El coche autónomo ¿el siguiente objeto de consumo y deseo?

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Foto: Matheus Bertelli. Pexels

Cuando el primer iPhone llego al mercado, A finales de Junio de 2007, el fabricante dominante era Nokia (con ingeniería y fabricación en Europa). Y aunque los ajustes económicos de la marca finlandesa fueron inmediatos (cierre de fábricas, reducción de puestos de trabajo y traslado de la producción a lugares menos costosos), los resultados de ventas marcaron un punto de inflexión y tambalearon sus sólidos cimientos.

Los expertos no se ponen de acuerdo acerca de la clave del éxito de iPhone, si la pantalla táctil, integrar las funcionalidades multimedia con la conectividad, el diseño, la interfaz gráfica o el marketing, entre otros aspectos.

Una conectividad móvil, presente desde antes del lanzamiento del dispositivo al mercado, pero infrautilizada, fue aprovechada por Apple al punto de que se vio saturada por el éxito de ventas del novedoso móvil, lo que llevó a las operadoras de telecomunicaciones a negociar con la firma para evitar una caída de la infraestructura, ralentizando las ventas del iPhone. Sin embargo, el equilibrio de poder con los operadores de red había cambiado y el modelo de negocio también.

Google anunció entonces su alternativa, Android, con grandes similitudes, pero también, con diferencias clave, siendo la principal, las fuentes de beneficio, centradas en primer término en una publicidad más personalizada y, en segundo lugar, en los datos asociados a cada uno de los usuarios. Así, mientras que Apple se centró en el beneficio por terminal móvil y negoció un porcentaje de los ingresos con las operadoras de telecomunicaciones, Google se centró en la publicidad y en el ecosistema de fabricantes.

Con la excepción de su línea de dispositivos, Pixel, minoritaria en porcentaje de ventas, los terminales móviles -el hardware- de Google, son vendidos por un ecosistema de fabricantes que, al compartir gran parte del software -el sistema operativo Android, con diferentes grados de personalización-, enfrentan grandes dificultades para diferenciarse, generando una competencia feroz respecto al hardware, y que se evidencia en los esfuerzos de renovación constante de cámaras, pantallas, etc.

Las consecuencias de todo esto han sido los reducidos márgenes de beneficio para los fabricantes[1] de terminales y la dispersión de versiones de Android, con todo lo que esto supone desde el punto de vista de seguridad y obsolescencia programada, aspectos que terminan perjudicado al usuario final.

Así, es práctica habitual que el último gran fallo de seguridad, sólo se corrija en la última versión[2] de Android y que, con pocas excepciones, los fabricantes sólo proporcionen los parches de seguridad para dos versiones o “familias Android”, lo que suele ser equivalente a dos años, dejando agujeros de seguridad en las otras versiones e incluso forzando los cambios de terminal.

Añadamos que, aunque gran parte de los esfuerzos del desarrollo del software se han venido centrando en la funcionalidad (la principal percepción del usuario), en los últimos años grandes compañías tecnológicas se han visto obligadas a cambiar de estrategia[3] centrándose en mejorar aspectos como la estabilidad y la seguridad de los terminales móviles.

Ante los diferentes problemas de seguridad que viene afrontando Android, comienzan a surgir voces que apuntan a que Google podría deshacer parte del camino andado. Es decir, partiendo de que Android es una personalización de sistema operativo Linux, el nuevo enfoque buscaría emplear directamente el núcleo de Linux, sin modificación, lo que liberaría a Google de la responsabilidad del desarrollo de gran parte de los parches de seguridad.

Sin embargo, hoy es claro que Google se ha convertido en una multinacional hegemónica en un producto de deseo como el teléfono inteligente.

Y ahora, el coche autónomo

Manteniendo la lupa en Europa, y pasando de los teléfonos a los vehículos, así como los terminales móviles dieron el salto a “inteligentes”, los coches están en proceso de dar el salto a “autónomos”. Haciendo un símil, en el papel de Nokia, estarían los grandes fabricantes de automóviles europeos actuales, en el de Apple estaría Tesla y en el de Google ¡nuevamente Google!

De momento todo indica que Google reproducirá su estrategia, en versión aumentada y corregida, con el vehículo autónomo. Métricas como el menor número de fallos de software por km recorrido, dan una idea de su ventaja actual en cuanto a desarrollo del coche autónomo respecto a los fabricantes tradicionales.

Esto cobra más vigencia al tener en cuenta los problemas detectados en el software de los coches que ruedan por nuestras calles, entre los que están los problemas en el sistemas de frenado automático, defectos en el sistema de control de crucero, fallos en el software de limitación de velocidad, en los airbags, etc., muchos de ellos defectos de software críticos y persistentes en la industria automotriz actual.

¿Reaccionará la potente industria automovilística europea a tiempo? Las declaraciones del CEO de VW hablan de un cara o cruz, con un 50% de posibilidades de éxito en 10 años.

Si Google posiciona su solución para coche autónomo como la dominante, el fenómeno vivido con Android podría volver a repetirse y no sería descartable un escenario donde los vehículos fabricados por las empresas europeas serían meramente un armazón en el que Google instalaría su software.

Pero si Finlandia ha conseguido sobreponerse al desplome de Nokia  cabe preguntarse si ¿podrá hacerlo Europa si la industria automotriz, uno de sus sectores estratégicos, pasa a ser intrascendente y, tal como ocurre actualmente con los móviles, la fabricación de automóviles sale de esta región hacia países con menores costes de producción?

Ante un escenario que hoy se consideraría improbable, pero que no es descartable ¿sería viable emprender vías de colaboración, estilo Airbus, en la industria automovilística europea?

Es claro que ninguno de los grandes fabricantes de aviones o actuales miembros del consorcio (Aérospatiale, Matra, Daimler-Benz’s aerospace interests, MTU München, Dornier Flugzeugwerke, Messerschmitt-Bölkow-Blohm, Construcciones Aeronáuticas SA, entre otros) hubiese podido afrontar las inversiones en I+D necesarias para ser una alternativa viable ante Boeing. Hoy Airbus es objeto de la ira del mandatario norteamericano, y ¿quién puede negar que principalmente por su éxito?

Pero además, si actualmente los vehículos que se venden en la Unión Europea deben cumplir las normativas anticontaminación Euro 6 ¿no sería asumible contar con normativas, estrictas y comunes, que garanticen la privacidad y seguridad de la información -de los datos-, extraídos de los coches autónomos que se distribuirán en territorio comunitario, antes de que estos rueden por las calles, y no esperar para reaccionar ante hechos consumados?. ¿Será posible que Europa se ponga de acuerdo respecto al vehículo autónomo, y plantear alternativas propias, como se ha hecho contra la adquisición de industrias estratégicas europeas[4]?.

El reto del 5G

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Un factor central, y también nexo entre los teléfonos inteligentes y los automóviles autónomos, es la infraestructura 5G, la quinta generación de las tecnologías y estándares de comunicación inalámbrica, ahora caballo de batalla entre Washington y Beijing. El nivel de desarrollo alcanzado por China va muy por delante de los desarrolladores de otras regiones, quienes, conscientes del poder económico y geoestratégico que esta tecnología implica, buscan retrasar la implantación de esta nueva red, mientras soluciones alternativas no estén listas.

Una diferencia fundamental del 5G, respecto a las infraestructuras anteriores, es su capacidad de recolección de datos del usuario final. El análisis avanzando de esos datos comportará nuevos modelos de negocio, innovación tecnológica y la transformación de toda industria que dependa de los servicios de telecomunicaciones y de las tecnologías de la información.

El 5G permitirá además que la obtención de datos se haga desde la misma infraestructura de red inteligente -la puerta de entrada de los datos- y con capacidad para obtener muchos más metadatos y no simplemente desde el dispositivo final. Por eso, actualmente un actor clave en el entorno 5G es Huawei, que, al proveer infraestructura de red a las operadoras y dispositivos a los usuarios, tiene un dominio más completo de este nuevo entorno.

La quinta generación de comunicaciones inalámbricas, 5G, también mejorará considerablemente la latencia, es decir, el tiempo que tarda en transferirse un paquete de datos dentro de la red o el tiempo que dura en consumarse una acción desde que se inicia, lo que nos permitirá interacciones casi instantáneas, conectarnos y compartir información prácticamente en tiempo real, aumentar la velocidad de las descargas, entre otros aspectos.

Desde el paradigma del Internet de las Cosas IoT la infraestructura 5G hará posible la interconexión de todos los dispositivos conectados, siendo los teléfonos inteligentes y los coches autónomos dos de las principales familias de dispositivos. Así, por su mayor velocidad de recolección y procesamiento de datos, mayor velocidad de respuesta y mayor precisión espacial (que redundarán en seguridad para los ocupantes y transeúntes), la tecnología 5G es vital para que los vehículos autónomos sean una realidad cotidiana.

En este escenario de revolución tecnológica donde cuatro actores -empresas de infraestructura, operadoras de telecomunicaciones, grandes empresas tecnológicas y fabricantes de dispositivos- juegan sus bazas, la balanza de “obtención de valor” tenderá a equilibrarse pues las redes y los operadores también entrarán a capitalizar el jugoso negocio detrás de todos los dispositivos: la obtención de datos de los usuarios.

Ante este interesante y novedoso panorama que definirá la tecnología y geopolítica venideras surgen preguntas, aún sin respuesta, como ¿qué papel jugará Europa en materia de innovación, para no quedar a expensas de lo que suceda en otras regiones del mundo? Y ¿qué medidas se implementarán en Europa para proteger a los usuarios –ciudadanos-, quienes son el origen de todo el modelo de negocio, gracias a sus valiosos datos?

Así las cosas, las instituciones europeas tienen delante un desafío primordial a fin de crear vías de colaboración y normativas que permitan afrontar este reto de manera conjunta, como correspondería a una verdadera “comunidad” europea.

[1] https://theoverspill.blog/2015/02/09/android-oem-profitability-and-the-most-surprising-number-from-q4s-smartphone-market/

https://www.extremetech.com/computing/211972-htc-declared-effectively-worthless-lgs-profit-margins-fall-to-a-penny-a-phone

[2] https://www.redeszone.net/2018/08/30/sistema-operativo-android-filtra-informacion-los-dispositivos/

https://noticiasseguridad.com/vulnerabilidades/nueva-vulnerabilidad-nfc-afecta-a-android-7-8-y-9-google-no-corregira-esta-falla/

[3] https://www.theregister.co.uk/2018/06/04/apples_biggest_problem_complacency/

https://www.axios.com/scoop-apple-delays-ios-features-to-focus-on-reliability-performance-1517278421-d7722a3b-402e-4804-8f24-719154bf2a8e.html

https://www.zdnet.com/article/microsoft-needs-to-refocus-on-windows-10-fundamentals-not-just-new-features/

[4] https://www.esglobal.org/las-grandes-potencias-europeas-intentan-defender-empresas-china/

https://www.elconfidencial.com/economia/2017-07-14/alemania-china-comercio-g20-obama-sectores-estrategicos-robots-tecnologia-libre-comercio-globalizacion-proteccionismo_1414254/

https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-01-10/europa-teme-que-la-avalancha-inversora-de-china-drene-su-ventaja-competitiva_1748866/

https://www.eldiario.es/economia/China-compras-industria-barreras-Merkel_0_887862096.html

https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-08-12/china-europea-inversiones-francia-alemania-espana_2129831/

Filtros burbuja y verdades personalizadas ¿cómo salir de ellos?

Eli Pariser durante la charla “Fake news, filtros burbuja y la batalla por la verdad”, realizada en Madrid por la Fundación Telefónica y Aspen Institute.

Por: Soraya Carvajal B.

En 2010 Eli Pariser comenzó su investigación sobre los filtros burbuja gracias a su interés por conocer a gente distinta, que le supusiese un reto en cuanto a su forma de pensamiento. Así, tratando de mantener el intercambio de ideas con sus amigos conservadores y liberales, a través Facebook, pronto notó que la información y actualizaciones, referentes a los primeros, comenzaron a desaparecer de la línea cronológica de su muro en esa red social.

Esto dio origen a su libro Filtros burbuja: cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos, en el que Pariser constata que la información que vemos en internet, a través de webs, motores de búsqueda y redes sociales, está filtrada y editada porque estas plataformas observan nuestros patrones de comportamiento, los lugares desde dónde nos conectamos, los enlaces que abrimos, las noticias que consumimos con mayor frecuencia, nuestras búsquedas más habituales, entre muchos otros aspectos, para ofrecernos resultados personalizados, hechos a medida.

El problema de esta situación es que como usuarios no somos conscientes de qué se ha editado y, por tanto, de qué nos estamos perdiendo, además del evidente control sobre los resultados ofertados y sobre nuestras posibilidades de información. “Este es un proceso pasivo porque no sabemos con qué criterios los algoritmos, el código, arman la información, qué condiciones cumple la información que se nos permite ver, las historias que vamos a leer o qué información están dejando pasar, sólo nos muestran aquello que supuestamente o, desde su concepción, encaja con nosotros, pero no sabemos con qué base editan la información, ni qué están editando”.

Así, después de comprobar que con el paso de los años la conectividad, al igual que la atención hacia plataformas como Google y Facebook siguen creciendo, y que las noticias falsas son un fenómeno cada vez más relevante, Pariser considera que es tiempo de trabajar a nivel técnico para buscar soluciones entorno a la veracidad y diversidad informativa. Para el cofundador de Avaaz y Upworthy es necesario abrir mayores espacios en la red para consolidar y difundir la verdad, de manera que se hable de esas realidades existentes pero invisibles en los medios, “como de la clase media que ha desaparecido de las noticias americanas haciéndonos creer que no son importantes”.

Para este investigador y activista de internet es importante preguntarnos ¿cómo sería un mundo informativamente conducido por los medios sociales?, ¿en qué se convertiría nuestra sociedad? En su opinión, la Inteligencia Artificial va a amplificar las tendencias de personalización informativa, de creación de realidades parciales y por ello, las suposiciones y prejuicios son un reto, pues “se puede fingir que el algoritmo es justo, pero muchas veces lo que hace es fortalecer los prejuicios”

Los filtros burbuja hacen muy fácil ignorar los problemas y el sufrimiento de otros, son como unas gafas de realidad aumentada

Para Pariser algunas de las claves para combatir el fenómeno de los filtros burbuja pasan por:

  1. La investigación y la introducción de otros contenidos en las plataformas digitales, de manera que muestren a los usuarios información que probablemente no quieran ver o con la que no están de acuerdo, pero que se alejen de una visión unívoca del mundo. Para ello, además de la voluntad de los grandes conglomerados digitales es importante que los consumidores sigamos presionando por la diversidad, porque los medios sociales tienen hoy en día un papel fundamental en el contraste de ideas,
  2. Preguntarnos ¿cómo utilizar las plataformas digitales para construir redes, visiones y contactos trasversales?, pues es importante ver, conocer las visiones de otros, de aquellos distintos a nosotros y a nuestros entornos, cuestionar suposiciones y reducir estereotipos.
  3. Buscar espacios donde podamos encontrar conversaciones respetuosas, transversales y con ideas diferentes. Para Pariser un buen ejemplo son los foros de deporte, espacios no políticos donde, pese a no ser muy respetuosos, la gente tiene una identidad compartida por ser seguidor de un mismo equipo, pero a su vez, puede entrar en contacto con personas muy diferentes y de ideas contrarias.
  4. La prensa debe reconstruir la confianza con la ciudadanía, esa confianza que se ha perdido por moverse en esa línea borrosa entre publicidad e información. Para Pariser esto sólo se puede lograr partiendo del interés genuino de los medios por las necesidades de la gente.

Filtros burbuja distorsionan la percepción de la realidad

Para este autor es claro que los filtros burbuja limitan nuestra percepción de la realidad porque el algoritmo aumenta la posibilidad de que sólo veamos la información que nos puede interesar, así, cuanto más interés tengamos en política, más posibilidades hay de que sólo veamos anuncios e información de este tipo.

“Creo que los filtros burbuja hacen muy fácil ignorar los problemas y el sufrimiento de otros, son como unas gafas de realidad aumentada, donde se puede pintar un mundo en el que, por ejemplo, no hay personas sin hogar, aunque esto no hace que esa realidad deje de existir”

Pariser también considera que los algoritmos pueden influir porque, cuanto más familiarizados estamos con un concepto, más cómodos nos sentimos con él, y en su opinión, en términos cognitivos estamos impulsados hacía la sencillez, hacía respuestas que reafirmen lo que pensamos, que reafirmen que estamos en el camino correcto, mientras que “aprender exige que yo esté expuesto a ideas contrarias, a retos, a reevaluar nuestro pensamiento, lo que es un proceso fundamental para entender el mundo y tener nuevas ideas”.

Por eso, para deshacernos de las áreas difusas y de la información falsa Pariser considera que, cada vez más, deberíamos construir y dar valor a la verdad, que cuando las historias hayan pasado por un filtro se hagan visibles y que se creen historias reales, que sean competitivas y atractivas a nivel informativo.

En este sentido, Pariser comparte la idea de que internet ha cambiado la relación con los medios de comunicación, pues la creencia de que los medios tenían la verdad absoluta ha colapsado, pero a la quiebra de “la verdad” se une el hecho de que la gente no tiene tiempo de contrastar todo, ver de dónde viene la información, dónde está la verdad y entonces opta por decir, no me importa. “Creo que el filtro burbuja pergeña deseos de simpleza, pertenencia y sencillez en cuanto a la información y las decisiones algorítmicas los refuerzan”.

Para Pariser es claro que la premisa de que, si tienes el poder de comunicar tienes que seguir un proceso determinado, ha sido desplazada porque ahora se pueden distribuir mucha información e historias a través de internet sin cumplir las normas o patrones de comportamiento del periodismo. Por eso defiende la construcción de sistemas y plataformas que incentiven a personas que están haciendo buenas búsquedas y editando bien la información, pues en su parecer, es una forma de apoyar la ética de los nuevos guardianes de la información.

La curiosidad es la mejor arma que tenemos contra la polarización

Pariser admite que, pese a la resistencia inicial para abordar el debate acerca de la información parcial, actualmente hay cierto interés de las grandes compañías por el tema y el reconocimiento de que algo hay que cambiar. Además, los ingenieros se están dando cuenta de que su trabajo en matemáticas tiene connotaciones y consecuencias éticas y políticas y la gente se está organizando para pedir que las empresas tomen esta situación más seriamente.

Este activista, sin embargo, desestima la censura en las redes sociales como estrategia eficaz para controlar las noticias falsas, pues considera que la gente encontraría otros canales para expresarse y, aunque no cree pertinente que las comunidades desaparezcan porque la democracia implica contacto, intercambio y divergencia, sí cree que se deben observar unos estándares de conducta en las plataformas, “hay que buscar un equilibrio muy cuidadoso, tenemos que crear la idea de lo que es aceptable y lo que no”.

De cara a abrirnos a perspectivas informativas diferentes, Pariser desaconseja el agregar a personas con una visión opuesta en Twitter o Facebook, “porque generalmente es una experiencia desagradable que tiende a polarizar más a la gente”. Como alternativa propone recurrir a personas-fuente, es decir, aquellas fuentes fiables, con una concepción abierta hacia otros puntos de vista, que con un lenguaje razonable nos ayuden en la comprensión de las culturas transversales y a cruzar ideologías. Además, hace un llamado a adoptar una conciencia fortalecida y en lugar de prepararnos para una lucha, tratar de entender por qué alguien puede pensar de esa manera particular, “creo que la curiosidad es la mejor arma que tenemos contra la polarización”.

Finalmente, en una época de desinformación, polarización y “antagonismo tribal”, Pariser cree que aún hay espacio para evolucionar y construir convivencia. “La historia de la civilización es la historia de la humanidad buscando y construyendo tecnología para resolver problemas, hacer proyectos, incluso juegos. A pesar de las grandes diferencias en las formas de pensar, la colaboración, la participación, la construcción conjunta es posible incluso en línea, en los nuevos medios, no es una tarea pequeña, pero tampoco creo que sea imposible”.