Víctimas del conflicto colombiano, residentes en España, reclaman derechos

Por: Soraya Carvajal B./Camilo Zabala

Recientemente se constituyó en Madrid la Asociación Europea de Víctimas del Conflicto Armado Colombiano, Asevicom, organización que pretende aglutinar al mayor número de afectados por el conflicto residentes en España y conseguir la atención y reparaciones pertinentes por parte del Estado colombiano.

Ulpiano Rodríguez, Presidente de Asevicom, asegura que en España hay entre 80 y 90 personas que llegaron desplazadas por el conflicto interno colombiano y que el principal impulso para organizarse ha sido el abandono estatal que sienten las víctimas, pues aunque en varias ocasiones han sido entrevistadas por funcionarios de la Unidad de Víctimas y de la Defensoría del Pueblo de Colombia, hasta el momento no han recibido ningún tipo de compensación.

“Las personas que integramos la asociación estamos reconocidas como víctimas, figuramos en los listados del Registro Único de Víctimas (RUV) y estamos trabajando para que las ayudas y compensaciones a las que tenemos derecho, pronto se hagan efectivas. Además, estamos difundiendo la información para que la gente que salió desplazada de Colombia, habiendo puesto su situación en conocimiento de las autoridades nacionales, sepa que tiene plazo para inscribirse en los consulados de nuestro país hasta junio de 2015, a fin de que se les reconozca su condición de víctimas”, afirmó Rodríguez.

Ulpiano Rodríguez, Presidente de Asevicon
Ulpiano Rodríguez, Presidente de Asevicom

El representante de la Asociación señaló también que actualmente la situación de las víctimas residentes en el exterior es más visible porque la grave crisis económica que atraviesa España les ha dejado en una situación de mayor vulnerabilidad. “La mayoría de quienes vinimos desplazados a España estamos pasando por una situación bastante difícil, marcada por el desempleo y la falta de recursos, personalmente yo llevo 2 años en el paro y ya se nos han acabado las prestaciones sociales o ayudas en este país”.

Pero, aunque la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), establece distintas medidas de atención, asistencia y reparación para las personas reconocidas como víctimas del conflicto interno colombiano, Rodríguez afirma que, hasta ahora, ninguna de las personas residentes en España ha recibido la indemnización y tampoco han tenido la atención psicológica o psiquiátrica que establece la norma.

“Desde Asevicom estamos luchando y sumando esfuerzos para que se nos reconozcan lo más pronto posible esas ayudas para poder sobrevivir, porque estamos bastante mal”, puntualizó.

Y ante el posible cuestionamiento de quienes podrían calificarlos como “oportunistas” por reclamar compensaciones estatales, pese a llevar varios años viviendo en el exterior, Rodríguez es contundente en señalar que “cada uno maneja el miedo como puede, de acuerdo a sus circunstancias, pero hay que tener en cuenta que emigrar, salir del país, dejar toda tu vida y en muchos casos a tu familia no es fácil. Además, al venir a otro país hemos enfrentado problemas, hemos sufrido humillaciones y cuando hemos trabajado también hemos aportado al progreso de nuestro país, pues hemos enviado remesas a nuestros familiares, y no hay que olvidar que las remesas son un importante factor de financiación en Colombia”.

¿Qué dice la Ley de Victimas?

La complejidad de las circunstancias a las que se enfrentan las víctimas del conflicto armado dificulta el planteamiento y adopción de cualquier política que pretenda establecer mecanismos de atención y reparación, tanto por la suficiencia como por la efectividad en su definición e implementación.

En el caso del conflicto colombiano, paradigmático por su antigüedad y por las múltiples causas del mismo, las medidas adoptadas por el gobierno remiten a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que pretende dar cobertura integral y con carácter diferencial a quienes, individual o colectivamente, hayan sufrido daños por el conflicto armado, y que se articula en el marco de la política de Justicia Transicional, es decir, del conjunto de medidas judiciales y políticas destinadas a la reparación de las víctimas de violaciones masivas de derechos humanos.

De esta iniciativa legislativa destaca el alcance en cuanto a asistencia y reparación, pues entiende que el tratamiento de las consecuencias del conflicto exceden los aspectos estrictamente económicos; razón por la cual la eficiencia y eficacia de las medidas irían más allá de las indemnizaciones administrativas, que constituirían solo uno de los elementos del conjunto de mecanismos a incluir en el proceso de reparación.

Fuente: Plan Nacional de Atención y Reparación Integral de Víctimas
Fuente: Plan Nacional de Atención y Reparación Integral de Víctimas

Así, el procedimiento de reparación administrativa no se agota con la asignación de una indemnización económica, sino que se extiende a medidas orientadas a la restitución de tierras, al restablecimiento de las víctimas en el ejercicio de derechos, atención psicosocial y establecimiento de garantías de no repetición, de manera que las violaciones a los Derechos Humanos no vuelvan a suceder, entre otros alcances. De la misma manera, la norma recalca el carácter diferencial de género, minorías, infancia y discapacidad que permitirían calificar la situación de beneficiarios de las medidas.

Respecto a la reparación administrativa, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras establece un procedimiento especial por medio del cual se evitaría: (i) que víctimas con derechos se queden por fuera del proceso de indemnización, y (ii) que personas sin derecho sean incluidas en el sistema injustamente. Para la implementación de la iniciativa la norma crea el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas, SNARIV, que comprometido con criterios de descentralización, mediante 32 instituciones del orden nacional y otras instancias de orden territorial, tiene alcance departamental, distrital y municipal.

La Ley también establece una serie de elementos con base en los cuales define la condición de víctima, aspecto determinante a la hora de valorar las situaciones que permitan la calificación de los sujetos de derecho. No obstante, la acreditación de los daños sufridos atiende al principio de buena fe, con fundamento en el cual se libera a las víctimas de la carga probatoria de su condición, dando peso a la declaración y presumiendo la veracidad de la misma.

De esta manera, las herramientas del sistema se hallan integradas en la Red Nacional de Información para la Atención y Reparación a las Víctimas; el Registro Único de Víctimas (RUV), requisito para el acceso a las medidas de asistencia y reparación; el Registro de Tierras Despojadas; y el Plan Nacional para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en el que se establecen los mecanismos necesarios para la implementación del conjunto de medidas.

En lo que se refiere a la situación de víctimas residentes en el extranjero, las garantías de no repetición contenidas en el literal j. del Artículo 149 la Ley 1448 de 2011 establecen que el Estado Colombiano adoptará la “j) Difusión de la información sobre los derechos de las víctimas radicadas en el exterior”; a la vez que en el Artículo 204 indica que “El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, y de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 30, garantizará que las víctimas de que trata la presente ley que se encuentren fuera del país sean informadas y orientadas adecuadamente acerca de sus derechos, medidas y recursos”.

Para ello, la información del procedimiento aparece detallada en la web de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas y se recoge en el documento Orientaciones generales para colombianos/as víctimas en el exterior sobre el acceso a medidas de atención, asistencia y reparación el marco de la Ley 1448 de 2011“, a la vez que centra la atención primaria en los diferentes despachos consulares del país.

Finalmente, cabe mencionar que muchas de las medidas del proceso de acompañamiento y reparación integral a las víctimas se materializan específicamente en Colombia, pues son desarrolladas por el sistema institucional, en el marco de las competencias circunscritas al territorio nacional, lo que supondría, posiblemente, un difícil encaje con las reivindicaciones de las víctimas residentes en el exterior. De esta manera, estas posibles limitaciones plantean nuevos esfuerzos en la búsqueda de mecanismos que contribuyan al logro de la eficiencia y eficacia en materia de reparación.

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La geoeconomía gana peso en el contexto internacional

De izq a derecha: Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Pedro Martínez Lillo.
De izq a derecha: Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Pedro Martínez Lillo.

Por: Soraya Carvajal B.

En una interesante conferencia realizada en el marco del seminario de Periodismo Solidario, en la Universidad Autónoma de Madrid, Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), señaló que vivimos en un complejo entorno global, con nuevas dinámicas y actores y donde los intereses de la comunidad internacional se definen principalmente por factores geopolíticos y por los geo-económicos, que siguen ganando peso.

Para este experto en Relaciones Internacionales y Seguridad, la gran atención que actualmente reviste Daesh (acrónimo en árabe del grupo yihadista “Estado Islámico”) evidencia de qué manera se están enfocando las relaciones internacionales desde la perspectiva de seguridad y defensa, la particular valoración que se hace de las amenazas que afectan a la seguridad humana y también nos habla de la competencia por el liderazgo.

En el evento Núñez Villaverde señaló que en el año 2013 hubo cerca de 10 mil ataques terroristas que dejaron 18 mil víctimas mortales en todo el mundo. “Y entendiendo que la vida humana es de valor incalculable (…) también supimos que más de 800 mil niños menores de cinco años murieron el año pasado por falta de sanidad, por no contar con un retrete a su alcance, por diarrea o por contaminación de agua potable con aguas fecales”.

De la misma manera, el analista recalcó que cada año miles de mujeres son abusadas porque al no contar con un retrete en sus viviendas y tener que buscarlo fuera de sus aldeas sufren violaciones, sin embargo estas realidades no revisten mayor atención entre la comunidad internacional. “Estas situaciones también nos hablan de amenazas a la seguridad humana y sin embargo esos temas no se tocan, parecería que morir de una diarrea tiene menos valor que morir en un atentado terrorista y vemos cómo se dedican determinados esfuerzos a atender unos problemas y otros no”.

Para Núñez Valverde, hay una “selectividad” en la atención y respuesta internacional a los problemas, y de ahí surge el concepto de “conflictos olvidados”, referido a aquellos conflictos que aunque en términos numéricos son mayoría (unos intra-estatales y otros interestatales), no cuenta con una respuesta internacional que trate de poner fin a esa violencia, prolongándose durante años e incluso décadas.

Para este experto, la amenaza de Daesh, que actualmente ocupa la atención mediática e internacional, pone de manifiesto la importancia de los factores geopolíticos y geoeconómicos, pues en su opinión, si el petróleo y gas no estuvieran localizados en su zona de influencia, no habría interés ni preocupación por el califato.

“Tengo la seguridad de que si las dos terceras partes del petróleo no estuvieran ubicadas en Oriente Próximo y Oriente Medio y más del 50% de las reservas mundiales de gas no estuvieran en ese mismo territorio, el anuncio de califato habría pasado desapercibido y no habría reacción, pues no es este el primer califato que alguien proclama sin que haya habido consecuencias.

Pero aquí hay un factor económico decisivo, y es que de los casi 90 millones de barriles de petróleo que cada día salen al mercado, nos encontramos con que Estados Unidos consume alrededor de 25 millones y el resto de los países occidentales en general, necesitamos vitalmente contar con la garantía, con la seguridad de que ese tráfico de productos está libre y llegarán a nuestros mercados, permitiéndonos mantener nuestros esquemas de desarrollo económico; por tanto, subordinamos a esa garantía de suministro cualquier otra consideración y en función de que algo ponga en peligro todo ese suministro movilizamos los recursos, incluyendo los militares, para evitar la perturbación que se pueda generar. Si ese elemento no estuviera en juego, no estaríamos implicados de ese modo”.

Pero este analista fue enfático en afirmar que como en casos anteriores, la ofensiva militar en contra de Daesh está condenada al fracaso, pues los medios militares no son adecuados para combatir el terrorismo, porque las causas estructurales que lo explican no pueden ser atendidas con estos medios.

“Quienes trabajamos en el tema de conflictos violentos sabemos que desde el ámbito de la defensa, la amenaza del terrorismo se arregla con servicios de inteligencia, servicios policiales, fuerzas de seguridad, cooperación internacional en el contexto económico para ‘cortocircuitar’ los canales que lo alimentan, con cooperación internacional en el ámbito judicial para poder perseguir esos delitos sobre bases comunes y ahí los ejércitos pueden realizar alguna tarea complementaria”.

“Cuando hablamos de las causas estructurales que explican el terrorismo, entendido como los procesos de radicalización que llevan a una persona a entender que solo a través de la violencia va a conseguir que se resuelva su problema, hablamos de fracasos de convivencia, de modelos económicos que generan discriminación y desigualdad, de entidades políticas estatales que no responden a las necesidades de la población, sino que ‘patrimonializan’ los recursos del Estado en beneficio de una pequeña elite dominante, todo ello es el caldo de cultivo del terrorismo y a eso no se puede atender con medios militares”.

Globalización

Estados Unidos y el poder

El codirector del IECAH aseguró que aunque se ha vuelto costumbre hacer referencia a que Estados Unidos está declinando en su hegemonía, desde su punto de vista “seguimos viviendo en un mundo unipolar, con Estados Unidos como ‘hegemón’ mundial”, porque si bien, esta nación hoy es menos poderosa que hace 20 años, también es verdad que sigue siendo más poderosa que ningún otro actor en el planeta.

Para sustentar su análisis Núñez Valverde señaló que Estados Unidos sigue siendo un poder militar y que prácticamente el 50% de todo el presupuesto de defensa que se moviliza a nivel mundial lo absorbe ese país, “lo cual no quiere decir que eso le dé invulnerabilidad frente a las amenazas”.

Además, el analista internacional aseguró que Estados Unidos representa casi la cuarta parte de la riqueza que se genera en el mundo y, aunque su porcentaje hoy sea menor, en solitario sigue siendo la primera economía a nivel mundial. “Estados Unidos también es la principal potencia en los ámbitos científico y tecnológico, aunque haya algún otro país cerca; en el ámbito cultural es el principal emisor de usos y costumbres culturales, desde lo más frívolo hasta lo más serio, y por si fuera poco, la previsión es que antes de que termine esta década será el primer productor mundial de petróleo y gas, superando a Arabia Saudí y Rusia, lo que cambiará la ecuación geoeconómica, con la ventaja de contar con una economía muy diversificada. Así que tendrá capacidad para autoabastecerse y convertirse en la principal fuente de importación de gas y petróleo para Europa Occidental”.

Aun así, este experto en relaciones internacionales afirma que actualmente Estados Unidos, aún en su posición económica, está replegando velas en clave selectiva, para ganar margen de maniobra y volcar sus esfuerzos hacia escenarios en los que tiene más intereses en juego De esta manera, “en la medida en que obtengan esa independencia energética, Oriente Próximo y sus aliados serán menos importantes y el país se centrará más en Asia-Pacífico, con una China emergente que empieza a reclamar más atención”.

China, ¿nuevo hegemón?
Desde la perspectiva de Núñez Valverde China sigue siendo un actor emergente que ha llegado al final del recorrido del modelo que le ha permitido colocarse en una destacada posición, aunque no está claro qué modelo vendrá a continuación.

“El modelo chino basado en una liberalización acelerada, trabajando con salarios muy bajos, que le permitió conquistar mercados con bienes manufacturados de consumo generalizado y necesitaba de una demanda creciente en los mercados exteriores para absorber sus productos y mantener esos ritmos de crecimiento, se encuentra ahora mismo con una demanda exterior deprimida, pues debido a la crisis los países no compran lo mismo. China, de momento, no tiene la posibilidad de reconvertir a su población en consumidores, porque sus habitantes no tienen el poder adquisitivo necesario, pero si suben los salarios, el país no tendrá la ventaja competitiva respecto a otros países que han replicado su modelo y que consiguen producir con salarios más bajos y precios finales menores”.

Por ello, este experto afirma que actualmente China se enfrenta a varios retos:

Cómo promover el consumo interno, sabiendo que la liberalización de las fuerzas económicas puede acabar presionando a un sistema político volcado en el mantenimiento del Partido Comunista como el único actor a considerar.
• El envejecimiento de la población como resultado de la política del hijo único.
• La atención de los asuntos internos para mantener su cohesión y buscar su nuevo modelo económico.
• Garantizar la seguridad alimentaria, motor que le ha llevado a firmar contratos de larga duración en África o América Latina, buscando asegurar nuevas tierras de cultivo para alimentos destinados a su propia población, así como garantizar el suministro energético, pues China se ha convertido en el primer importador mundial de energía y sigue demandando más.

En opinión de Núñez Valverde el principal talón de Aquiles de China a nivel de defensa está en el ámbito naval, donde Estados Unidos es la principal potencia, y muestra de ello es que ese país tiene 11 portaaviones, mientras que China tiene sólo 1 y las rutas marítimas por las cuales China compra y vende al exterior están controladas por flotas estadounidenses.

Dinámica en marcha
Para este experto en seguridad internacional, el tratamiento de las amenazas que nos afectan actualmente, como el terrorismo, cambio climático, pandemias, crimen organizados, proliferación de armas de destrucción masiva, flujos de población descontrolados, pobreza y exclusión no están siendo atendidas de manera adecuada, porque en un mundo globalizado carecemos de un actor de referencia planetaria, “que no sería otro que la ONU, el legítimo representante de la comunidad internacional. Pero la ONU está aparcada, el próximo año será el 70 aniversario de la ONU y hoy ni siquiera hay un debate sobre la necesidad de reformar, de actualizar el organismo”.

Este analista señaló además que, aunque el mundo actual es más complejo y por tanto genera más inquietud, los protagonistas siguen siendo los estados nacionales, pero ningún actor tiene el peso necesario para marcar la agenda. Sin embargo, también destacó que en el panorama internacional hay nuevos actores como la sociedad civil organizada, que están intentando promover cambios. “El tratado de minas antipersonas surge de la sociedad civil organizada, una sociedad civil que también aspira a otras cosas”.

Finalmente Núñez Valverde precisó que las tensiones y los desajustes mundiales hoy son más grandes porque nos seguimos moviendo con unas reglas de juego generadas al final de la segunda guerra mundial, mientras que el mundo ha cambiado y no estamos dando espacio a otros países y actores.

“Las distintas realidades ponen de manifiesto que los estados están perdiendo peso hacia arriba, con las instancias multilaterales, y hacia abajo descentralizando el poder o porque no tienen la capacidad para imponer la agenda. Además, los actores económicos multinacionales cada vez tienen más fuerza dentro de las distintas dinámicas globales. Pero lo fundamental sigue siendo la falta de voluntad política de los estados, pues en la medida en que se piensa en términos selectivos y de corto plazo, intentando atender sólo los intereses nacionales y no viendo las amenazas comunes, salimos perjudicados todos”.