La geoeconomía gana peso en el contexto internacional

De izq a derecha: Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Pedro Martínez Lillo.
De izq a derecha: Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Pedro Martínez Lillo.

Por: Soraya Carvajal B.

En una interesante conferencia realizada en el marco del seminario de Periodismo Solidario, en la Universidad Autónoma de Madrid, Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), señaló que vivimos en un complejo entorno global, con nuevas dinámicas y actores y donde los intereses de la comunidad internacional se definen principalmente por factores geopolíticos y por los geo-económicos, que siguen ganando peso.

Para este experto en Relaciones Internacionales y Seguridad, la gran atención que actualmente reviste Daesh (acrónimo en árabe del grupo yihadista “Estado Islámico”) evidencia de qué manera se están enfocando las relaciones internacionales desde la perspectiva de seguridad y defensa, la particular valoración que se hace de las amenazas que afectan a la seguridad humana y también nos habla de la competencia por el liderazgo.

En el evento Núñez Villaverde señaló que en el año 2013 hubo cerca de 10 mil ataques terroristas que dejaron 18 mil víctimas mortales en todo el mundo. “Y entendiendo que la vida humana es de valor incalculable (…) también supimos que más de 800 mil niños menores de cinco años murieron el año pasado por falta de sanidad, por no contar con un retrete a su alcance, por diarrea o por contaminación de agua potable con aguas fecales”.

De la misma manera, el analista recalcó que cada año miles de mujeres son abusadas porque al no contar con un retrete en sus viviendas y tener que buscarlo fuera de sus aldeas sufren violaciones, sin embargo estas realidades no revisten mayor atención entre la comunidad internacional. “Estas situaciones también nos hablan de amenazas a la seguridad humana y sin embargo esos temas no se tocan, parecería que morir de una diarrea tiene menos valor que morir en un atentado terrorista y vemos cómo se dedican determinados esfuerzos a atender unos problemas y otros no”.

Para Núñez Valverde, hay una “selectividad” en la atención y respuesta internacional a los problemas, y de ahí surge el concepto de “conflictos olvidados”, referido a aquellos conflictos que aunque en términos numéricos son mayoría (unos intra-estatales y otros interestatales), no cuenta con una respuesta internacional que trate de poner fin a esa violencia, prolongándose durante años e incluso décadas.

Para este experto, la amenaza de Daesh, que actualmente ocupa la atención mediática e internacional, pone de manifiesto la importancia de los factores geopolíticos y geoeconómicos, pues en su opinión, si el petróleo y gas no estuvieran localizados en su zona de influencia, no habría interés ni preocupación por el califato.

“Tengo la seguridad de que si las dos terceras partes del petróleo no estuvieran ubicadas en Oriente Próximo y Oriente Medio y más del 50% de las reservas mundiales de gas no estuvieran en ese mismo territorio, el anuncio de califato habría pasado desapercibido y no habría reacción, pues no es este el primer califato que alguien proclama sin que haya habido consecuencias.

Pero aquí hay un factor económico decisivo, y es que de los casi 90 millones de barriles de petróleo que cada día salen al mercado, nos encontramos con que Estados Unidos consume alrededor de 25 millones y el resto de los países occidentales en general, necesitamos vitalmente contar con la garantía, con la seguridad de que ese tráfico de productos está libre y llegarán a nuestros mercados, permitiéndonos mantener nuestros esquemas de desarrollo económico; por tanto, subordinamos a esa garantía de suministro cualquier otra consideración y en función de que algo ponga en peligro todo ese suministro movilizamos los recursos, incluyendo los militares, para evitar la perturbación que se pueda generar. Si ese elemento no estuviera en juego, no estaríamos implicados de ese modo”.

Pero este analista fue enfático en afirmar que como en casos anteriores, la ofensiva militar en contra de Daesh está condenada al fracaso, pues los medios militares no son adecuados para combatir el terrorismo, porque las causas estructurales que lo explican no pueden ser atendidas con estos medios.

“Quienes trabajamos en el tema de conflictos violentos sabemos que desde el ámbito de la defensa, la amenaza del terrorismo se arregla con servicios de inteligencia, servicios policiales, fuerzas de seguridad, cooperación internacional en el contexto económico para ‘cortocircuitar’ los canales que lo alimentan, con cooperación internacional en el ámbito judicial para poder perseguir esos delitos sobre bases comunes y ahí los ejércitos pueden realizar alguna tarea complementaria”.

“Cuando hablamos de las causas estructurales que explican el terrorismo, entendido como los procesos de radicalización que llevan a una persona a entender que solo a través de la violencia va a conseguir que se resuelva su problema, hablamos de fracasos de convivencia, de modelos económicos que generan discriminación y desigualdad, de entidades políticas estatales que no responden a las necesidades de la población, sino que ‘patrimonializan’ los recursos del Estado en beneficio de una pequeña elite dominante, todo ello es el caldo de cultivo del terrorismo y a eso no se puede atender con medios militares”.

Globalización

Estados Unidos y el poder

El codirector del IECAH aseguró que aunque se ha vuelto costumbre hacer referencia a que Estados Unidos está declinando en su hegemonía, desde su punto de vista “seguimos viviendo en un mundo unipolar, con Estados Unidos como ‘hegemón’ mundial”, porque si bien, esta nación hoy es menos poderosa que hace 20 años, también es verdad que sigue siendo más poderosa que ningún otro actor en el planeta.

Para sustentar su análisis Núñez Valverde señaló que Estados Unidos sigue siendo un poder militar y que prácticamente el 50% de todo el presupuesto de defensa que se moviliza a nivel mundial lo absorbe ese país, “lo cual no quiere decir que eso le dé invulnerabilidad frente a las amenazas”.

Además, el analista internacional aseguró que Estados Unidos representa casi la cuarta parte de la riqueza que se genera en el mundo y, aunque su porcentaje hoy sea menor, en solitario sigue siendo la primera economía a nivel mundial. “Estados Unidos también es la principal potencia en los ámbitos científico y tecnológico, aunque haya algún otro país cerca; en el ámbito cultural es el principal emisor de usos y costumbres culturales, desde lo más frívolo hasta lo más serio, y por si fuera poco, la previsión es que antes de que termine esta década será el primer productor mundial de petróleo y gas, superando a Arabia Saudí y Rusia, lo que cambiará la ecuación geoeconómica, con la ventaja de contar con una economía muy diversificada. Así que tendrá capacidad para autoabastecerse y convertirse en la principal fuente de importación de gas y petróleo para Europa Occidental”.

Aun así, este experto en relaciones internacionales afirma que actualmente Estados Unidos, aún en su posición económica, está replegando velas en clave selectiva, para ganar margen de maniobra y volcar sus esfuerzos hacia escenarios en los que tiene más intereses en juego De esta manera, “en la medida en que obtengan esa independencia energética, Oriente Próximo y sus aliados serán menos importantes y el país se centrará más en Asia-Pacífico, con una China emergente que empieza a reclamar más atención”.

China, ¿nuevo hegemón?
Desde la perspectiva de Núñez Valverde China sigue siendo un actor emergente que ha llegado al final del recorrido del modelo que le ha permitido colocarse en una destacada posición, aunque no está claro qué modelo vendrá a continuación.

“El modelo chino basado en una liberalización acelerada, trabajando con salarios muy bajos, que le permitió conquistar mercados con bienes manufacturados de consumo generalizado y necesitaba de una demanda creciente en los mercados exteriores para absorber sus productos y mantener esos ritmos de crecimiento, se encuentra ahora mismo con una demanda exterior deprimida, pues debido a la crisis los países no compran lo mismo. China, de momento, no tiene la posibilidad de reconvertir a su población en consumidores, porque sus habitantes no tienen el poder adquisitivo necesario, pero si suben los salarios, el país no tendrá la ventaja competitiva respecto a otros países que han replicado su modelo y que consiguen producir con salarios más bajos y precios finales menores”.

Por ello, este experto afirma que actualmente China se enfrenta a varios retos:

Cómo promover el consumo interno, sabiendo que la liberalización de las fuerzas económicas puede acabar presionando a un sistema político volcado en el mantenimiento del Partido Comunista como el único actor a considerar.
• El envejecimiento de la población como resultado de la política del hijo único.
• La atención de los asuntos internos para mantener su cohesión y buscar su nuevo modelo económico.
• Garantizar la seguridad alimentaria, motor que le ha llevado a firmar contratos de larga duración en África o América Latina, buscando asegurar nuevas tierras de cultivo para alimentos destinados a su propia población, así como garantizar el suministro energético, pues China se ha convertido en el primer importador mundial de energía y sigue demandando más.

En opinión de Núñez Valverde el principal talón de Aquiles de China a nivel de defensa está en el ámbito naval, donde Estados Unidos es la principal potencia, y muestra de ello es que ese país tiene 11 portaaviones, mientras que China tiene sólo 1 y las rutas marítimas por las cuales China compra y vende al exterior están controladas por flotas estadounidenses.

Dinámica en marcha
Para este experto en seguridad internacional, el tratamiento de las amenazas que nos afectan actualmente, como el terrorismo, cambio climático, pandemias, crimen organizados, proliferación de armas de destrucción masiva, flujos de población descontrolados, pobreza y exclusión no están siendo atendidas de manera adecuada, porque en un mundo globalizado carecemos de un actor de referencia planetaria, “que no sería otro que la ONU, el legítimo representante de la comunidad internacional. Pero la ONU está aparcada, el próximo año será el 70 aniversario de la ONU y hoy ni siquiera hay un debate sobre la necesidad de reformar, de actualizar el organismo”.

Este analista señaló además que, aunque el mundo actual es más complejo y por tanto genera más inquietud, los protagonistas siguen siendo los estados nacionales, pero ningún actor tiene el peso necesario para marcar la agenda. Sin embargo, también destacó que en el panorama internacional hay nuevos actores como la sociedad civil organizada, que están intentando promover cambios. “El tratado de minas antipersonas surge de la sociedad civil organizada, una sociedad civil que también aspira a otras cosas”.

Finalmente Núñez Valverde precisó que las tensiones y los desajustes mundiales hoy son más grandes porque nos seguimos moviendo con unas reglas de juego generadas al final de la segunda guerra mundial, mientras que el mundo ha cambiado y no estamos dando espacio a otros países y actores.

“Las distintas realidades ponen de manifiesto que los estados están perdiendo peso hacia arriba, con las instancias multilaterales, y hacia abajo descentralizando el poder o porque no tienen la capacidad para imponer la agenda. Además, los actores económicos multinacionales cada vez tienen más fuerza dentro de las distintas dinámicas globales. Pero lo fundamental sigue siendo la falta de voluntad política de los estados, pues en la medida en que se piensa en términos selectivos y de corto plazo, intentando atender sólo los intereses nacionales y no viendo las amenazas comunes, salimos perjudicados todos”.

Nuevos desafíos del orden global

Fuente: Gopixpic
Fuente: Gopixpic

Por: Soraya Carvajal B.

Analizar críticamente los procesos sociales y los desafíos globales actuales fueron algunos de los objetivos de la XI edición de Periodismo Solidario, celebrado recientemente en Madrid.

En el evento, Cristina Manzano, directora de Esglobal, señaló que después de décadas de predominio del orden democrático capitalista, con Estados Unidos como potencia dominante y la Unión Europea como potencia emergente, el nuevo orden global está marcado por el fenómeno de la globalización, en una tercera fase, caracterizada por la gran capacidad tecnológica, el traslado de los centros de producción hacia múltiples sitios, con menores costes y mano de obra más barata; el abaratamiento de los medios de transporte o la reincorporación de China en el orden global.

Para esta analista, el nuevo orden global se caracteriza por:

  • El declive de Estados Unidos que, pese a seguir siendo una potencia, está en declive debido a su participación en dos guerras que le han significado una alta inversión económica y de vidas, las cuales han dejado en su población el deseo de no querer seguir siendo el “policía mundial”, el garante de la paz. Así mismo, la crisis económica y un sistema político disfuncional, con un congreso que puede bloquear permanentemente propuestas como el techo presupuestario u otro tipo de iniciativas estratégicas, han causado mella en el liderazgo de esta nación.
  • El fuerte ascenso de Asia, que puede incidir en un cambio en el equilibrio del poder global.
  • La nueva agresividad de Rusia, debido a su deseo de recuperar cierto protagonismo en el orden global, pero también, debido a errores cometidos por Occidente, pues la incorporación de varios países de su órbita en la OTAN y la intención de Ucrania de ingresar en la Unión Europea, han sido entendidos por esta nación como una forma de intervención y como la violación de ciertos acuerdos tácitos.
  • La incapacidad de la Unión Europea para decidir “lo que quiere ser de mayor”, que se evidencia en el fracaso en la asunción de la Constitución y la falta de voluntad política de los países para ir más allá y poner en marcha políticas e iniciativas necesarias para que la UE sea un motor de cambio.
  • La presencia de los BRICS en el nuevo orden global pues, pese a su potencia demográfica y de recursos, aún son actores un poco difusos y su capacidad económica y peso real en el entorno internacional aún está por confirmarse.
  • Y la fragmentación del poder, pues en el concierto internacional actual las ONG, las corporaciones y la sociedad civil son actores que participan y desempeñan importantes roles.
Cristina Manzano, directora de Esglobal
Cristina Manzano, directora de Esglobal

Ante este panorama,  esta especialista en temas internacionales, asegura que los retos a enfrentar son:

Los desafíos que tienen que ver con las personas: Entre ellos, los demográficos, pues para 2070 las previsiones de los expertos señalan que el mundo tendrá 9 mil millones de habitantes, con todo lo que ello implica en cuanto a presión sobre los recursos y la distribución de los mismos y con grandes masas de población desocupadas o decreciente en distintos rincones del planeta.

Las migraciones, serán otro de los desafíos, pues actualmente hay 215 millones de personas viviendo fuera de sus países de origen y las migraciones Sur-Sur ya son mayores que las que se producen Sur-Norte. Además, según Manzano, se debe considerar la importancia de las remesas monetarias que ya superan el volumen total de la actual ayuda al desarrollo.

Para esta experta en temas internacionales, otras variables a tener en cuenta son los retrocesos en materia de igualdad que se registran en diferentes países, el crecimiento de la población urbana global, que para el año 2050 se calcula en el 60% y el gran desafío de la desigualdad que está creciendo de manera abrumadora en distintas regiones y como muestra de ello, el más reciente informe de Oxfam señala que en Europa actualmente hay más de 122 millones de personas pobres.

Los desafíos que tiene que ver con la seguridad: El terrorismo, el extremismo islamista, los tráficos ilícitos que van desde las drogas, armas o medicamentos, hasta las personas, y cuyas ganancias se han integrado en las estructuras económicas de los países gracias al blanqueo de capitales son algunos de los principales desafíos.

Otros retos son el cambio climático, las pandemias, la seguridad financiera; la ciber-seguridad -uno de los aspectos que más preocupa a las estructuras de seguridad de Occidente-, y la proliferación nuclear que, aunque en su opinión, no es un peligro inmediato, tampoco es desdeñable.

Los desafíos a la hora de gestionar esa complejidad: Tienen que ver con el desfase, la obsolescencia e incluso la debilidad de las instituciones y organismos internacionales, pues sus estructuras y órganos de decisión no responden al mundo actual.

Por otra parte, para la analista internacional, la democracia está siendo cuestionada, desde fuera, porque hay otros modelos como el chino que ha dado resultados en aspectos como el económico y, porque la teoría de que cuando los países alcanzan cierto desarrollo económico alcanzan automáticamente la democracia se está viendo cuestionada.

Pero además, Manzano señala que la democracia también enfrenta cuestionamientos internos porque, incluso en países reconocidamente democráticos, ciertas expresiones de populismo, xenofobia o fascismo están ganando peso. En su opinión, otros desafíos a tener en cuenta son la gobernanza de internet y la incorporación de los nuevos actores como las ONG y la sociedad civil en los órganos de reflexión y decisión global.

“La globalización está aquí para quedarse, no creo que se pueda frenar siempre. Estamos en un momento de transición hacia no sabemos muy bien dónde. Estamos en una multipolaridad, con multiplicidad de actores y, aunque la historia nos enseña que los momentos de grandes transformaciones son momentos peligrosos, porque esos grandes saltos hacia delante se han producido con grandes dramas, también es verdad que ahora, tanto las instituciones globales como los ciudadanos, tenemos la mayor capacidad técnica para intentar poner en marcha mecanismos que nos ayuden a resolver esos problemas globales”, puntualizó.