, sin embargo nunca ha habido tan pocas exclusivas y trabajos de investigación. Entonces cabe preguntarse: ¿esos corresponsales tienen los medios, el tiempo, la información y la exigencia del medio para que verdaderamente puedan trabajar y profundizar para contar las cosas con rigurosidad? Pues realmente no, porque actualmente prima buscar el impacto sobre lo que realmente importa”.
Por eso, ante la creciente información sobre corrupción que está surgiendo en España, “con tan pocas sanciones sociales”, Calaf hace un llamado para que los medios también hablen de la “crisis de valores” que subyace en estos comportamientos.
Ruedas de prensa sin preguntas
Respecto a la tendencia creciente entre algunas figuras del actual gobierno español, de realizar ruedas de prensa a través de una pantalla de plasma y sin preguntas, Calaf opina que “es terrible, es completamente intolerable, pero eso también tiene mucho qué ver con el nivel de la calidad democrática de los países, en los países que tienen la democracia más asentada, que tienen una tradición democrática más antigua, es más difícil que ocurran ese tipo de situaciones.
Para Calaf esta modalidad de ruedas de prensa “indican una falta del respeto por el ciudadano, porque el periodista es el intermediario entre unos y otros, el político se debe al ciudadano y por tanto tiene que contestar a las preguntas de éste y el ciudadano hace sus preguntas a través del periodista, por tanto, no contestar preguntas en las ruedas de prensa, o ni siquiera estar en presencia física para que puedan dejar en evidencia que te están preguntando y tú no has contestado, es dejar a los periodistas en un papel de simple comparsa y por supuesto tomar a la ciudadanía por tonta, pues se deja en claro que ésta no tiene derecho a explicación alguna”.
Calaf reiteró que por situaciones como éstas, cada vez es más necesaria una prensa fuerte, independiente y plural, que no falsee ni manipule la información, “pero infortunadamente cada vez más, los medios de comunicación se están dedicando a repetir los comunicados de prensa de las empresas y, muestra de ello, es que en este momento hay más periodistas trabajando en gabinetes de instituciones, partidos y empresas, “creando información”, que periodistas buscando información…son datos objetivos que indican que algo va mal en la salud del periodismo”.
Discursos y grupos de presión
Para esta veterana periodista es claro que cada día los discursos dominantes y los grupos de presión ganan más terreno. “Evidentemente hay una serie de “expertos” que quieren hacernos creer una serie de cosas, por ejemplo que “no hay alimentos suficientes en el mundo para alimentar a toda la humanidad”, cuando eso es mentira, lo que hay es una mala gestión de los recursos y muchos intereses, porque el que suba el precio de los cereales no tiene nada qué ver con las cosechas, tiene que ver con la especulación en la Bolsa de Alimentos de Chicago, por parte grupos que prefieren que ciertos alimentos suban de precio, sin importar que haya personas que mueran de hambre y eso nadie lo cuenta”.
Calaf puntualizó además que “el periodismo tiene que hacer visible lo que es invisible, y siempre ha habido fuerzas muy poderosas que no quieren que eso sea así, durante mucho tiempo fueron las influencias políticas, ahora hay un compromiso económico muy fuerte y evidentemente el control sobre lo que se cuenta o no se cuenta es muy superior”.
Finalmente para esta comunicadora afirmó que la salud de la información depende de los diferentes grupos e instancias sociales. “Los ciudadanos tenemos responsabilidad por no ser lo suficientemente activos y tener sentido crítico, pero también tenemos responsabilidad los periodistas que resistimos menos de lo que deberíamos resistir a esa ocupación de los medios de comunicación por toda esa serie de intereses, y tienen más responsabilidad las empresas periodísticas que son las que deberían trazar el objetivo, qué vamos a hacer y qué queremos conseguir y aún tienen mucha más responsabilidad los poderes públicos que son los que deben velar por el bien del ciudadano, por el interés público”.