Mujeres y TIC, proceso en construcción

Por: Soraya Carvajal B.

¿Por qué aunque las mujeres son mayoría entre el alumnado universitario español, con muy buenos resultados académicos, en las ingenierías, informática y en algunas ciencias experimentales las estudiantes no son ni el 30% del alumnado? , ¿Por qué aunque día a día las adolescentes están más ‘enganchadas’ a internet y a las redes sociales, producen menos contenidos digitales que los chicos, realizan menos tareas informáticas complejas y tienen un menor uso de internet a través del móvil?,  ¿por qué cuanto más intensiva  y avanzada es la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación-TIC, mayor es la brecha entre mujeres y hombres?, ¿Por qué entre los integrantes de la Real Academia de Ciencias Exactas de España, solamente un 2% son mujeres?

Intentar responder a estos interrogantes implica remontarse en la historia, la antropología y la  sociología, al igual que analizar el papel que juegan las políticas públicas, los estereotipos sociales, la concepción de lo que se considera tecnología, la estructura de poder y de toma de decisiones en las comunidades científicas, la influencia del sistema educativo en las elecciones de las mujeres, entre otros aspectos.

E intentando fijar algunas claves María Álvarez Lires, doctora en Química, catedrática de Física y Química de Enseñanza secundaria y profesora asociada de Didáctica de las Ciencias de la Universidad de Vigo, señaló durante su intervención en la jornada “Más Mujeres en las TIC”, organizada por el Instituto de la Mujer, que tradicionalmente se han entendido la ciencia y la tecnología como algo alejado del universo femenino, desconociendo los valiosos aportes que las mujeres han hecho a lo largo de la historia, desde destacadas científicas como Mary Somerville, Marie Curie o Constance Tipper, una de las primeras ingenieras que recibió amplios reconocimientos, hasta las mujeres del común que desde sus saberes ancestrales han incidido en la transformación de la sociedad, contribuyendo por ejemplo a la industrial textil,  con el hilado, el blanqueo y tinte de los tejidos;  a las tecnologías alimentarias con la producción de conservas y al área de la salud con el cuidado y la esterilización de las heridas.

Esta catedrática indicó que otro elemento destacado es la falta de modelos, de referentes femeninos  visibles en los sectores de las ciencia y la tecnología. “Es importante que haya mujeres que sean modelo en estas áreas, como también es importante revalorizar la experiencia previa de las alumnas en el ámbito tecnológico para elevar su autoestima y favorecer la elección (de carrera). En el caso de las mujeres en la ciencia hay que partir de las potencialidades, no sólo de las carencias, para evitar caer en el paradigma de la debilidad”.

Álvarez Lires considera además que la incorporación de las mujeres a las ingenierías y tecnologías es necesaria por razones de equidad, pues la ausencia de las mujeres, que conforman el 50% de la población y del talento, puede tener graves consecuencias para conseguir el desarrollo sostenible “y porque quienes desempeñen profesiones técnico-científicas tendrán una enorme responsabilidad en la formulación de políticas científicas, públicas y en últimas en la suerte de la humanidad”.

Por su parte, Lourdes Muñoz Santamaría, Ingeniera Técnica Informática y Presidenta de Dones en Xarxa, afirmó que es importante que haya mujeres que sean modelos en los sectores de la ciencia y la tecnología, “porque sin referencias no hay manera de generar liderazgo, reconocimientos, además hay que tener en cuenta que la presencia de las mujeres en la Sociedad del Conocimiento aporta la ‘realidad completa’, la diversidad, por esto es importante visibilizar la presencia de las mujeres en el sector, promover la paridad, aportar conocimientos, promover el emprendimiento de las mujeres en las TIC y entender que internet es el nuevo espacio público”.

Según estudios del Observatorio e-igualdad, hoy en España hay una brecha cercana a 10 puntos en el acceso a internet entre mujeres y hombres, y la brecha se hace mayor cuando se trata de aplicaciones y usos avanzados de la tecnología.

Esta Brecha Digital de Género- BDG- hace referencia a la desigualdad de recursos, acceso y poder en el mundo de la Sociedad de la Información y se entrecruza con otras variables decisivas como edad, nivel educativo, situación económica y social, reforzando estereotipos y prácticas sociales que obstaculizan la plena incorporación de las mujeres a la SI.

El Observatorio e-igualdad ha caracterizado la BDG en tres tipos:

Primera brecha digital de género. Determinada por el acceso o no a la tecnología. Hoy en España la BDG en el acceso a las TIC persiste y respecto a internet el nivel de acceso de las mujeres es un 9,2 % menos que el de los hombres.

Segunda brecha. Determinada por la intensidad y el tipo de usos de las TIC. En España hay una menor intensidad de la incorporación femenina a las TIC: Las mujeres se conectan un 10% menos frecuentemente que los hombres y conforme las tareas son más técnicas o más complejas, la BDG aumenta.

Tercera brecha digital de género. Relativa a los usos TIC más avanzados. En aplicaciones avanzadas (móviles con conexión a Internet) las mujeres los utilizan 50% menos que los hombres y en usos avanzados (TV, radio y teléfono por Internet) la diferencia es de un 25%.

Milagros Sainz Ibáñez, Doctora en Psicología Social e investigadora postdoctoral que trabaja analizando los condicionantes psicosociales que explican la menor propensión de las mujeres a elegir carreras tecnológicas, señala el papel que juegan los roles y arquetipos en la elección profesional, pues los estereotipos usualmente muestran a quienes trabajan en las tecnologías y la informáticas como personas con pocas habilidades sociales, raras, aburridas, vinculadas a la máquina y al exceso de trabajo, desestimulando incluso desde el ámbito familiar la elección de las chicas hacia este tipo de profesiones.

Sainz Ibáñez indica además que otros factores que inciden en la elección profesional de los y las adolescentes son las expectativas de competencia, señalando que las chicas suelen sentirse menos competentes en las TIC. Otros elementos que influyen en la decisión son el valor percibido, ligado al logro; las motivaciones académicas y las atribuciones, encontrando que generalmente se atribuye el éxito de las chicas al esfuerzo y el de los chicos a su capacidad.

En sus diferentes estudios esta investigadora también ha encontrado que frecuentemente las asignaturas de las Tecnologías de la Información y la Comunicación ocupan un papel secundario en el currículo de las instituciones de educación secundaria y las TIC se usan como un complemento de otras actividades.

Por su parte, Ana María Peña Solís, Ingeniera Industrial y Directora General del Grupo Caymasa y de la empresa Addendia, afirmó que generalmente se ve el sector TIC como altamente competitivo, exigiendo en muchas ocasiones un 100% de dedicación al trabajo, lo que ocasiona que buena parte de las mujeres abandonen el sector por encontrarlo incompatible con sus vidas o intereses personales. “Además en este sector en España se siguen premiando y valorando actitudes que son lastres como el ‘presentismo’, en lugar de primar el reconocimiento al mérito, la productividad y el llevar una vida completa”.

Esta percepción se confirma también en el Libro Blanco: Situación de las Mujeres en la Ciencia Española, estudio publicado recientemente por el Ministerio de Ciencia e Innovación, que intenta arrojar luz sobre la situación actual de las mujeres en la carrera científica y que señala que pese a las altas tasas de graduación femenina en la Educación superior en España, sigue siendo mayor las tasas de abandono de las mujeres en los programas de doctorado y la presencia de las mujeres en el mundo científico,  especialmente en los estadios más altos sigue siendo escasa.

El estudio apunta además que el impacto de la vida familiar en la actividad laboral sigue penalizando especialmente a las investigadoras, pues la maternidad impone dificultades añadidas en la progresión de las mujeres en la ciencia (al igual que en otras profesiones), mientras que para los hombres la familia ejerce un efecto más bien positivo y de apoyo.

Así mismo, los reconocimientos y premios a las mujeres científicas son aún reducidos, especialmente en aquellos que reconocen el trabajo de toda una vida, pues hay pocas mujeres con trayectorias de más de 30 años en el mundo de las ciencias y adicionalmente en España reconocimientos como los Premios Nacionales de Investigación y la postulación a las Reales Academias se realizan por cooptación, es decir, mediante el voto de quienes integran estos organismos.

Por todo esto y con el ánimo de seguir avanzando en la construcción de una Sociedad de la Información y del Conocimiento incluyente, María Ángeles Sallé Alonso, Presidenta de la Fundación Directa y de Enred, destaca  la necesidad de trabajar en diferentes frentes que incluyan la alfabetización digital, la producción de contenidos digitales que propendan por la igualdad, la promoción de nuevas formas de ejercicio activo de la ciudadanía y la democracia, tanto a nivel local como global, atendiendo a las desigualdades de género, la diversidad de identidades sociales y las necesidades de integración de los diferentes colectivos.

De la misma manera, Margarita Padilla, Ingeniera Técnica en Informática e integrante de Dabne Tecnologías de la Información, asegura que las mujeres deben entender que las tecnologías no son difíciles pero sí son complejas y que una tecnología amiga, tiene que caber en el bolso y tiene que servir para dar placer y para la creatividad. “Las mujeres debemos estar en los lugares virtuales donde se cuece el conocimiento y las relaciones, donde surgen nuevas profesiones y hay oportunidades para la producción de contenidos”.

El Libro Blanco urge sobre la necesidad de desarrollar la nueva Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, a fin de promover la incorporación de las mujeres a los ámbitos de la ciencia y la innovación, promover la composición paritaria de todas las comisiones evaluadoras en la carrera científica y de todos los comités creados a su amparo, incorporar el género como una categoría de análisis transversal en la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación, al igual que promover los estudios de género, todas tareas pendientes y necesarias para lograr el objetivo planteado en Europa de que en 2030 la mitad de los científicos y responsables de la política científica, en todos los campos y niveles sean mujeres.

Finalmente, a las mujeres nos queda el reto de participar activamente en la construcción de la Sociedad de la Información, entendiendo que en ella transitan las interacciones sociales, la actividad productiva, la creación cultural, las dinámicas políticas y en general la construcción de ciudadanía y democracia.

Y usted ¿Cómo participa en la Sociedad de Información?, ¿Cómo está educando a sus hijos, hermanos, sobrinos en relación a las TIC?, ¿Cree que es necesaria la paridad y el enfoque de género en las áreas de ciencia y tecnología?

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